Gastón Soffritti: "Si no fuese curioso, no podría ser ni el uno por ciento de lo que hago”

Su primera vocación, la de la escena, ahora se expande hacia otras pasiones que lo convierten en un artista multifacético: la creación de contenidos, la astrología, San Lorenzo, la cocina y hasta la escritura autobiográfica.

“Voy siendo” dice su bio de Instagram, y, probablemente, no haya frase que lo defina mejor. No solo fue protagonista de las telenovelas adolescentes más exitosas de la televisión argentina, sino que, con los años, logró potenciar su carrera como actor y, sobre todo, dar rienda suelta a su creatividad. En su regreso al cine con "Chocolate para tres", Gastón Soffritti interpreta a Lucas, un joven que se enamora de Julia (Flor Torrente), la protagonista de esta historia basada en un hecho real que aborda los trastornos de la conducta alimentaria. La Argentina está entre los cinco países con mayor tasa de incidencia, y muchas de las personas afectadas son mujeres jóvenes.

“No hay mucho sobre esto en la pantalla grande; hay que hablarlo con respeto. Nosotros, desde una película, podemos aportar diferentes puntos de vista”, asegura. Golfista, hincha de fútbol, viajero, escritor, futuro astrólogo y, actualmente, uno de los creadores de contenido más virales de las redes sociales, hace que cada uno de estos roles tenga voz en este mano a mano con EPU.

—¿Cómo te vinculaste al papel de Lucas? ¿Qué representa para vos esta historia?

—Había que ver cómo tratar un tema tan importante para no faltar el respeto. Es un personaje que habla poco, pero está todo el tiempo observando, viendo cómo actuar desde la experiencia cercana que atravesó. En mi caso, se volvió interesante desde el lado de la emoción: yo soy más de ir viendo qué me pasa mientras voy haciendo el papel. No soy de armar tanto el esquema psicológico ni de plantear situaciones.

—El eslogan de la película es “El amor sucede al compartir el viaje”, ¿qué te sucedió al compartir este viaje?

—Filmar en esos lugares fue increíble. Fueron siete semanas entre Salta, Jujuy, Buenos Aires y Bariloche. Te levantás con el cerro de los Siete Colores o el lago Nahuel Huapi frente a tus ojos y ya te predisponés de otra manera. Y después se forma una comunidad porque compartís mucho. Con Flor (Torrente) ya éramos amigos, pero la cercanía y la convivencia también nos ayudaron a la hora de interpretar nuestros papeles.

—Evidentemente te gusta recorrer nuestro país, porque en tus redes se ve que estás visitando distintas provincias últimamente. ¿Qué es lo que más disfrutás de viajar?

—Me gustan las experiencias, lo que me dejan, lo que voy viviendo. No me gusta viajar por viajar. No puedo irme de vacaciones y tirarme diez días en una reposera a no hacer nada: tiene que haber alguna actividad en el medio que me divierta, combinar playa con ciudad, algo. Soy muy inquieto.

—Entonces, tenemos a un Gastón actor, viajero… ¿y ahora influencer?

—Te voy a cambiar la palabra, porque eso sería influenciar a alguien, y yo, la verdad, no trato de influenciar a nadie con lo que hago; solo me divierto. Podemos decir que soy creador de contenido, si querés. Busco más que el público se inspire creativamente con lo que hago, a que aspiren a ser algo parecido a lo que soy. En este recorrido me pasaron un montón de cosas: toqué picos de éxito, estuve abajo con fracasos, reboté por distintos lugares, pasé por cine, televisión, producciones… Soy como un gato: siete vidas en una (se ríe). Y la realidad es que en redes me ven más como soy.

—Un apasionado por la cocina que ahí encontró un hilo conductor para sus contenidos. ¿Surgió con la participación en "MasterChef" o venía de antes?

—De antes, hay un largo vínculo familiar con la cocina; hay chefs en la familia, y además somos tanos, de comer bien. La cocina tiene algo muy lindo que nos une a todos, y me dio una idea: meterme en la casa de una persona a cocinar con lo que tenga en su heladera. No hay nada más personal que eso: al abrirla sabés qué le gusta, qué no, si la tiene desordenada, si está sucia… Le sacás la ficha al toque.

