Peter Lanzani, al frente de un gran sueño: "La película no tiene el foco puesto en Sumo sino en Luca como persona y en sus inicios fundacionales"
En su regreso a calle Corrientes, el actor que pasó de ídolo a teen a referente del cine y el teatro argentino brilla en El emperador Gynt. Mientras prepara su debut como director con una película sobre Luca Prodan, habla de su reciente experiencia en el Festival de Cannes y la obsesión por contar historias a su manera, y confirma que lo suyo siempre va más allá de la interpretación.
Peter Lanzani cimentó su popularidad con Casi ángeles, pero posteriormente construyó un prestigio conquistado gracias a propuestas como El reino, El clan, El ángel y la inolvidable Argentina,1985. Su presente lo encuentra muy entusiasmado con el regreso al teatro y a la calle Corrientes con El emperador Gynt, mientras en forma sigilosa y con profunda cautela, pero con determinación y a paso firme, prepara su debut como director cinematográfico. Motivos más que suficientes para propiciar un encuentro con EPU.
– ¿En "El emperador Gynt" hacés catorce personajes?
–La verdad es que ya ni me acuerdo cuántos son (se ríe). Lo que pasa es que la cuenta es medio engañosa, porque son catorce pero al protagonista lo interpreto en tres etapas de su vida: entre sus 15 y sus 20, entre sus 40 y sus 50, y ya pasados los 70 años, entonces es como si fueran tres personajes distintos. ¡Es un lindo juego! Hace mucho que no estaba en calle Corrientes. Está bueno salir del teatro Broadway, encontrarme con la gente, ver la calle explotada… y eso que la obra va el martes, un día en el que no hay el movimiento de un fin de semana. En principio eran solo cuatro funciones, pero la idea es seguir, iremos viendo cómo se da. No queremos quemar naves. Aviso que no hay temporada en Mar del Plata; la oportunidad es ahora, a medida que vayamos sacando funciones (sonríe).
–Hace unos meses estuviste en el Festival de Cannes acompañando a la película italiana Testa o croce? ¿Esos festivales enormes solo te dan margen para el fervor promocional, o podés tomar algo, charlar y disfrutar?
–Yo ya había estado en Cannes con El ángel, y en Venecia con El clan y Argentina, 1985. ¡Son una locura los festivales! Como esta película en particular era tana, estuve un poco más tranquilo con el tema notas, pero por lo general te la pasás haciendo entrevistas por todos lados, aunque si te lo proponés, encontrás tu hueco para otras cosas. Cuando fuimos con El ángel, recuerdo haberme metido al mar, por ejemplo. En Testa o croce? –el título acá sería como ¿Cara o ceca?– hago un papel secundario, pero tuve la suerte de que me hayan llevado al festival. Vi la película por primera vez ahí y estuvo buenísimo. Fueron un montón de personas de técnica. A los tanos les queda re cerca Cannes, viste que para nosotros todo es más lejos y van solo las cabezas de equipo. Fue re lindo ver la proyección así, con todos los que hicimos la película.

–¿Hablás en italiano y en argento en la película?
–(Se ríe) Sí, un poco de ambos porque hago de un argentino radicado en Italia. Es una película de época donde trabaja el mítico John C. Reilly; no tuvimos escenas juntos pero fui a verlo al rodaje y aprendí muchísimo de él. Compartimos comidas, fue espectacular, es mi héroe de la comedia, imaginate. Para mi generación, sus películas con Will Ferrell son monumentales… ¡y lo que hizo con Paul Thomas Anderson en Boogie Nights! Es una maravilla como actor y como persona, me divertí muchísimo.
–Italia te persigue. ¿Dónde estamos parados con lo de Luca Prodan?
–Tenemos un guion, al equipo con el que queremos hacerla; hay una especie de casting pensado para el que se necesita mandar propuestas porque varios son actores internacionales. Ya conseguimos parte de la financiación, pero hay que seguir buscando porque bancar una película para cine es un tema que ha cambiado muchísimo en los últimos años. Está encaminada y estoy contento aunque hay más manijas que puertas (se ríe).
–Acá serías una especie de Bradley Cooper: estás metido en el guion, la actuación y la dirección.
–Sí, un poquito de todo. El guion lo hicimos entre varios, están también Martín Caamaño y Martín Fisner, quien además es el codirector de la película. Todo forma parte de un proceso creativo donde estamos involucrados. Voy a actuar y también estoy ligado a la producción porque ayuda, pero hay otros productores que la están moviendo. Tenemos la película en la cabeza con el Colo Fisner (N. de la R.: conocido por El jockey, entre otras producciones). Va a ser un proceso colectivo, realmente no importa quién ocupe cada rol, estamos en eso.

