Gerónimo Rauch: "Siento que con Mambrú fuimos un mensaje de que se podía hacer algo en el medio de una coyuntura imposible"

Hace más de 20 años brilló en el prime time de la televisión con "Popstars", hoy es nuestra máxima figura del musical global, interpretando obras en la Argentina y en Europa como "El Fantasma de la Ópera" y "Los Miserables". Ahora, en Buenos Aires, se prepara para presentar su nuevo disco, nada más y nada menos, que en el Teatro Colón.

Algunos dirían que tiene un doppelganger porque hizo "Los Miserables" y "El Fantasma de la Ópera" en castellano y en inglés. Encabezó los principales musicales en Madrid y en Londres, dos de las plazas más exigentes del mundo. Fue estrella pop con Mambrú y no reniega de eso aunque hoy sea nuestra máxima figura del musical a nivel global.

A pesar de esas curiosas dualidades, Gerónimo Rauch es siempre el mismo. Y si ahora está en Buenos Aires para presentar su disco Chapter One el 22 de este mes nada menos que en el Teatro Colón, también se juntará con sus amigos de toda la vida en aquel restaurante de la calle Cerviño que resiste el paso del tiempo. Gero siempre vuelve.

- ¿Cuántos medios van a titular "De Mambrú al Colón"? Sabemos que de esa no zafamos...

- (Se ríe) Lo que pasa es que este camino empezó antes y en el medio ocurrieron muchas cosas. Yo creo que hay una coherencia en lo vivido, gracias a Dios me rodeo de gente que apuesta por mí, me acompaña y cree en lo que hago. Ahí está la clave para desarrollarse e ir creciendo en tu oficio me parece, saber rodearte de personas que creen en vos.

-Vas a presentar tu disco "Chapter One", pero además ¿hay espacio para "una que sepamos todos"?

-Si, voy a presentar el disco y varias de las canciones de mi vida, algunas de distintos musicales, ¡no sabés la cantidad que tuve que sacar porque no entraban tantas! Va ser una gran noche, la verdad, hay muchísimas ganas e ilusión. Yo tengo la habilidad de visualizar lo que quiero hacer y generar, a veces me cuesta expresarlo para contárselo al equipo, pero tienen plena confianza y me dicen "Dale, hacé lo que tenés en tu cabeza". Esta vez imagino una noche muy emotiva, son canciones épicas, profundamente conmovedoras y con mi público ya nos conocemos, quiere que le contemos historias.

-A veces por su magnitud, al musical se lo percibe como como un género más alejado del público. El gran truco es conectar con el espectador, ¿cómo se logra eso?

-Para mí el contacto con el público es importante, el Colón impone otras maneras porque la audiencia está más lejos, hay una cantidad importante de gente. Pero es verdad que en mis shows al público le gusta participar y está bueno. Me conocen, saben que me pongo colorado fácilmente entonces se divierten (se ríe). En el escenario yo me vuelvo transparente, frágil en alguna medida y la gente ve a una persona que está ahí dándolo todo, es muy real lo que sucede. Yo me emociono muchísimo y eso se refleja en el público.

Foto: Diego Pradanos

-En unos días arrancan los Juegos Olímpicos y alguna vez me dijiste que el artista del musical era como un atleta de alto rendimiento. En general las carreras de los deportistas son más cortas. ¿En tu profesión cómo se hace para llegar a la meta y mantenerse en el podio?

- ¡Esta es una pregunta central! Creo que lo fundamental es seguir entrenando porque uno cree que ya sabe todo pero la voz y la fisonomía del cuerpo van cambiando. Tener un maestro que te haga el service, chapa y pintura, aceite y cambio de filtros es importante, hay que tener un oído externo, alguien que te conozca mucho y que sepa identificar si estás haciendo algo mal. Yo tengo al mío, se llama Edelmiro, de vez en cuando nos vemos... ¡y siempre estoy mal para él! También uno tiene que saber cuándo frenar, aprender a decir que no cuando la maquinaria empieza a fallar.

- ¿Eso de que el show debe seguir es un mito?

-El famoso “the show must go on“ está muy instalado pero el concepto es que el espectáculo nunca se suspende. Para eso hay alternantes y reemplazos, están preparados justamente para cuando se los necesita. Es necesario sincerarse con uno y decir “hoy no estoy bien, que lo haga otro”. Seguramente ese compañero va a defender el personaje mejor que vos si no estás en óptimas condiciones. Hay que saber frenar porque no es ilimitado el recurso. Es necesario conocerse mucho, entender que a veces menos es más, se requiere de la habilidad para detectar hasta donde.

