China Suárez: "Antes había menos paciencia conmigo porque querían que fuera infalible"

Su extraordinaria belleza no alcanza para explicar el magnetismo que transforma cada gesto suyo en material diario de todos los portales. Detractora de las etiquetas, sorprende con una nueva película en donde revela su faceta más divertida, declara sin pudor que su sueño es hacer un musical en la calle Corrientes y, claro, también habla de amores: “Era muy enamoradiza, ahora me volví más racional”, asegura.

“Qué buena remera de Björk, Rufi es igual, le mostré fotos en el teléfono para que vea cómo se parecen”, dice la China, esta vez en el rol de difundir la película El duelo, donde comparte dupla y aventuras con Joaquín Furriel. Pero aunque se la nombre en cada portal, se viralicen sus atuendos, sus dichos, sus amores, sus rupturas, sus laburos y sus líos también, la China Suárez se la banca. Y si en El duelo su Rita adopta distintos nombres y personalidades para llevar a cabo sus misiones, ella hace rato que decidió mostrarse tal cual es. “Quiero un alma perfecta”, canta Thom Yorke en su canción favorita, ella sabe que eso es una trampa y se suelta en esta charla con El Planeta Urbano.

–Trabajaste con muchísimos actores prestigiosos, pero China... ¡Furriel es Hamlet! ¿Cómo fue actuar con él?

–(Se ríe) Lo sé... y la verdad que hace mucho tiempo que tenía ganas de trabajar con Joaquín. Tenemos muchos amigos en común, él ha venido a comer a casa porque es muy amigo de Benja. Lo conocía a nivel personal, pero nunca habíamos compartido un trabajo, y la verdad es que me sorprendí muchísimo porque tuvimos mucha química y eso es algo que no podés inventar o forzar, te pasa o no.

Podemos ser dos buenas personas laburando, pero no siempre conectás y yo celebro mucho cuando sucede porque todo es más fácil. Nos reíamos mucho, compartíamos el mismo humor, fue espectacular y aprendí muchísimo de él, me encantó.

–Has hecho otras comedias en cine y televisión, como "Terapia alternativa" o "Los Únicos", pero te debías una película donde, además de divertir, hubiera que ponerle el cuerpo a la acción. ¿Creés que en "El duelo" va a sorprender tu don para la comedia?

–Me divertí un montón y yo sé reírme mucho de mí misma, lo que pasa es que la gente por ahí no conoce esa parte, quizás lo saben más mis amigos, mi familia. Augusto Tejada, el director de la película, me decía: “No te quiero ofender porque es algo lindo, pero el comentario general fue 'che, bien la China'”.

"Hay un prejuicio eterno conmigo que me pasa desde Abzurdah, como si una siempre tuviera que vivir demostrando que puede o que es capaz."

Hay un prejuicio eterno conmigo que me pasa desde Abzurdah, como si una siempre tuviera que vivir demostrando que puede o que es capaz. No es que sea un peso para mí, pero obviamente que me alegra cuando me lo dicen y lo agradezco. Me llevo una muy buena experiencia de esta película porque es como dijiste: había que ponerle el cuerpo y fue una grata sorpresa.

–Entre tantos preconceptos hay un poco eso de “las lindas también se ríen”. ¿A vos que te hace reír?

–Soy una gran buscadora de anécdotas, de todo te siembro una historia, estoy atrayendo situaciones bizarras todo el tiempo. Con mis hijos nos encanta divertirnos, eso es real, compramos máscaras, asustamos a los que vienen y lo grabamos, compramos Chaski Boom para asustar a mi mamá. Me gusta divertirme, no te voy a mentir, me encanta reírme, estar con amigos y compartir eso. Esa etiqueta de mina más estructurada me la pusieron los demás, yo nunca me sentí así.

–Recién dijiste que sos un imán de anécdotas bizarras y me la dejaste picando, ¿podés contar alguna?

–Hay una que contamos siempre porque fue muy bizarra: estábamos en España, yo de más chica... bueno, hasta el año pasado (sonríe), era muy enamoradiza; ahora me volví más racional. Estábamos con Caro, mi representante, y con Juanma, mi estilista. Me señalaron la parada del colectivo y dijeron: “Mirá lo que es ese chico”, era impresionante. ¡No teníamos la tarjeta para pagar pero igual nos subimos detrás de él, ni sabíamos adonde íbamos! Lo perseguimos, obviamente el tipo no me miró ni de reojo, nos reímos los tres como niños. El pibe se bajó, nosotros también y lo mandamos a Juanma para que le sacara el Instagram, lo que fuera. Nosotras dos esperamos sentaditas en un cantero y vuelve Juanma con el chico. Yo directamente me puse bordó, casi me muero.

Al final estuvimos toda la tarde los cuatro recorriendo lugares, nos hizo un tour por la ciudad, nos fuimos a tomar unas cañas y nos reímos mucho. Cosas así nos pasan todo el tiempo, me imagino que son anécdotas que les contaremos a nuestros hijos el día de mañana.

“Me gusta divertirme, no te voy a mentir, me encanta reírme, estar con amigos y compartir eso. Esa etiqueta de mina más estructurada me la pusieron los demás, yo nunca me sentí así.”

–Con respecto a los hijos, vos mostrás bastante lo que compartís con ellos. Hace un tiempo en "EPU", Charo López dijo que hoy ser madre es casi un acto punk, como si no estuviera tan bien visto para algunas personas el reconocer que disfrutás de la maternidad, ¿qué pensás sobre eso?

