Soledad Villamil: "Me gusta pensar que todo lo que hice me trajo al momento en el que estoy"
La protagonista de Atrapados revela detalles del estreno que llegó a más de 200 países, mientras repasa su camino en la industria. Con la misma sensibilidad con la que elige cada personaje, habla sobre la maternidad, la música y la necesidad de escucharse a sí misma.
La multifacética Soledad Villamil está de estreno con Atrapados, serie basada en la novela Caught, de Harlan Coben. En la ficción, interpreta a Ema Garay, una periodista reconocida por desenmascarar criminales, que se ve envuelta en un caso que la afecta personalmente. Su vida da un giro inesperado cuando investiga la desaparición de una joven de 16 años y conoce a Leo Mercer (Alberto Ammann Rey), líder social que se convierte en el principal sospechoso del caso.
Dirigida por Michel Cohan y Hernán Goldfrid, y con la participación de Juan Minujín, Matías Recalt, Fernán Mirás, Mike Amigorena y Carmela Rivero, la propuesta aborda temas como la adolescencia, el grooming y la pedofilia. Desde El Planeta Urbano charlamos con ella sobre su nuevo trabajo, pero también sobre su faceta musical, su rol como madre y los proyectos que comparte con su pareja, Federico Olivera.
– "Atrapados" se estrena en simultáneo en casi 200 países. ¿Cómo se vive esta nueva forma de estrenar?
–Y bueno, es bastante impactante si me detengo a pensarlo. Este lanzamiento es grande, está la marquesina en Times Square, y siento mucho orgullo, te soy sincera. Estoy muy contenta con la serie que hicimos, trabajamos muchísimo; entonces, es un momento de celebración.
–Me contabas que viste la serie entera ya. ¿Te sorprendiste como espectadora? ¿Podés tomar esa distancia?
–Sí, en parte. La vi dos veces: cuando estaba prearmada, sin la posproducción total, y ya terminada. A mí me cuesta verme porque tengo muy presentes las escenas, los momentos, los días de rodaje, entonces se mezcla todo. Pero me parece que es una serie muy sólida desde todos los puntos de vista.

–Ema, tu personaje, tiene muchas aristas que uno va descubriendo a lo largo de la trama. En cada capítulo hay un dato nuevo. ¿Cómo fue ese proceso de composición?
–Fue muy interesante. Como decís, es un personaje con muchas facetas, que por la trama policial también necesitamos ir revelándolas de a poco. Claramente es una mujer a la que le apasiona su trabajo, que está pasando por un conflicto interno, una crisis profunda. Esa es una cualidad que la va a acompañar toda la serie. Tanto su voluntad, su pulsión por encontrar la verdad y llevar a fondo la investigación, como el conflicto interno que va tratando de postergar pero se le presenta una y otra vez. Fue un trabajo meticuloso, una reconstrucción muy milimétrica para sostener el relato.
–Y otra vez te tocó viajar al sur argentino. En "Una muerte silenciosa" y "La vida según Muriel" ya lo habías hecho. ¿Qué conexión tenés con este lugar?
–Me vuelve loca. Fui estas vacaciones de verano, también las del verano anterior. Nuestras vacaciones familiares muchas veces son ahí, vamos mucho al sur. En esta serie tuvimos la posibilidad de mostrar no solo la belleza del lugar, sino también lo que significa una ciudad como Bariloche. Los entramados sociales, los estratos sociales diferentes, sin dejar de ser una ciudad pequeña en donde la gente lo sabe más o menos todo lo que pasa. Bariloche es un protagonista más de la serie. El lugar le dio un montón de información al personaje, a las escenas.

