Diego Cremonesi: "Me siento más conocido que famoso"

Su cara se hizo conocida masivamente gracias a interpretaciones apasionadas en las antípodas del género que cultivó en su juventud e, inclusive, de sus propias convicciones. “Personajes de llorar y matar”, define humildemente el actor que dio su batacazo televisivo con El Cuis de El Marginal y rápidamente se convirtió en un infaltable para los directores y para el público.

Con Daniel Craig no comparte solo las iniciales sino ese rostro con carácter que pide cine. Desarma el smoking, se desabrocha el moño. La fiesta terminó, “Piñata”, cantaría El Cuis de El Marginal, pero para Diego Cremonesi siempre está recomenzando. Solo en 2023 protagonizó las películas Chau Buenos Aires, Rinoceronte, Temas propios y Dos manzanas. En cuanto a las series, fue Rodolfo Walsh en Las bellas almas de los verdugos, un operador político en Diciembre 2001 y se dio el lujo de convertirse en Manuel Belgrano y Juan Manuel de Rosas trabajando con Pacho O´Donnell. Por algo dicen en el mundo audiovisual argentino que si no está Cremonesi no se hace.

“Me siento más conocido que famoso, la gente en general viene a hablarme de mis personajes: 'Qué garca era el yerno del Tigre Verón', 'terrible el Fiscal de Monzón', 'che Cuis, como te la dieron'”, enumera mientras se ata los cordones de las zapatillas. Y si en la pantalla fue carnicero, lobbista, asesino a sueldo, abogado, cantante, zapatero y patriota, en la vida no se privó de pintar casas y laburar en el correo de su querida ciudad de La Plata. Cremonesi podría llenar su propio álbum con figuritas de todas sus profesiones.

Por estos días encarna al hermano del Chueco Suar en Jaque Mate, la comedia de acción que llega a Prime Video después de pasar por los cines, y protagoniza Reverso, la nueva obra de Matías Feldman donde comparte elenco con Carla Peterson, Marco Antonio Caponi, Nicolás García Hume, Emilia Claudeville y Juan Ísola. Con ustedes, el actor que humaniza hasta a los malos que amamos odiar. Cremonesi, Diego Cremonesi.

–Se impone una aclaración de entrada: ¿sos el hermano de Daniel Craig o el de Adrián Suar?

–(Se ríe) Soy el hermano pobre de Daniel Caig y el de Suar en Jaque Mate. Vos sabés que honestamente yo estaba convencido de que quedaba en el casting para ese papel. Con Noe, mi mujer (la actriz Noelia Vergini), siempre bromeábamos con que yo aspiraba a un personaje de hermano de Suar. La verdad, me encantaría trabajar desde un lugar cómico con él pensando en la dupla que podríamos hacer, tengo algo ahí físico en el aire, ¿viste?

Cuando me propusieron esta participación especial en su película me encantó, lo valoro un montón. Me atrajo mucho el contexto, formar parte de una película de acción con un elenco internacional, con gente como Maggie Civantos, Tsahi Halevi, Charo López y Mike Amigorena. Era una linda oportunidad, estoy contento de haber participado.

–Ya pasaste por todos los géneros en el cine pero hacer una de acción o de ciencia ficción acá todavía es una rareza.

–Yo empecé haciendo cine de género y si bien no era un amante de ese tipo de cine me permitía probar un montón de cosas. A mí me apasiona el cine de acción ¡y creo que soy muy bueno muriendo! Una vez yendo a La Plata la chica del peaje me dijo: “Vos sos el que matan siempre, ¿no?” (nos reímos). Mientras el cuerpo me rinda y me acompañe me gusta ponerlo un poco en riesgo, indagar.

La acción tiene sus yeites, es compleja de hacer pero ¿sabés lo lindo que es entenderla, aprender a no pegar de verdad y jugar con ese código? Me encanta disparar y que me disparen, pegar y que me peguen, es muy divertido. Necesito un spinoff para mi personaje, que se llame Jaque (antes de Jaque Mate).

–Esta pregunta puede parecer tiracentros pero me la banco, ¿sos el actor infaltable del cine argentino?

–Es una linda definición y es un montón. Creo que son muchos años de ganar experiencia y llega un momento donde tenés el respaldo de lo ya hecho, eso es lo que más nos cuesta construir en la profesión. Siento que en estos últimos años a fuerza de mucho laburo, de esfuerzo, de poco pudor al momento de laburar y también de no ser snob, fui ganando terreno.

Al principio no dejé pasar ninguna de las oportunidades que tuve. Creo que más allá de la película o del guion, en cine siempre podés salir bien parado. El oficio te da un nivel de concentración que te permite darle una vuelta de rosca más, no trabajar a reglamento, entender ese sistema complejo que es la industria. Cada trabajo es, en un punto, volver a foja cero.

–Con respecto a esto de volver a foja cero, parece increíble pero recién ahora estás debutando en el teatro comercial con "Reverso". Tus primeros trabajos fueron en el off, ¿es un poco volver a ese inicio desde un lugar muy diferente?

