Cecilia Carrizo: "Es muy gratificante, movilizador y motivador continuar lo que Martín y yo construimos desde chicos"
En esta charla íntima, El Planeta Urbano conversó con la actriz sobre el proceso creativo de su unipersonal Sólo te lo quería decir, el arte como herramienta transformadora y la profunda conexión que la une a su hermano, Martín Carrizo, el emblemático músico del rock nacional fallecido hace más de dos años. “Lo que escribí está relacionado con su enfermedad y con mi acompañamiento hasta el último segundo de su vida.”
El arte es, ante todo, un estado del alma. En el escenario del Teatro Picadero, Cecilia Carrizo narra una historia íntima y conmovedora sobre su vínculo con su hermano, quien falleció en enero de 2022 por esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Martín Carrizo fue un destacado ingeniero de sonido y baterista del rock nacional. Participó en grupos como A.N.I.M.A.L., colaboró con Walter Giardino, grabó “Bocanada” junto a Gustavo Cerati y fue parte de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda del Indio Solari donde también fue director musical.
La lucha contra la ELA llevó a Martín y a Cecilia a un viaje de seis años, incluyendo un tratamiento experimental en Miami. Juntos enfrentaron esta prueba, Cecilia siempre respetando las decisiones y deseos de su hermano. Inspirada por la frase “Toma tu corazón destrozado y transfórmalo en arte”, de Carrie Fisher, la actriz y cantante encontró en el teatro una forma de darles voz a sus emociones, transmutando sus vivencias en una expresión artística que estremece. El unipersonal Sólo te lo quería decir, escrito y protagonizado por Cecilia y codirigido con Agusta Bermúdez, tuvo el jueves pasado la última función de su primera temporada. Y va por más.
–¿Cómo surge la idea de hacer esta obra?
–Para mí es muy gratificante, movilizador y motivador continuar lo que Martín y yo construimos desde chicos. Nuestro vínculo de hermanos era único, estrecho y hermoso. Tuvimos también la dicha de encontrarnos artística y laboralmente durante muchos años, haciendo cinco discos juntos. Todo esto me formó como profesional y como persona. Subirlo a escena en esta obra es algo único. Sólo te lo quería decir cuenta la crónica de mi vida y lo importante y significativo que fue y es mi vínculo con mi hermano. También me abro para compartir lo que sentí y expresé en poemas durante su enfermedad.

En esta obra se trenzan esos escritos con canciones de Sui Generis, Los Abuelos de la Nada, Charly García, Phil Collins y A-ha, que escuchábamos en nuestra infancia. Muchas de esas canciones, junto a nuestras propias composiciones, hoy se resignifican.
–Es muy fuerte lo que se vive en la platea, hablás tanto de él en el escenario que se siente la presencia de Martín en la sala y es imposible no emocionarse, ¿cómo es tu vínculo con tu hermano ahora que no está en este plano?
–(Se ríe) Sí, claro que está, porque justamente la fuerza de este texto y de todo lo que ocurre en escena reside en ese vínculo de dos. Aunque solo uno de ellos esté en el escenario, el otro está presente a través de la complicidad, la protección y la compañía; él está muy adentro de mí. Esto se completa con la emoción del público, que es lo que vos me decís que te surgió y que hace posible este homenaje y relato. La emoción del espectador es la que completa nuestra vida. Él era mi ídolo absoluto. En la obra digo “mis ojos puestos en vos”, porque siendo mi hermano mayor, tan carismático y simpático, yo hacía todo lo posible por estar a su lado y a su altura también.
–¿No es mucha la exigencia hacia vos misma?
–La verdad es que sí.

–¿Cómo te sentís con respecto a eso?
–Siento que fue algo formador en mi vida, tanto en el mejor de los sentidos como en algunos no tan buenos. Incluso en la obra también muestro cómo era Martín a nivel exigencia. Digo esta palabra pero desde el amor y con el sentido de llegar a fondo con lo que uno quiere. Por eso cuento que eran las cinco de la mañana y seguíamos grabando por más de que la canción ya estuviera bien; él me decía: “Te va a salir mejor”.
Él tenía esa cosa de la excelencia y yo tomaba conciencia, a su lado, de que esas canciones iban a quedar para siempre plasmadas y que si nos esforzábamos un poquito más, íbamos a estar más contentos.
–Te parás en el escenario a corazón abierto, siendo vulnerable, sin golpes bajos pero con una gran profundidad, ¿la obra es parte de un proceso de duelo?
–Es muy potente haber escrito esto sin él físicamente. De hecho, yo he escrito canciones a mi papá, a mi abuela, a mi mamá; mi expresión siempre está ligada al amor por un otro. Lo que escribí está relacionado con su enfermedad y con mi acompañamiento hasta el último segundo de su vida. Desde que él murió, y hasta que yo muera, voy a estar transitando un duelo con distintos estadios, que no significa solo llorar y sufrir sino también recordar y homenajear. Entonces sí, a partir de su muerte, calculo que todas las cosas que hago tienen que ver con el duelo que atravieso, pero esto es una obra artística.

–A través del arte dar vida a algo nuevo, algo que no existía antes.
–¡Claro! Yo no necesito escribir para sanar o para sacarme algo de adentro. Esto es una expresión que surge “a partir de”. Lo más potente de estar atravesando esta experiencia es poner el cuerpo, los sentidos, el alma y la mente en el aquí y ahora.
–La colecta para costear el tratamiento de Martín en Estados Unidos recibió un apoyo masivo y diverso. Contaron con la ayuda de Susana Giménez, quien les regaló los pasajes, y del Indio Solari y Los Fundamentalistas, quienes donaron un concierto en el Estadio Malvinas Argentinas. ¿Cómo lo vivieron?
–Sí, son dos puntos aparentemente distantes que se unieron para una misma causa, en un mismo abrazo. Fue una oleada de amor muy fuerte de parte de todos, Martín no lo podía creer, tenía como un sofocón en el pecho, en el alma. Es como cuando ves las imágenes de Tsunami, el documental alucinante del Indio, y se refiere a su público como “un océano de gente”; bueno, esa expresión resume lo que sentíamos: que éramos un montón. Eso a él le cambió mucho porque, de alguna manera, se le pusieron todos frente a sus ojos y le dijeron: “Acá estamos, flaco, dale para adelante”.

– "Sólo te lo quería decir" ya nació, ya la pariste, ¿cuál es el recorrido que te gustaría que tuviera? ¿Pensás hacer una gira?
–El jueves 25 de julio fue la última función de este tramo en el Picadero. Estoy superagradecida con Sebastián Blutrach que me abrió las puertas de su teatro para poder hacerla. La idea después es seguir. Para una gira es una obra muy sencilla, incluso en la logística: una bicicleta y una escalera plegable, mi alma que se pliega y se abre y no mucho más… está todo dado para girar.
Fotos: Nacho Lunadei @nacholunadei