–La historia muestra otra realidad de la adolescencia, que hace reflexionar cuánto sabemos sobre la vida de ellos. De repente están encerrados en la habitación, los escuchamos reírse y pensamos: “¿Con quién hablan?”. ¿Soledad mamá se hace estas preguntas?
–Es que narra muy bien ese momento de la vida familiar en donde los adolescentes empiezan a cerrar la puerta del cuarto, lo cual me parece algo sano, saludable y necesario; en donde los papás o las mamás nos vamos quedando afuera de esos mundos y donde lo virtual empieza a jugar un rol más desconcertante aún. Creo que este patrón es así desde siempre, esta cuestión de que el joven busca separarse de la familia y encontrarse a sí mismo.
Y me parece que eso es algo muy vital, por más de que se viva con angustia… Porque yo me acuerdo de mi propia adolescencia y no son momentos que uno vive con alegría. Pero bueno, es parte de un crecimiento. Y ahora la cuestión de internet, de los juegos, de los vínculos que aparecen en esa virtualidad, es muy desconcertante. Es una realidad que existe, que no se puede negar ni prohibir, pero te desafía mucho. La serie habla bastante de eso, de qué tan buenos o malos somos vinculándonos.

–No solo en la casa, sino a nivel general.
–Sí, exacto. Pero en este patrón de padre-madre-hijo adolescente o hija adolescente se refleja algo del fenómeno de la comunicación, de los vínculos y de cuánto escuchamos al otro. De ambos lados, no solo del lado de los adultos, sino también del lado de los jóvenes. Y es un desafío enorme. Okey, estás en tu cuarto, pero me podés venir a contar si tenés miedo de algo, si estás angustiado, si algo te preocupa. Hay un espacio para hablar. Yo creo que la virtualidad desafía aún más este abismo de comunicación que se genera con los jóvenes.
–Cuando El secreto de sus ojos ganó el Oscar, muchos apostaron a que ibas a trabajar en Hollywood. Pero decidiste ir por la música y no seguiste el camino que se esperaba de vos. ¿Fue difícil?
–No, yo no lo viví como algo difícil. Lo viví como algo bastante natural y que tenía sentido para mí. El hecho de poder decir: “Bueno, ahora tengo ganas de hacer esto”. Este camino para las actrices, los actores, es muy sinuoso; donde parece que un determinado momento, como puede haber sido El secreto de sus ojos, es una marca que hay que superar. Y en realidad, con los años te das cuenta de que todo se trata de ir viviendo el recorrido y escuchándose a uno mismo. Lo cual no quiere decir que uno no se equivoque. Por supuesto que quizás me hubiese convenido.

Pero bueno, en el momento hay que tratar de combinar las ganas con la necesidad de trabajar. Yo no me arrepiento de eso, y me gusta pensar que todo lo que hice me trajo a este momento en el que estoy. Yo estoy contenta con mi presente, entonces digo: “Bueno, pasó lo que tenía que pasar”.
–¿Y cómo atravesás esta vuelta a las series?
–Siempre vuelvo, siempre estoy volviendo. Uno vuelve con otra energía. Este nuevo personaje me significó más de un año de trabajo, de una inmersión muy profunda, de muchas horas de estudio, de ensayo, de rodaje. A mí me gusta darle espacio a lo que hago. Me voy a grabar un disco y quiero poder estar muchas semanas pensando en eso y concentrándome. Tengo la posibilidad, me siento privilegiada de poder hacerlo y lo aprovecho.
–¿Y cuándo vuelve la música?
–La música está siempre. Pero espero este año poder darle un espacio junto al público.

–Federico Olivera, tu compañero desde hace 30 años, ahora está dirigiendo El fondo de la escena. ¿A vos te gustaría incursionar en la dirección?
–Sí, eso es lo que me interesa, me interesa la dirección. Justamente en nuestra sociedad por fuera del matrimonio con Federico, creo que los dos compartimos la necesidad de darles espacio a nuestros propios proyectos. Este es un proyecto muy personal; con la música me pasa lo mismo. Yo tengo ganas de hacer algo, y no es que me quedo viendo si algún sello o algún productor me lo arma, sino que voy a tratar de producirlo. La dirección me interesa desde muchos puntos de vista, no solamente como actriz. Me gusta estar desde afuera, producir, dirigir, escribir. Hay algo de eso: participar del fenómeno y verlo desde ángulos distintos.
Fotos: Cristian Welcomme/ Netflix

