Emilia Claudeville: "Las grandes oportunidades todavía son para un grupo reducido"

La protagonista de la obra de teatro Reverso nos abre las puertas de su mundo marcado por la danza, la actuación y el desafío constante de reinventarse. En esta charla íntima, comparte los aprendizajes de su carrera, los desafíos de la autogestión y su búsqueda por encontrar su propia voz creativa.

Emilia Claudeville recibe al El Planeta Urbano en su casona antigua en el barrio de Chacarita, un lugar tranquilo, portador de un oasis verde que invita a una charla profunda y sin apuro. Nacida en San Juan, creció junto a sus hermanas en una escuela de baile dirigida por su mamá. Desde pequeña, la danza fue parte de su vida diaria, y esa disciplina la acompañó hasta Buenos Aires, donde comenzó a incursionar primero en el modelaje y la publicidad, para luego adentrarse en la televisión y la actuación.

Su pasión por la interpretación la encuentra trabajando hoy en “Reverso”, una obra de Matías Feldman en la que comparte elenco con Carla Peterson, Nicolás García Hume, Juan Isola, Marco Antonio Caponi y Diego Cremonesi. La historia aborda temas como el duelo y la relación con las nuevas tecnologías de una manera muy original, planteando interrogantes sobre cómo vivimos nuestras pérdidas en el mundo actual y el papel de lo virtual en ese proceso.

En esta charla íntima, Claudeville abre su corazón y comparte su historia, dejándonos ver cómo ha sido el camino que la llevó a construir una carrera tan versátil con sello personal.

–¿Cómo estás viviendo la experiencia de “Reverso” siendo una apuesta tan inusual dentro del circuito comercial?

–La verdad es que era una lotería como iba a ser la reacción de la gente y está siendo alucinante, sobre todo teniendo en cuenta el contexto social que estamos viviendo, casi apocalíptico. La obra no fue solamente un proceso de ensayo, puesta y estreno, fue un trabajo de investigación de un año sobre cómo hablábamos del Metaverso sin efectos especiales.

“Reverso” es una obra muy humana, es la historia de una mujer que atraviesa un duelo en la virtualidad. Siento que ese limbo, como le decimos nosotros, no está tan explorado como temática en la ficción teatral, por ahí sí en series o películas. La obra no baja línea, ni busca decir qué está mal o bien, la gente sale con más preguntas que respuestas y creo que es un asunto necesario el hecho de interrogarse sobre la relación que tenemos con esa plataforma donde exorcizamos todo lo que nos pasa.

–Siendo esta tu primera obra tan grande y viniendo del mundo de la danza, ¿solés abordar el teatro desde lo corporal? ¿Cómo te llevas con la repetición de las funciones?

–Al venir de la danza, para mí lo primero es entender cómo hago cuerpo la propuesta y después incorporo y estudio los textos. Eso fue súper jugoso y seductor para mí de “Reverso”, fue una gran posibilidad para desplegar y poner al servicio mi corporalidad. También fue muy divertido inspeccionar un registro para nada realista. Esta es una obra difícil a nivel grupal, porque es muy coral, te diría que funciona como un relojito suizo, entonces te pide mucha atención y conexión con tus compañeros, es imposible jugar sola ahí adentro. Por suerte nos llevamos muy bien, tanto dentro como fuera del escenario.

En la repetición está el arte de la cuestión, ahí aparece la magia del teatro. Además siento que en estos tiempos, hacer algo en lo que crees y tener permanencia es un lujo a nivel artístico que traslado a otras facetas de mi vida también.

–¿Cómo es trabajar con tu pareja, que en este caso es el director y dramaturgo?

–Con Mati estamos separados hace seis meses después de siete años de relación. Fue realmente de las experiencias más desafiantes que he tenido a nivel vincular y laboral. Empezamos con mucha facilidad y entrega de ambas partes, pero ocurrió una ruptura apenas estrenamos ¡y vaya si fue un desafío!

“Reverso”, para mí, es una experiencia tan transformadora que además incluye esto que me pidió tener la voluntad, la inteligencia y la sensibilidad para que el dolor de la ruptura no se lleve puesta una experiencia tan importante para mí. Siento que hablar de “Reverso” y no decir nada de eso es injusto para todos, incluso para el proceso. Hoy estamos separados con Matías confiando en que el tiempo nos enseñe a coexistir en esta nueva realidad.

–¿Tienen pensado salir de gira?