—¿Qué fue lo que más te sorprendió de este “experimento social”?

—Lo que le pasa a una persona cuando le ponés una cámara en la cara. Es como que automáticamente reacciona de una manera distinta. Entonces, en el registro se nota cómo cada movimiento está condicionado por esa mirada. A veces, la persona afloja y se relaja, pero, cuando se acuerda de la situación, vuelve a rearmar su personaje. Hay gente más decidida, que se manda y dice cualquier cosa; otros que son más pudorosos y les cuesta más.

—Se invirtieron los roles: antes la gente te buscaba para una foto; ahora vos salís a buscarlos.

—¡Claro! Igual, ahora que se volvió bastante viral, se me facilita porque la gente me para en la calle y ya no me dice “Che, qué buena tu serie”, sino “Gastón, vení a cocinarme”.

—Actor, viajero, creador de contenido, productor, cocinero. ¿También astrólogo?

—Todavía no, pero estudio la carrera. Siempre estuve conectado con el mundo más esotérico, con lo que no está acá, con las energías. Me gusta la astrología como herramienta para complementar. Tuve una novia astróloga; entonces, en su momento agarraba los libros para chusmear y me enganché, me daba curiosidad saber cada vez más sobre el tema.

—La curiosidad es un poco la clave de todo lo que vas haciendo, ¿no? De hecho en tu biografía de Instagram decís “Voy siendo”.

—Sí, la cambié hace un tiempo. Antes ponía “actor, productor, etc”, mi currículum. Y me estaba limitando: yo no soy mi trabajo solamente, eso no me define. Si no fuese curioso, no podría ser ni el uno por ciento de lo que hago. Soy inquieto, me gusta saber de todo, soy sagitario (se ríe).

—Pero, ante todo, hincha de San Lorenzo. Tanto que X la usás solo para opinar sobre fútbol o pelearte con otros hinchas.

—Sabés que sí, es solo para eso (se ríe). Para mí, X es un basurero gigante de cosas. Pensé varias veces en cerrar la cuenta porque me parecía que no servía para nada. Es como si estuviera en la cancha: en la tribuna digo cosas que no digo en la vida, puteo, me vuelvo loco, y ahí hago algo parecido. Obviamente es peligroso, pero me di cuenta de que en ese espacio aparecen las emociones por mi club a flor de piel. Entonces, ¿por qué voy a ocultarlo? Soy muy hincha.

—De hecho, encontré tu perfil porque se hizo viral un tuit en el que un hincha propuso que, tal como el youtuber Spreen debutó en un equipo de primera división, vos fueras el famoso que cumpla el sueño de jugar en San Lorenzo…

—Tuve la oportunidad de jugar tres partidos en el Nuevo Gasómetro y marqué dos goles, así que tengo 66,6 %  de efectividad. Vos fijate (se ríe).

—Sos tantos Gastón Soffritti en uno que, seguro, hay alguna versión pendiente… ¿Qué otro te gustaría ser?

—Un montón más. Ahora sumo otro rol, que es el de autor; estoy escribiendo "Roto", una ficción sobre mi vida. Habla de esos momentos que fueron un punto de quiebre, donde parecía que tocaba el cielo con las manos y, por dentro, estaba totalmente vacío. Es una historia personal porque viví dentro de una ficción toda mi vida. Y trato de contarlo desde el punto de vista de ese Gastón que veían que la pasaba bárbaro haciendo "Chiquititas", viajando por el mundo con "Patito Feo", grabando "Graduados" con picos máximos de rating, pero que estaba viviendo el lado B de la cuestión, que siempre existe.

—¿Cómo fue el proceso de, primero, idearlo y, luego, comenzar a escribirlo?

Soy un gran memorioso. No tenía nada escrito, pero siempre tuve la idea de bajarlo a algún lado. Es un lindo proceso, y creo que también puede ayudar a muchos chicos, sobre todo a esta generación que vive el éxito de una manera determinada. Hablo sobre los éxitos y los fracasos, que siempre van de la mano. Muchas veces me han parado por la calle para decirme: “Grande, pibe, vos sí que estás salvado”. Y no sabés las veces que me hubiera gustado responder: “Vení y dormí una noche dentro de mi cabeza”. Las redes son un recorte de la vida; las pantallas de televisión también lo fueron.

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