Griselda Siciliani: "El humor está tan pegado al dolor que es una tentación enorme ir hacia ese lugar"

Se dio el gusto de unir a dos de sus más talentosos amigos para alumbrar Pura sangre, un espectáculo que la protagonista de Educando a Nina ya define como lo más hermoso que le tocó hacer sobre un escenario. Ese personaje y las pasiones que encarna fueron la excusa perfecta para esta charla donde la actriz se anima a hablar del amor con todos sus matices.

Mientras preparaba esta entrevista encontré en mi biblioteca un ejemplar de Fragmentos de un discurso amoroso que creía perdido. Está subrayado, repleto de anotaciones que hizo mi yo del pasado. ¿Qué extraña criatura surgiría de la comunión entre Roland Barthes y Griselda Siciliani? Posiblemente, ese amor monstruoso que vemos en "Pura sangre", la obra que creó junto a Carlos Casella y Jorgelina Aruzzi y que puede verse en el Paseo La Plaza.

Griselda Siciliani, actriz argentina mayúscula, bailarina en la oscuridad, hábil declarante, es una fuerza de la naturaleza que no necesita presentación. Todos sabemos quién es Griselda, pero ¿y si no hablamos de laburo sino de amor? El de amigos, el de amantes, el brutal, el dulce, el áspero, el prohibido, el que nos deja un sabor a paso de comedia o el que nos desarma para siempre. El amor es un Tamagotchi que siempre pide más en esta charla con la Siciliani.

–Desde Edipo para acá, el trío siempre es todo un tema. ¿Cómo se armó este ménage à trois creativo entre Jorgelina Aruzzi, Carlitos Casella y vos?

–(Se ríe) Bueno, ante todo, es un trío que funciona muy bien. Se armó medio a instancias mías, porque los dos son mis amigos; ellos ya se conocían pero no tenían un vínculo tan cercano como el que tienen ahora, después de todo este proceso. Carlos es como mi marido artístico, hacemos cosas desde hace años, pasamos por todas las instancias de vínculo artístico, y con Jor veníamos trabajando y pensando siempre en armar algo juntas en teatro. Con ambos estaba craneando espectáculos, y dije: “De estos dos dúos hagamos un trío”.

Griselda se dio el gusto de unir a dos de sus más talentosos amigos para alumbrar "Pura sangre", un espectáculo que la protagonista de "Educando a Nina" ya define como lo más hermoso que le tocó hacer sobre un escenario.

Sentía que tenía que subirme al escenario con el lenguaje que compartimos con Carlos. Ni un stand up ni una obra solo de texto, sino algo que me representara, que tuviera mi identidad. Pero la verdad es que nunca, ni en mis mayores fantasías, pensé que podía resultar lo que resultó. Se logró hacer algo que a veces, cuando estoy más sensible, me conmueve; los veo en la platea dirigiéndome y es inevitable sensibilizarse porque son mis amigos íntimos y, a la vez, son colegas a los que respeto y admiro, siento que nos hicimos un regalo para siempre, pusimos nuestra sangre, vivencias y corazón ahí. Esta obra es claramente lo más hermoso que me tocó hacer en el escenario.

–En ese sentido, el tiempo es un poco injusto con el teatro: las películas quedan para siempre, en cambio la experiencia teatral es en vivo, te la llevás puesta.

–Claro, es como un secreto, no podés volver como cuando ves de nuevo una película. Es verdad que en un punto es injusto pero a la vez tiene esa otra magia, la de quedar en tu subjetividad y en tu sentimiento. En el caso de los actores, las obras, al pasar tantas veces por el cuerpo, dejan un registro, sobre todo las que quisiste mucho.

–¿El amor es un monstruo de esos con los que nos encanta asustarnos en las películas de trasnoche?

–En un momento del espectáculo digo “el amor es un monstruo inevitable, adrenalínico, salvaje”, es ese monstruo que uno quiere tener cerca. Es inabarcable, inentendible, hay algo de lo amoroso que ni siquiera podemos describir. ¿Qué es el amor? No sé siquiera cómo definirlo, se sigue estudiando, filosofando, haciendo música, poesía, teatro y cine, pero el amor siempre se escapa por otro lado y te lleva a las experiencia más disímiles y extremas.

–¿Es peor sufrir o aburrirse?

–(Se ríe) ¡Naaa, aburrirse! ¡Toda la vida! Es más, creo que a veces uno sufre por amor para no aburrirse, ¿no? En un momento digo en el escenario “qué hermoso es revolcarse en los vidrios rotos del desamor, qué hermoso es cuando alguien te dice ‘no tengo ganas de verte’. El rechazo me genera un impulso vital”, a veces ese rechazo alimenta, enciende y enfurece a la vez. Cuando estás viviendo todo eso te parece doloroso; ojalá supieras que vas a convertirlo en una obra de teatro que estará buenísima.

“Entre una ruptura y lo que le cuento a un amigo haciéndolo reír, quizás pasan solo dos días; aunque todavía me duela siento la necesidad de exorcizarlo con la risa, ¡porque está tan cerca! Está tan pegadito el humor al dolor que es una tentación enorme ir hacia ese lugar.”

–¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que la tragedia se convierta en comedia? ¿Con el correr de la vida los márgenes se van acortando?