–Vamos por la segunda temporada, ahora seguimos todo noviembre con posibilidades de continuar el año que viene y el deseo de hacer gira está. Tuvimos una experiencia super bonita en Uruguay en el teatro El Galpón con dos funciones que el público recibió fascinado. Eso fue como un termómetro claro de que la obra gusta por fuera de Buenos Aires. Aparte, nuestro elenco es muy federal e internacional, yo soy de San Juan y tengo muchísimas ganas de llevarla para aquellos pagos. Después está Marco Caponi que es de Mendoza y Nico García Hume de Paraguay, así que ya veremos.

–Tuviste una etapa importante en televisión como panelista, ¿de qué manera enriqueció esa experiencia tu faceta actoral?

–Es una pregunta que me suelen hacer: me hace reconfirmar que una es todo lo que fue haciendo. Mi formación más académica tiene que ver con la danza y la actuación, lo de modelo y panelista fue algo que surgió porque "yo trabajo desde Cemento", como dicen mis amigas (se ríe), tengo 35 y arranqué a laburar a los 16. Cuando entré a Duro de domar, tenía 23 años, era muy piba, mientras que mis compañeros tenían 40. Venía del modelaje, donde no tenía voz y en la tele tuve la posibilidad de habitar un lugar donde se me “permitía” hablar, aunque tuve que pelear mucho para hacerlo, pero estaba llena de curiosidad y con ganas de aprender.

Algo de esa experiencia de arrojarme sin red todos los días en televisión en vivo quedó en mi cuerpo y en mi oficio. Fueron años de gran exposición y no me comí ninguna, no me interesa la carrera de una celebridad, hay algo de la fama y la exposición per se que no me convoca. Sí me gusta trabajar, estudiar, sentirme desafiada en el oficio, y la tele me dio la claridad de que tenía que hacerme cargo de mi actriz, que estaba un poco relegada. Ahora le estoy dando el tiempo y espacio que esa parte de mí necesita.

–¿Hay otros proyectos en vista?

–Está compleja la situación laboral, así que siento que es momento de cuidar lo que hay y de volverme muy buena en lo que estoy haciendo. Este año hubo muy pocos castings y poca producción audiovisual, y todavía las grandes oportunidades son para un grupo reducido. A veces llego a instancias finales y cierran con las mismas figuras de siempre, a las cuales respeto y me parecen espectaculares, pero me deja con una sensación trunca. Ahí me aparece el miedo de ser una actriz que hace siempre papeles pequeños o secundarios, que si bien los agradezco, también quiero crecer. Eso es algo que me hace repensar el oficio, porque tengo que acudir a seguir haciendo otras cosas para poder vivir.

–¿Qué pensás de la autogestión como camino para expandirte?

–Lo veo como un gran camino, por eso me dio tanto sentido “Reverso” y la creación que aportamos como grupo. Nosotros armamos una cooperativa, no nos produce ningún gigante y eso es un tesoro. A mí la creación de materiales propios es algo que me entusiasma y me parece fantástico. He hecho varias cosas para Microteatro, pero todavía siento una falta de confianza conmigo misma, estoy dialogando entre el deseo y el miedo que da hacer lo que uno verdaderamente quiere, me encuentro en ese limbo, como en “Reverso” (se ríe).

Honestamente, con una mano en el corazón, tengo muchas ganas de escribir y trabajar sobre mis materiales, que es algo que tengo en cantidad. Yo soy una actriz creadora y siento que es un gran momento para ahondar y descubrir cuál es mi voz propia, mi estilo, mi estética.

–Si tuvieras que mencionar algunos maestros que te marcaron, ¿cuáles serían?

–Te puedo nombrar a tres maestras de la actuación que me hicieron entender el oficio como una práctica diaria transformadora. Nora Moseinco es una guía, habilitadora y aliada a la que todavía visito cada vez que puedo, me acompañó y lo sigue haciendo en todo mi proceso muy zarpadamente. Después, María Onetto, otra actriz generosa como pocas; fue un tesoro conocerla y haberme podido salpicar un poco por su grandeza. Y actualmente estoy entrenando y estudiando dramaturgia con Andrea Garrote, ella es la que me está apuntalando y diciendo “dejate de joder y ponete a producir tus propios materiales nena que tenés con qué”.

Fotos: @jjhanss

Estilismo: Ailen Zoe

Agradecimientos: Aela, Helena Dakak, Unitivo, Anima

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