Foto: Diego Pradanos

-Dijiste que el recurso no es ilimitado, ¿qué pasa cuando el instrumento sos vos?

-La fatiga la podés pagar con una semana de afonía si no sabés regular, cuidándome igual me he lastimado en escena, me he quedado mudo, he estado rehabilitando la voz, hay que invertir en mantenerse sano. Que el instrumento sea tu cuerpo es angustiante pero ya me acostumbré a aceptar que dependo de él para otras cosas, como comer. Me cuido, no fumo, una de las cosas que pueden afectarnos como cantantes es el tema del reflujo, padecer acidez. Mucho chocolate, café, alcohol y mate no es recomendable. ¡El mate te mata! (Nos reímos). Igual me doy el lujo de probar todas esas cosas pero sin excesos.

-Hablando de comer y beber, vi en redes que Guido Balzaretti, el otro artista argentino que comparte con vos "El Fantasma de la Ópera" en Madrid, también está en Buenos Aires. ¿Sale encuentro y bife de chorizo en el restaurante Río Alba?

-(Se ríe) ¡Te acordaste que siempre que vengo me reúno con mi grupo de amigos y familia en Río Alba! Mi viejo, que es médico, trabaja al lado del restaurante, en la Trinidad. Guido me escribió, seguramente nos veamos antes de retomar las funciones del Fantasma en España. También quiero aprovechar para ver algo de teatro, además de la obra en la que está mi hermano, "Forever Young", tengo ganas de ir a "Legalmente rubia". No pude ver la puesta madrileña que protagonizó otra actriz argentina, Lucía Ambrosini.

En el Fantasma además de Guido, están también Omar Calicchio, Silvia Luchetti... somos un lindo grupito de argentinos. Cuando vengo acá mi prioridad es estar con la familia, que mi hijo vea sus primos, pero me quedé pensando en Río Alba, ¿seguirá ese bife de chorizo que es un clásico?

-Sí, porque ese bife es un sentimiento y además en Madrid no se consigue. ¿Qué cosas solo están acá?

-Yo creo que las tradiciones, porque aunque en España hay muchísimos argentinos que nos reunimos, tomamos mate y todo, la pasión argentina es irreproducible, se contagia. Me tocó ensayar en plena Copa América , el país entero estaba frenado frente al televisor, salí antes del ensayo para ver el segundo tiempo con la ciudad completamente vacía, ahí decís “esto es lo que somos, un país muy apasionado” y se agradece.

Yo veo a los deportistas cantar el Himno Nacional y lloro, ese sentimiento es lo que no encontrás en otro lugar. Cuando salimos campeones del mundo estaba haciendo función, ¡no pude ver la final! Pero después nos fuimos todos a la calle a celebrar, ¡qué lindo es eso!

-Mientras hablabas de cómo somos, pensaba en la locura colectiva que despiertan los realities acá. "Gran Hermano" dominó al público con su versión más agresiva y en su momento "Popstars" con Mambrú, fue un suceso impresionante. ¿Cuando la propia realidad es dura nos enganchamos más con las vidas de otros?

-En un momento muy difícil, con el país hundido, Popstars apostaba a gente que buscaba cumplir un sueño. Siento que fuimos un mensaje de que se podía hacer algo en el medio de una coyuntura imposible y por eso la gente nos tenía tanto cariño. A mí todo el tiempo me dicen “ yo aposté por vos” y no había voto popular, elegía un jurado pero todo el mundo se sintió parte. Fue una época muy gris , todo el mundo había perdido sus ahorros y esa esperanza pegó fuerte. Necesitamos aferrarnos a algo.

-Yo sé que es como preguntar si querés más a tu papá o a tu mamá pero ¿cuál es el musical definitivo?

-(Se ríe) Me la voy a jugar, para mí "Los Miserables" es el musical por excelencia, simplemente porque entrás siendo una persona y salís siendo otra. Te modifica interpretarlo y transforma al espectador gracias a lo que cuenta y cómo lo hace. Su música y la humanidad de la historia logran que sea imposible permanecer inalterable, es una obra maestra. Necesitamos salir un poco de la realidad y disfrutar: el teatro, el cine y la música te abstraen del hoy por un tiempito y te conectan con otras cosas que te emocionan, por eso sigo haciendo esto.

Fotos: Gentileza prensa

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