–Sí, y me pone muy contento eso porque como actor recién supieron quién era con 40 años y hay algo loco, es como si lo que sucedió antes del Cuis no existiera. Pero yo viví del humor durante veinte años, comimos en casa gracias a ese trabajo, haciendo café concert. Pero en lo audiovisual siempre me apasionaron las posibilidades dramáticas que te propone la cámara, la carrera se me armó con personajes de llorar y matar. Llorar y matar debería ser el título de mi biografía (se ríe). Reverso es la posibilidad de hacer algo diferente con gente que admiro y que maneja otro código que me entusiasma mucho.

–Decís lo de llorar y matar, es inevitable pensar en tu personaje de "Santa Evita". ¿Qué pasa cuando a un actor con fama de buen tipo le toca interpretar a un monstruo?

–A mí me proponen muchos monstruos, ¿viste? Y lo que empieza a pasar es que te obligan a sumergirte en la oscuridad humana y el desafío para mí es ganarle al rol, decir: no es cualquier malo, sino este malo. Me pasó también con el papel que hice en (la miniserie policial basada en la novela de Germán Maggiori) Entre hombres, por ejemplo. Construir la locura particular de los personajes es un laburo muy difícil porque como actor no podés juzgar ni interpretarlo desde el lugar de tus convicciones, por eso para mí actuar desde la propia ideología no funciona.

El personaje de Santa Evita está en las antípodas de mi pensamiento, pero tengo que contar la historia del ser detrás de ese monstruo. Siempre hay humanidad e inocencia en algún momento de esa vida y el ejercicio de encontrar eso es profundamente perturbador. Trabajar la contradicción te enfrenta a la fragilidad. Lo mismo con el hermano de Peter Lanzani que hacía en Un Gallo para Esculapio, es un tipo con mucha oscuridad pero que vuelve a buscar a alguien que quiso a su manera. Encontrar esos dobleces es parte del trabajo. También me gusta perder un poco el control de esas situaciones, desolemnizar el laburo del actor. Yo admiro tanto a Marlon Brando como Vittorio Gassman, a Tognazzi y a Portaluppi o a Vale Lois.

–Hermano de Daniel Craig, Suar y Lanzani, ¡qué familia! Hablando de vínculos, esta es casi una charla entre colegas porque vos estudiaste periodismo...

–¡Soy muy buen hermano parece! No me atrevo al “casi colegas”, ¡es mucho eso! Me falta la mitad de la carrera, pero es verdad que nuestras profesiones tienen algo en común y es que más allá de la educación formal se aprende ejerciendo el oficio. Yo no estudié en ningún instituto oficial, arranqué en la actuación a los 25 y la verdad que tenía la intención fuerte de terminar la carrera de Comunicación. Hice un montón de radio en La Plata, me gusta mucho el periodismo de investigación, pero me pasó algo muy contundente cuando probé la actuación, fue la pastilla azul de Matrix, no podía seguir haciéndome el boludo con eso. Sentí que ese era mi lugar, algo contra lo cual no había debate posible.

–Hace poco murió Claudio Rissi, tu compañero de "El Marginal" y "Entre hombres" y el amor de la gente por ese actorazo fue impresionante, ¿es verdad que era el ídolo de tu grupo de amigos cuando todavía ni siquiera fantaseabas con laburar con él?

Claudio fue siempre mi norte, desde antes de empezar a ser actor. Con mis amigos, un grupo de estudiantes de teatro de La Plata en épocas de VHS y cassettes pirateados, nos convertimos en fans de (la película de Flavio Nardini y Cristian Bernard) 76 89 03, sabíamos todas sus escenas de memoria: el Rey de la Noche, la jaulita, esta es la de Navidad (nos reímos), re fanáticos de Okupas, lo amábamos a Rissi.

Claudio para mí era lo más grande del mundo, él sintetizaba la potencia de la profundidad sutil junto con el desparpajo y la payasada italiana, el cine de autor y Amici Miei. Fue un monstruo de la actuación y a la vez, es un tipo como todos... mirá, te hablo en presente como si estuviera porque con Claudio la conexión trascendía lo cutáneo, el trabajo nos hermanó. Fue muy generoso y dulce conmigo, me dijo cosas hermosas para darme confianza que no puedo repetir por pudor, soy muy tímido con la gente que admiro, de hecho no tengo una selfie con él, mirá que loco.

Cuando se estaba presentando El Marginal 2 hubo un brindis, le agradecí y en un momento me dijo (imita la voz de Rissi): “Ya está, Cremonesi, basta con el dulce de leche, si estás acá es porque te lo merecés, creétela. No rompas las pelotas porque es como dice la Chiqui Legrand: 'Como te ven, te tratan, y si te van mal, te maltratan'”. Después de eso me dio un cachetazo que fue un abrazo. Ese día me hizo llorar de emoción.

Fotos: Alejandro Calderone Caviglia

Make up: Luli de la Vega para @delavegamakeup con productos Maybelline

Agradecimientos: Raúl Esayan Etiqueta Masculina @raulesayanetiqueta

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