–A mí el humor me salva de muchas cosas, pero en la realidad, en lo que sucede por dentro, pueden pasar años hasta que pueda transformar eso. Entre una ruptura y lo que le cuento a un amigo haciéndolo reír, quizás pasan solo dos días; aunque todavía me duela siento la necesidad de exorcizarlo con la risa, ¡porque está tan cerca! Está tan pegadito el humor al dolor que es una tentación enorme ir hacia ese lugar.

–En general, cuando contás una locura amorosa te preguntan si eso te pasó de chica. A algunas personas les cuesta imaginar que algo así puede ocurrir cuando ya tenés hijos, ¿por qué aún hoy está tan metido en la cabeza que no se puede vivir una pasión siendo madre?

–Está muy metido en el imaginario eso. También, en mi caso, me pasa todo el tiempo que me preguntan por Adrián como si fuera la última referencia de un hombre que tengo. ¡Imaginate en ocho años la cantidad de vínculos que tuve! Más intensos, menos importantes, muy profundos…

–¿Existe una necesidad, sobre todo con las mujeres, de percibirnos siempre en relación a una pareja?

–Hay algo que les resulta inentendible de una mujer que no está en pareja, hay un misterio alrededor de eso que no se puede abarcar: de por sí, se presupone que esa mujer no encuentra pareja. Me pasa que me dicen: “¡Pero vos! Qué raro que no estés en pareja”. Se lee así, pero se traduce “qué raro que no ‘conseguís’ pareja”.

Cuesta el pensamiento de que quizás alguien elija la soltería como modo de vida. Yo en ser soltera encuentro algo que me identifica bastante, me siento muy yo en este estado, soy muy apasionada; después, de golpe, me doy vuelta si me enamoro de alguno (se ríe). Pero no me identifica para nada el estar en busca de un otro.

“Me pasa todo el tiempo que me preguntan por Adrián como si fuera la última referencia de un hombre que tengo. ¡Imaginate en ocho años la cantidad de vínculos que tuve! Más intensos, menos importantes, muy profundos…”

–Para una estadística personal, me gustaría saber cuántas veces te preguntaron hoy “si estás noviando”.

–Y, varias. Como si fuera a decirles: “¿Sabés que sí? ¡Y justo te lo quería contar a vos!”. También es muy gracioso esto de pensar que todo vínculo es un noviazgo; yo una vez instalé la frase “Nos estamos conogiendo”, es muy linda, todos tendríamos que empezar a usarla ante algunas inquietudes periodísticas.

–Haciendo el search para esta entrevista, vi un titular muy serio que decía “A los 45, Griselda Siciliani volvió a presumir su delantera con un superescote”. ¿Por qué está esa necesidad de ponernos a las mujeres en el lugar de eterna seducción? No vale contestar “por el clickbait”.

–¡Vi ese titular! ¿Te fijaste lo que era la delantera? (nos reímos). Lo que me deprimen esos títulos no tiene nombre, siento que todo se vuelve tan pedorro en un segundo... Es muy duro, me cuesta hasta analizarlo, últimamente casi no subo nada al feed porque te pusiste pollera para un estreno y la noticia no es nunca que fuiste a ver Los años sino que mostraste las piernas. ¡Cómo me aburre eso! Hay que ir a un estreno en bombacha, así ponen “Siciliani fue al San Martín en tanga”.

–Gran título, conceptual. Hablando de "Los años", que estuvo en el San Martín, estaba pensando, ¿se va a hacer la obra de Mariano Pensotti donde trabajarías por primera vez en teatro con Suar?

–(Se ríe y piensa) Yo creo que sí, lo que no sabemos es cuándo. Se decía que el año próximo, pero tal vez sea en 2025, hay un tema de agendas porque tanto nosotros como Mariano estamos con muchas cosas.

“Es muy gracioso esto de pensar que todo vínculo es un noviazgo, yo una vez instalé la frase ‘Nos estamos conogiendo’, es muy linda, todos tendríamos que empezar a usarla ante algunas inquietudes periodísticas.”

Yo tengo algunos proyectos audiovisuales que no puedo mover, y los otros actores del elenco también, pero hay muchas ganas. Yo a Pensotti lo idolatro, hace miles de años que quiero trabajar con él, no me lo voy a perder.

–Tenemos un amor popular pendiente: por un lado, sos la actriz que le ganó al Diego el Martín Fierro Revelación, y esa noche tuviste una conversación amorosa con él; por el otro, ganamos el Mundial y comiste con Messi en Don Julio. Jugátela: ¿el Diego o Leo?

–Perdón, pero amamos al Diego y a Messi también. A Diego siempre lo amé, desde que era chiquita soy muy maradoniana, y a Leo ya de grande, porque claramente es más joven que yo. A Messi ya lo conocía, había comido con él varias veces, vino a nuestra casa cuando era más chico. Creo que lo que llama la atención es poder verlo y tocarlo pos Mundial. Hay algo más que pasa con él después de eso, pero siempre tuve fascinación por la persona que es. Es tan admirable y adorable, me provoca un cholulismo como nadie. Con el único que me pasaba algo así era con Diego.

Fotos: Alejandro Calderone Caviglia

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