Cris Morena, en cuerpo y alma: "Quiero que mi camino en la vida valga la pena"

La creadora de Chiquititas, Rebelde Way y Verano del 98 lo hizo de nuevo con Margarita, el spin-off de Floricienta, que vuelve a unir generaciones a través de un relato que aborda los sueños y la esperanza en medio de los obstáculos. Figura central de la televisión de los últimos 25 años, en esta entrevista cuenta los motivos de su regreso a la ficción, hace un balance de su aporte en el medio y se muestra atenta a lo que ocurre en las redes sociales como foco de violencia.

Si hablamos de televisión y entretenimiento en la Argentina, seguramente uno de los primeros nombres que viene a la cabeza es el de Cris Morena, quien comenzó a transitar su carrera en la actuación y la composición musical en los años setenta para luego combinar, ya como creadora y productora, ambas pasiones, impulsando una infinidad de proyectos que atraviesan a varias generaciones. Jugate conmigo, Chiquititas, Verano del 98, Rebelde Way, Floricienta, Amor mío, Casi ángeles y Aliados son algunos de los programas que presentó imaginándolos desde cero y, en algunos casos, como negocios 360, cuando nadie siquiera pensaba que la televisión podía generar este tipo de sinergia.

Con la excusa del lanzamiento de Margarita, el spin off de Floricienta, que se ve por Telefé y en la plataforma Max, El Planeta Urbano habló con la productora para saber cómo está viviendo esta vuelta a la televisión, el fenómeno que significó el Cris Morena Day, organizado por el canal de streaming Olga, y el tributo que se le rindió en la ceremonia de los premios Martín Fierro. Un repaso por la vida de una de las grandes creadoras del país.

–¿Cómo te sentís al traer nuevamente la ficción a la televisión argentina y precisamente al prime time?

–Fue una sorpresa para mí, no lo imaginaba; y me pareció genial porque es una manera también de unir a la familia en algo tan lindo como Margarita. El papá, la mamá, todos lo van a vivir con mucha emoción, porque además les va a remitir a otra época de la tele.

–Hablando de eso, has atravesado a muchas generaciones con tus proyectos pero seguís siempre sumando nuevos talentos.

–Me gusta mucho ver brillar los ojos de las y los jóvenes: pensá que tengo un espacio que se llama “Otro Mundo”, de aprendizaje, en un país donde no hay casi trabajo para los actores. Es un semillero de artistas. Pero no solo actores, también productores que trabajan en audiovisual, o en otras facetas de la producción. Me pone muy feliz verlos crecer.

–Fuiste una de las primeras que entendió el negocio 360 de la televisión y que se podían hacer muchas cosas más.

–Sí, y eso que hice televisión, teatro, más de 700 canciones… Fue muy difícil explicarle a la gente de los departamentos comerciales de los canales qué era un negocio 360; no en Margarita, que ya están cancheros con esto, sino cuando arranqué, en Jugate conmigo, que era un 360 total; o cuando hice Chiquititas, que fuimos los primeros exportadores de la Argentina al mundo. ¿Vos entendés lo que fue eso? Telefé fue el primero en exportar, y detrás hubo un montón de otros canales de toda Latinoamérica, región donde fuimos líderes. Después, por cosas de la vida, perdimos el liderazgo en manos de los turcos, que hoy por hoy hacen unas novelas que son increíbles e imposibles de hacer acá, a no ser que sea una plataforma.

–Cuando pensaste "Margarita", el contexto ya estaba complicado. ¿Creíste en algún momento que no se iba a poder hacer?

–Siempre estamos así, ahora estamos arrancando la primera temporada, pero yo ya estoy trabajando en la segunda y todavía no me dijeron si la voy a hacer. Tampoco me habían dicho que iba a ir en prime time, y acá estamos. Yo me largo, no solamente en tiempo y creatividad, sino también económicamente, porque tengo que pagar a autores y artistas para los entrenamientos. Somos los únicos que lo hacemos; no conozco a nadie más que haga la previa que hago yo. Creo que para que los artistas se sientan tranquilos y puedan sacar lo mejor de sí mismos, tienen que tener un entrenamiento muy profundo. Por primera vez tengo artistas preparados en serio, en gran parte gracias a “Otro Mundo”.