–Tiene que ver con la mirada del otro, lo que nos imponen sobre la sociedad, los roles y esa cosa de qué es cool y qué no. Yo detesté toda la vida las etiquetas, siempre fui muy en contra de eso e intenté hacer lo que quería, tratar de romper con los estereotipos, ¿viste? Eso de que te guste ser madre, de que te encante la familia o decir que creés en Dios, por ejemplo, son cosas que no se consideran cool. Y a mí no me importa ser cool, te soy sincera.

¿Sabés cuál es la definición de cool para mí? Ser buena persona, que te quieran tus compañeros de trabajo y dejar algo lindo en la vida de la gente con la que transitás. Pero sigue existiendo una cosa medio de catalogar que está muy pasada de moda, totalmente.

–En "El duelo" hay mucha acción y explosiones. Si pudieras decir: “Acá pongo mi dinamita, acá banco mis cartuchos” y hacer estallar, ¿qué sería?

–A ver, a los haters no, porque ya tienen suficiente siendo como son. Voy a decir algo en serio: volaría a los violadores y a todos los que maltratan niños, sin duda. Fui dura, pero si hay que estallar algo, que sea importante.

–Ya nos pusimos serios, nos reímos, pero ahora llega la polémica: Te vi en redes con una remera de Justin Bieber, ¿belieber o swiftie?

–Yo no soy muy de River-Boca, este o el otro, los admiro mucho a los dos. Para mí Justin es un superdotado, a los 3 años ya tocaba la batería, no se puede creer. Es alguien a quien subestimaron muchísimo por ser un chico Disney y yo siempre decía, ¿qué culpa tiene de, además de ser tan divino, saber tocar todos los instrumentos y tener semejante talento? ¿Qué tiene que demostrar para que lo tomen en serio?

“Que te guste ser madre, que te encante la familia o decir que creés en Dios son cosas que no se consideran cool. Y a mí no me importa ser cool, te soy sincera. ¿Sabés cuál es la definición de cool para mí? Ser buena persona.”

Con Taylor pasó lo mismo, ¿viste su documental? Todo lo que ha vivido, lo que padeció a los haters, es imposible no empatizar siendo mujer y trabajando en esta industria. ¡Qué lindo es que esté de moda que los artistas se muestren humanos! Antes había esta cosa de que las figuras tenían que parecer lejanas o ser superheroicas, y es tan agradable y tan necesario ver a un ídolo millonario y exitoso, como lo es Taylor, sabiendo que también sufre como cualquiera. Qué bueno es mostrarse siendo real, eso es muy importante como mensaje para las nuevas generaciones.

–En una industria como la del entretenimiento donde la ficción manda, ¿tiene un alto costo ser genuino?

–Hay un costo de bancarse ser como sos pero tampoco me puse a pensarlo, simplemente es mi forma de ser. Ser genuina me ha traído algunas desilusiones, yo también me he equivocado varias veces, pero no conozco otra forma de vivir. Y cuando uno se equivoca siendo genuino puede decir: “Está bien, la cagué, pido perdón”. Creo que antes había menos paciencia conmigo porque querían que fuera infalible y ahora que ven que me muestro como soy, como alguien normal que la pifió, está todo mejor.

Cuando posás como alguien perfecto, con soberbia, están esperando que te equivoques. Si ven que te salió un grano, te rompieron el corazón, la estás pasando como el orto o no tenés ganas de ir a trabajar pero no te queda otra, algo cambia. Es verdad que ser uno mismo tiene un costo, pero estoy dispuesta a pagarlo. No sé armar un personaje, ya no estoy a tiempo ni quiero hacer eso.

–Dijiste “armar un personaje” y me acordé de cuando en "Tu cara me suena" hicieron de Nicole Kidman y Ewan McGregor en Moulin Rouge con Fer Dente. ¿Te gustaría hacer un musical?

–Me muero, es mi sueño, ¡en calle Corrientes! Me encantaría hacer La Sirenita o Frozen. En algún momento me habían hablado por La Sirenita, había audicionado y todo, pero vino la pandemia.

“Creo que antes había menos paciencia conmigo porque querían que fuera infalible y ahora, que ven que me muestro como soy, como alguien normal que la pifió, está todo mejor.”

–Date el gusto ahora, armá el casting: elegí quién interpretaría al príncipe, al cangrejo Sebastián y a Úrsula.

–¡Uy, empecemos! El cangrejo es Darío Barassi; el príncipe, sí o sí, es Fer Dente o Peter Lanzani, los amo. Como Úrsula me la imagino a Carmen Barbieri porque ella en el escenario es tremenda para hacer personajes, tiene una cosa muy impactante, me encantaría. Ya tenemos el casting hecho, nos falta el productor, chicos...

–Después de esta entrevista lo vamos a encontrar. Hablando de Lanzani, alguna vez en "EPU" planeamos con él un robo a una disquería. ¿Querés unirte a la banda? ¿Qué disco te llevarías?

–Pará, ¿cual eligió él?

–Uno de Piazzolla.

–¡Ay, lo amo! Les estoy pidiendo a Dios y al Universo que vuelvan a juntarme con Peter para trabajar. Nos amamos y la verdad es que lo extraño, viaja mucho, es muy difícil encontrarlo. Siempre en el celular: “Sí hermanita, nos vemos en la semana”, pero está constantemente en una. Si vamos a asaltar la disquería juntos, el primer disco que me llevo es Pablo Honey, de Radiohead, porque ahí está “Creep”, la canción que más me gusta en la vida. También robaría varios en inglés de los 70 y 80, la música que escuchaba mi mamá. Mucho Eric Clapton, muy bajonera. Alguno de Amy Winehouse, ¡tantos! Podría pasarme horas hablando de música.

Fotos: Martín Bonetto para Bourke

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