Carla Peterson: "Es un honor ser parte de la película de Barreda, aunque ya nombrarlo me cuesta un montón"

Mientras atraviesa un intenso presente laboral, con protagónicos en cine, teatro y estrenos en plataformas, la reconocida actriz reflexiona sobre su oficio y la enorme responsabilidad de interpretar personajes históricamente silenciados. Además, celebra el privilegio de elegir proyectos que la desafían: “Tengo esa suerte de poder estar haciendo cosas que me gustan”.

A pesar de ser una de las actrices más populares y queridas de la Argentina, Carla Peterson se maneja con la misma simpleza con la que comenzó a dar sus primeros pasos en la interpretación. El 2026 fue un año intenso para su carrera: arrancó estrenando la serie El tiempo de las moscas, rodó dos temporadas de Tiempo al tiempo, lidera la taquilla teatral porteña con Sottovoce y también estrenó Barreda, inspirada en el caso del femicida que asesinó a su esposa, hijas y suegra. “Haber tenido la posibilidad de hacer esta gran película es una felicidad enorme, un honor ser parte de Barreda, aunque ya nombrarlo me cuesta un montón”, asegura.

–¿Cómo sobrellevás la locura de estar haciendo cine, serie y teatro, todo junto?

–Descanso un poco y después viene la locura. Y después, otra vez la calma porque voy a estar haciendo solamente la función. Sabía que sería un compromiso bastante difícil así que tuve que organizarme y distribuir el tiempo, la energía, el sueño… pero a la vez son todas cosas que disfruto mucho. Ahora que ya estoy por terminar la serie, va a ser un placer venir solamente a hacer las funciones y tener un poco de tiempo.

Tengo esa suerte de poder estar haciendo cosas que me gustan, aunque se superpongan. Estoy preparada para hacerlo. No te digo que es lo que más prefiero, porque realmente me gusta tener la cabeza y estar enfocada en un solo proyecto, pero es un tiempito y después ya se acomoda.

–¿Cómo es estar con una obra de teatro con un tono de comedia y a la vez sumergirte en un universo tan oscuro como el de Barreda?

–Más allá del caso en sí, sabía que había un grupo excelente que me iba a dar la posibilidad de hacer algo distinto. Cuando leí el guion me interesó mucho la propuesta, sobre todo al escuchar por qué la iban a filmar sin meternos en este personaje espantoso del asesino y estar centrada en darle vida a esas mujeres a las que él mata y que deja sin posibilidad de nada, ni de defenderse.

Describir el camino que todos pasamos para que hoy podamos contar la película así, desde un lugar que nunca nos lo habían contado. Cuando esto sucedió yo tenía veintidós años, más o menos, casi la misma edad de las chicas. Siempre me quedó una sensación de angustia y miedo con respecto a este hombre. Cuando leía el guion, no dejaba de sorprenderme las atrocidades que había hecho y cómo había preparado este femicidio. Saber que nuestra directora Daniela Goggi tenía clarísimo cómo iba a contar la cabeza de ese asesino, cómo iba a contar el alma de esa casa, que era lo que no habíamos podido conocer, me dio mucha tranquilidad y muchas ganas.

Además, conozco a una de las productoras de About Entertainment, que es la que hace la película, desde que empecé a estudiar teatro, y me dijo: “Nosotros no hacemos películas porque sí, algo más vamos a contar”. Y tenía razón. Me siento muy orgullosa de ser parte de esto, de ser parte de esta película y de que se haya filmado de la manera que se filmó, hablando con verdad, que fue lo que le faltó a esa época. Más allá de que él fue castigado y lo declararon culpable, lo que construyeron alrededor fue una gran mentira.

–Y la duda...