–¿Cuándo empezaste a trabajar así?

Cuando empecé con Chiquititas, los chicos llegaban como llegaban, no existía la comedia musical aquí. Yo viajaba por el mundo y veía todo lo que pasaba en otros países y quería traerlo a la Argentina. Así fue como los chicos comenzaron a estudiar en distintos lugares y empezaron a venir más preparados. Ahora ya directamente son aviones. En nuestro país tenemos jóvenes que son extraordinarios, seres humanos maravillosos, y te lo digo porque he trabajado con chicos de muchos lugares del mundo. Es difícil que en una audición no elijan a un argentino. Además, ahora se busca la multinacionalidad en los proyectos y Margarita daba para eso.

–¿Qué te sigue impulsando a crear?

–Qué sé yo; yo sigo creando. Pero en todo: en mi casa, con mis flores, a las que les pongo frecuencias para que duren más. Y duran más, no es camelo: hay una frecuencia de música que nos hace bien a nosotros y les hace bien a los animales, a las flores y a los pájaros. Yo me guío mucho por la naturaleza, creo que tiene una belleza extraordinaria. Siempre estuvo presente en mis proyectos.

–Hablando de proyectos, hay uno que volví a ver hace poco y que fue maltratado: "Quereme".

 –Me había olvidado de Quereme, que hice con muchísimo amor. Pero no sé si fue maltratado. Es verdad que no fue lo que se esperaba, pero en general todos los proyectos han sido sumamente fuertes. Lo que pasa es que lo hice justo cuando había terminado con Jugate conmigo, y además tenía Life college, que funcionaba increíble. Con Juan Palomino (N. de la R.: su protagonista) hicimos algo increíble, fue buenísimo. La cosa es que a mí me gustan mucho los musicales y soy una creadora de canciones, creo que debo ser de las más prolíficas del mundo. Y además las canciones llegan al mundo entero, calientan el corazón de mucha gente.

En ese sentido estoy muy feliz por todo lo que ya está pasando con Margarita: sabés que soy una manifestadora permanente de mis deseos y tengo muy buena conexión con el universo. Y con mi hija, sobre todo, un apoyo gigantesco que no me falla. Cada vez quiero ser mejor persona. Es lo único que me importa en la vida. Por otra parte, no creo en la edad de las personas. Si me preguntás cuántos años tengo, te diría que tengo la edad de lo que estoy haciendo. Si me siento feliz, puedo moverme y saltar como cualquiera, a veces me siento de quince. Otras veces, puedo tener 50 u 80, según lo que esté viviendo. Hay momentos en los que siento que tengo 80, porque estoy en una etapa especial, comprometida, en una búsqueda profunda. A veces me duelen los comentarios de los haters, porque atacan cosas que no son verdad. Pero, en esencia, soy un alma vieja en un cuerpo que aún resiste mucho.

–No hay que escuchar a los haters.

–Las redes son complicadas. En un montón de cosas nos ayudan y acompañan, y hay que darles bola a su crecimiento. A mí me cuesta entender a la gente que es muy mala, porque una cosa es decir “esto no me interesa” o “no es para mí”, pero otra cosa es decir las cosas horribles que dicen. Me daría mucha vergüenza ser así. Se ve que es gente que no tiene nada que hacer, y todos sabemos que la envidia es tremenda. Deben tener mucho miedo y sentir que su vida no tiene mucho valor, por eso se dedican a criticar las vidas ajenas. No lo digo por mí, lo digo en general: ¿para qué? ¿por qué no poner cosas buenas? Si no te gusta, no ponés nada y te lo guardás: a lo mejor no te gusta a vos y le encanta a otro. Yo sería incapaz de escribir algo malo, incluso sobre gente que me molesta mucho. Creo que cada uno tiene su propio camino en la vida, su propio cuento, y yo quiero que el mío valga la pena.

Fotos: gentileza Telefé y Max

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