–¿Y pensás pelarte para hacer de Luca?
–Sí, por supuesto. Tenemos algo rodado, nosotros filmamos una especie de embrión porque es un proyecto con el que venimos desde hace muchos años. La verdad es que cuando tenés la idea sobre los hombros y en la cabeza durante tanto tiempo, te vas desgastando, entonces nos fuimos a rodar algo con el Colo Fisner, más que nada para saber si realmente seguíamos enamorados del proyecto. Hicimos una especie de corto, y para eso me pelé. Está probado el personaje, funciona, tenemos algo editado, lo venimos mostrando internamente y gusta un montón. La película no tiene el foco puesto en Sumo sino en Luca como persona y en sus inicios fundacionales.
–Vos no habías nacido cuando murió Luca. ¿Por qué te provoca tanta fascinación su figura?
–Mirá, calculo que como cualquier fanático, lo primero que me deslumbró fueron su música y sus letras; también lo que trajo a la escena nacional siendo un tano que hablaba inglés en plena guerra de Malvinas y viviendo durante la dictadura. Empecé con la música, me metí de lleno en su historia y me enamoré de su persona. Tampoco queremos hacer una biopic como la de Freddie Mercury y otras que salieron últimamente, más poperas de cara al público. Lo nuestro va por otro lado, apunta más a la esencia. Es una película de personajes y relaciones, de emoción desde las entrañas. No busca ser el cuentito que hable exactamente de lo que pasó y de cómo sucedieron los hechos descriptivamente. Tiene su vuelo y ensoñación.
–Para contar con una impronta personal hay que huir de Wikipedia.
–¡Exacto! Queremos contar una historia con nuestra propia impronta, desde otro lugar. Tenemos un productor como Luis Ortega; Martín Fisner estuvo en sus películas, así que ahí hay una manera de narrar heredera un poco de los directores que marcaron nuestras vidas y entiendo que viraremos hacia allí. Después hay que hacerla (se ríe).

–El clan, El ángel, Argentina, 1985 y ahora también la de Luca están basadas en personajes reales. No te gustan las biopics de fórmula, ¿pero hay una cierta seducción por interpretar a gente real?
–Por un lado tiene lo suyo encarnar a personajes reales; y por otro, no. Me ha pasado que algunos me van llegando de a poco, no me engancho tanto desde el inicio. El caso de Luca es distinto porque de entrada me enamoró y no pude salir más de ahí. Me interpeló muchísimo su historia y te diría que hasta tengo un compromiso espiritual con el proyecto. Hay directores, como Luis Ortega, que hace la vida de Robledo Puch, pero a su manera, no siguen los caminos de la biopic hecha y derecha. Quizás El clan sí lo fue un poco más. Está bueno interpretar personajes que te muevan, sean reales o no.
–Lo último que hiciste acá en cine fue Argentina, 1985. Se nota que sos un tipo que elige. ¿Rechazaste muchas ofertas?
–Por estar tan metido con la de Luca tuve que decirle que no a muchas cosas, algunas por no tener tiempo, otras por no gustarme, y algunas que no las entendí cuando las leí pero después se estrenaron y dije: “¡Ah, mirá, iba por acá!” (se ríe). Son elecciones, no se puede hacer todo. Yo trato de resguardarme también, hay momentos donde te subís a proyectos más seguido y otros en los que no. Me tomo la pausa que necesito para saber qué quiero hacer, y en el medio voy coqueteando un poco con el teatro.
–¿Para despuntar el vicio habrá algún papel en Magnetizado, la nueva película del amigo Luis Ortega?
–¿Sabés que no? Aunque obviamente estoy al tanto del proyecto, porque Luis es un amigo, una persona muy inteligente y un talento de los más grandes que tenemos en la Argentina; me encanta su cine. Yo lo acompaño, siempre que rueda voy a visitarlo porque para mí es como ir a la universidad a tomar clases de dirección. Estoy seguro de que va a hacer algo maravilloso. Me gusta mucho ir a rodajes, también estuve en el set de El Eternauta. Cuando no me toca actuar, muchas veces aparezco para mirar. Mientras Luis filma soy de pasar muchísimo, es como ir de visita a la casa de tus amigos, y yo sigo viendo a mis amigos de distintas etapas de la vida: están los del colegio, los del club, los del cine.

–¿Cuál es el secreto para conservar esas amistades?
–Creo que el secreto para conservar la amistad es seguir eligiéndonos. Con los chicos del colegio, por ejemplo, nos juntamos a comer asado, a ver partidos de la Selección, a charlar, a jugar al Nintendo. Vamos al cine y hace no tanto también fuimos a ver a los Pumas, hablamos, nos morimos de risa. Tengo a uno que es fan de Szifron, se sabe los diálogos de Tiempo de valientes de memoria. Obviamente, se lo presenté y estaba feliz, ¡no sabés!
Fotos: Alejandro Calderone Caviglia