–Y la duda de por qué lo hizo. Y de eso no sabíamos nada hasta ahora. Porque siempre fueron ellas las culpables de que él las matara. Y eso es espantoso. Que todavía en nuestros días a veces se siga poniendo en duda a las víctimas. Pero estuvimos muy bien rodeados, estuvo muy pensada la película, nada fue al azar, nada se resolvió en el momento. Nos preparamos mucho, sobre todo Luis (Machín), y estuvo muy bien pensada la manera en que fue filmada, para que fuera un rodaje feliz a pesar de la tragedia.

–¿Qué hacían cuando terminaban de rodar escenas tan tensas?

–La filmamos en Uruguay. Tal vez haber estado lejos de casa hizo que se formara como una familia. Nos cuidábamos, volvíamos caminando y mirando el río, hablando, pensando en las próximas escenas, comíamos. Nos llevamos muy bien, tratamos de armar esos vínculos, hablar mucho de cómo era la relación entre ellas. ¿Qué hacían? ¿Cuáles eran sus sueños? ¿Qué pasa cuando tu hija se va a casar o se recibe?

Ver cómo disfrutaban de eso a pesar de la violencia psicológica que él ejercía sobre ellas. Porque él solo disfrutaba de hacer chistes, de levantarse una mina, de hacer cosas terribles delante de ellas, pero nunca lo conmovía lo que ellas realmente estaban viviendo. Entonces, hablábamos y pensábamos cómo sería. También con muchísimo amor entre nosotras y con Luis, que es una persona encantadora, inteligente, sensible y un gran actor.

–Más allá de este caso y su final trágico, ¿qué te pasa cuando ves que siguen pasando estas situaciones o que hay mujeres que no tienen los medios económicos para poder irse o tienen miedo?

–Me genera mucha angustia. También ver cómo dudan de las denuncias. Lo interesante es ver que esto pasa dentro de una familia y en todas las clases sociales, por llamarlo de alguna manera. Ellas aspiraban a un montón de cosas, eran una familia de clase media, profesionales. Mi personaje se llamaba Gladys McDonald, hija de padre inglés… Cuando vos escuchabas todo lo que decían los medios, habían encontrado a este personaje, que no podías creer que fuera de verdad y que lo tuvieras ahí. Hoy creo que pasa con todo, con la manera de dar las noticias y con los algoritmos que nos van armando un relato sobre las cosas.

–¿Y cómo hacés para protegerte justamente de eso?

–Si hay algo que me interesa, no voy a quedarme solo con el título ni con el algoritmo: voy a salir a la búsqueda de la verdad. También es muy difícil darte cuenta qué es real y qué no, qué nos quieren contar y qué ocultar. Por suerte cambiaron muchas cosas y una no se siente tan sola. Creo que eso, esta red de mujeres, porque en la película están las mujeres que tratan de visibilizar que fue un femicidio, que fue violencia de género: imaginate una chica de 23 años yendo a un juzgado a hablar, a defender a su amiga, que la mataron. Y sin la contención en ese momento.

Quiero resaltar que, además del caso real que todos conocemos, es una película maravillosa que te deja sin respiración, que no podés dejar de ver. Lo que Luis logra es impresionante: sabés que es un actor, que no es él, sabés que esto ya pasó, que el tipo está muerto, pero no podés dejar de mirar a este Barreda que interpreta Machín. Y a estas chicas que quieren vivir una vida lejos de él, llenas de sueños, de ilusiones. Su vida estaba por empezar y la de mi personaje también, porque no era tan fácil divorciarse en esa época. No todas las mujeres se animaban a separarse, no era fácil, ella no tenía trabajo, había cuidado a su familia toda su vida…

Recuerdo esa época cuando te preguntaban si tus padres estaban separados o no. Por suerte pasó el tiempo y hoy podemos disfrutar de una gran película en nuestro cine, que realmente es maravilloso haber tenido la posibilidad de hacer esta gran película en momentos donde tampoco se filma tanto. Es una felicidad enorme, un honor ser parte de Barreda, aunque ya nombrarlo me cuesta un montón.

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