Leonora Balcarce: "Nunca fui una persona extrovertida"
Aunque dice que no alcanzó la popularidad por haber sido hermética con su vida privada, lo cierto es que su rostro es conocido por todos. Y es que Leonora Balcarce se destacó en cada uno de los roles para los que fue convocada, tanto en cine como en teatro y televisión. No hace falta más que mirar su último protagónico en la pantalla grande, "Ven a mi casa esta Navidad", para comprobarlo.
“Fue un sueño para mí. No pasa tantas veces que te entusiasme tanto un proyecto”, relata sobre el film dirigido por Sabrina Campos que vio la luz en diciembre. Esta vez, le tocó revertir el concepto de película navideña instalado en el público, “esa cosa americana de alegría, luz, adornos, nieve…”, explica. Demostrar que no todo el mundo vive las fiestas de la misma manera. En diálogo con EPU, la actriz reflexiona sobre su trabajo, pero también sobre otros temas que la atraviesan, como los mandatos, el paso del tiempo y nuevos desafíos en su carrera.

–Hacía mucho que no filmabas cine y en "Ven a mi casa esta Navidad" tu personaje está presente en el 99 por ciento de las escenas. ¿Cómo viviste esta vuelta?
–Sabrina es una directora de actores increíble. Ensayamos mucho, con un nivel de detalle extremo: cómo decir las cosas, cómo mover la boca… Hoy en día es un lujo que te toque una persona que te dirija tanto, porque hay directores que por ahí se relajan un poco más en la actuación y están más atentos a la fotografía o a otra cosa. Lo trabajamos muchísimo.
–La película se encarga de mostrar el lado b de la Navidad, ¿no?
–Muestra algo que a muchos nos pasa en las fiestas, esa sensación de que tenés que estar contento, aunque haya un clima de angustia y de incertidumbre. No todo el mundo está bien, y tenés que remar la alegría y la buena onda. Mi personaje, Inés, está en una situación bastante inestable con su trabajo, tiene 40 años y no tiene pareja, no tiene hijos, entonces todos la empiezan a cuestionar hasta que en un momento ella no sabe quién es. Después se da cuenta de que tener una familia no te da la felicidad, sino que es lo que atraviesa cada uno en la vida. Pero bueno, le pasa algo que creo que nos pasa a todas las mujeres a cierta edad, que según los mandatos tendríamos que estar en una determinada situación.
Ahora eso está cambiando, pero si no estás en pareja o no tenés hijos a cierta edad, es como que no estás completa. Y muchas veces eso es una decisión, o no es algo que suceda tan fácil, ¿no? Hay una pregunta que a mí también me han hecho, que es muy frívola, es como preguntar si te vas a comprar un teléfono cuando en realidad es algo muy profundo. Eso lo tenemos que vivir muchas mujeres, mujeres que por ahí no eligen tener hijos, o sí, pero todavía no se dio.

–Todas las Navidades a Inés le deben preguntar lo mismo. ¿Cuándo te diste cuenta vos de que tenías que elegir tu camino sin importar la opinión de los demás?
–Bueno, yo siempre tuve ganas de ser madre, siempre tuve ganas de cuidar y de ser mamá, pero no tuve a mis hijos a la edad “ideal”, ¿viste? Los tuve pasados los treinta y pico. Entonces, viví todo ese tipo de preguntas. Estaba en pareja y me decían “qué raro que no convivan”, “qué raro que no tengan hijos”, cosas que siempre recaen más en la mujer.
Y bueno, yo me enojaba porque son preguntas muy profundas, ¿vos sabés de dónde vengo, por qué no convivo, por qué no tengo hijos? No está bien que la gente te pregunte esas cosas, sobre todo si no habilitaste a alguien para hacerlo. Hay que convivir con esas cosas, también se meten con la maternidad, pero bueno, creo que lo importante es tratar de no hacérselo a los demás, filtrar, entender y ser empático.
MI MUNDO PRIVADO
–Hablando de ese tipo de preguntas, no sabemos mucho de tu vida privada. ¿Fue una decisión que tomaste conscientemente para preservarte?
–En realidad nunca fui una persona extrovertida, de contar cosas de mi vida íntima, porque me parece que ni siquiera pueden ser interesantes. No me interesó nunca mostrarme desde ahí, sino más desde el trabajo. Estoy acostumbrada a trabajar desde que soy muy chica, y las notas que siempre hice fueron para hablar sobre mis proyectos. Tal vez eso hizo que no fuera popular, y si me hubiera abierto, hubiese sido de otra forma, pero bueno, es mi manera de ser.
–Recién mencionabas el momento en el que fuiste mamá, ¿cómo te atravesó?
–Cuando nacieron mis hijos, yo estaba totalmente enfocada en eso y lo único que importaba era estar con ellos, así que fue algo buenísimo. También por momentos estuve sobrepasada, dormí poco con los dos tan chiquitos, pero nunca sentí que me estuviera perdiendo de algo afuera, quería disfrutar ese momento a tope. Hoy, por suerte, puedo manejar mis tiempos laborales y decidir a qué dedicarme más, eso es un gran privilegio.

–Volvamos a lo actoral, porque vos empezaste en el cine con Adolfo Aristarain. También trabajaste con Lucrecia Martel. ¿Cómo fueron esas experiencias con esos grandes directores?
–El primer día que salí de filmar "Martín (Hache)" con Adolfo Aristarain, me fui con la sensación de “quiero hacer esto”. Me acuerdo de que estaba esperando el taxi saliendo de filmar y sentí que eso era lo mío.
–Y en la tele también hiciste ciclos populares, de hecho, empezaste en "Montaña Rusa".
–La tele está buenísima, pero es re difícil, y ahora que es todo series y plataformas: más. Para hacer una tira diaria tenés que tener un montón de oficio, porque hay que resolver en el momento, se hace y chau, no tenés tiempo de ensayar como quizás en el cine o el teatro. Entonces ahí siento que tenés que tener una mecánica muy hábil para poder resolver y salir airoso en las escenas. La he pasado muy bien en la tele, pero son cosas muy diferentes.
–¿Cómo vivís el tema del paso del tiempo en relación a las exigencias de la industria?
–No me lo pongo a pensar mucho, de repente por ahí te toca hacer de mamá de un nene de no sé cuántos años y listo, está bien. Pero no es algo que me detenga a pensar. Creo que todo tiene su tiempo y lo acepto, y también busco cosas paralelas para hacer que no dependan de otro, que no sean solamente actuar, o sí, pero autogenerar cosas. Al estar más grande, ya no quiero depender de que alguien decida qué hago, dónde actúo, cómo, con quién, y estoy en eso.
–La última sobre la película, ya que habla de la Navidad: ¿Cómo es tu vínculo con las fiestas?
–Ninguno, de hecho, hasta ahora nunca había armado el arbolito y este año lo hice porque me lo pidieron los chicos. Antes era un poco más conflictiva esta fecha, porque la situación en mi vida no era la ideal y el festejo depende del momento en el que estés. Es una fecha que te marca muchas cosas: el paso del tiempo, quién está, quién no está, qué pasó durante el año. Sin dudas es algo movilizante.
Fotos: gentileza Tomy Pashkus Agencia

