Sofía Martínez: "Haber sido un puente para transmitir algo que sentía tanta gente lo vuelve mucho más poderoso"

Fue la única periodista mujer argentina en la zona mixta de Qatar, emocionó a Messi con una frase que se hizo viral y sueña con entrevistarlo nuevamente. En esta nota, habla de la promesa que cumplió después del Mundial y revela cómo ganarse la confianza de los jugadores: “En la final, Leo pasó con la Copa del Mundo en una mano y con la otra me chocó los cinco”.

Si hay algo que Sofía Martínez sabe hacer es jugar. Desde chica creció con el deporte como bandera y estandarte, y también como pasión. Su convicción para transmitir todo eso que se siente en una cancha la lleva en la radio Urbana Play, en la Televisión Pública, en ESPN y en todos los espacios que conquista. Porque hace apenas cuatro años se le abrieron las puertas del periodismo deportivo y ya cumplió dos de sus grandes sueños: cubrir los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y el último Mundial.

En 2022 le tocó ser una de las pocas periodistas mujeres en la zona mixta de Qatar, ese lugar por el que salen los jugadores apenas termina el partido, “después de haber dejado el alma en la cancha, como si estuvieran desnudos”, dice Sofi. Fue ella la que hizo de puente entre todo un país y la Selección al decirle a Messi: “Marcaste la vida de todos los argentinos, y eso, para mí, es más grande que cualquier Copa del Mundo. No te lo va a sacar nadie”. Con esas palabras logró emocionarlo y transmitirle lo que muchos hubieran querido antes del partido final.

"Supe que era mágico por la atención con la que me estaba mirando. Y después me di cuenta de que lo que le había dicho era de todos, porque todos pensábamos lo mismo. Haber sido un puente para transmitir algo que sentía tanta gente lo vuelve mucho más poderoso."

–Todo el mundo quiere hablar con Messi, y vos tuviste ese honor. ¿Cómo te preparaste para esa charla?

–Yo llegué al Mundial con algunos temores, porque hay muchos que conocen a Leo desde hace un tiempo largo. Y en la zona mixta tenés que estar a los codazos, hay muchos periodistas, los deportistas se quieren ir. La primera pregunta que le hice fue en conferencia de prensa. Yo pensaba: “¿Qué quiero saber realmente de él?, ¿qué es eso que todavía no dijo y estaría bueno conocer?”.

En ese momento le pregunté si era el mejor momento de su carrera, porque lo vi llegar a la concentración argentina en Emiratos Árabes, en Abu Dabi, tan vestido full celeste y blanco, en su último Mundial, estando tan bien con el equipo y habiéndose sacado la mochila de ganar algo con la Selección. Él me respondió que no sabía, pero que sí estaba en una etapa de más disfrute. Lo que lo emocionó fue lo que le dije después del partido con Croacia, pero no tuvo que ver con algo meramente periodístico, fue como una sensación personal, algo que sentía que nos estaba pasando a todos. Era el momento de decírselo porque era la previa a la final, ya estaba todo dado. Yo sentía que él cargaba una mochila con los Mundiales, y que ya se la podía sacar. Independientemente de ganar la Copa del Mundo, ya estaba todo hecho. Quería que lo supiera antes de la final.

–Sí, lograste un hito al emocionarlo. Desde la emoción se llega a otros lugares.

–Para mí su atención fue el 95 por ciento del momento, porque a Leo todo el tiempo le dicen cosas lindas, pero que no mire al piso, que mire atentamente… De repente yo estaba diciendo algo que para mí era profundo, y tuve la chance de hablarle en un momento así. Supe que era mágico por la atención con la que me estaba mirando. Y después me di cuenta de que lo que le había dicho era de todos, porque todos pensábamos lo mismo. Haber sido un puente para transmitir algo que sentía tanta gente lo vuelve mucho más poderoso.

–¿Y qué te mueve y te atrae del fútbol?

–Jugar al fútbol es uno de los momentos más felices de mi vida. Yo creo que tiene que ver con mi crianza. Mi papá es muy deportista, crecimos mirando canales de deporte. Cada vez que tengo que abrir un programa en ESPN y escucho el “tananan, tananan” que escuchaba de chica, no puedo creer estar ahí. Y el deporte es poderoso a nivel social, es una herramienta de cambio. Hay sentido de pertenencia, hay equipo, hay inclusión. Hay educación también. Para mí termina siendo una excusa para conocer historias de vida superpoderosas.

Cubrí los Juegos Parapanamericanos de 2019, y para mí fue transformador: conocí atletas con historias increíbles, impresionantes, a los que realmente el deporte les cambió la vida y los rescató de momentos muy oscuros. En esos momentos es cuando digo: “Qué poderoso es”. Gente que está en una mala y de repente empezar un deporte la cambia por completo.

–Más allá de que se avanzó mucho en cuestiones de género, sos de las pocas mujeres que pudieron cubrir el Mundial. ¿Cómo sentís eso?

–Alguna vez me han dicho: “Aprovechá que ahora quieren poner mujeres”. Muchos, igual, me lo han dicho con buena onda, porque en todos los lugares a los que me tocó entrar había un cien por ciento de hombres. Nunca me tocó ser ninguneada, así que estoy agradecida con mis compañeros. Pero sí era llamativo que en la zona mixta de Qatar yo miraba para un lado y para el otro y solo la veía a Vero Brunati, cronista de Telemundo. Solo estaba Ángela Lerena en la transmisión de la Televisión Pública y en las oficiales no había ninguna mujer más. Todavía hay mucha gente que no quiere escuchar mujeres en las transmisiones.

"El deporte es poderoso a nivel social, es una herramienta de cambio. Hay sentido de pertenencia, hay equipo, hay inclusión. Hay educación también. Para mí termina siendo una excusa para conocer historias de vida superpoderosas."

–¿Qué meme, sticker o frase fue tu favorita del Mundial?

–Yo me tatué el “Todos juntos” porque era algo que decían los jugadores en sus posteos, un mensaje de unión, que fue lo que tuvo la Selección: entre ellos, con la gente, con el cuerpo técnico. Eso es algo muy difícil de conseguir, en el 86 no había esa unanimidad, por ejemplo. En este Mundial había algo de tirar todos para un mismo lado que me pareció poderoso y transformador. Ojalá pueda replicarse en otros ámbitos. Yo dije: “Si Argentina sale campeona, me lo tatúo”, y cumplí.

–¿Hay algún deportista al que te fascinaría entrevistar?

–A Leo Messi me gustaría hacerle una entrevista más larga, espero tener esa chance algún día. A Scaloni. Aimar me parece un tipo muy profundo e interesante. Me encantaría entrevistar a Gaby Sabatini, como gran figura del deporte. A Luis Scola. Y también al Dibu Martínez, que cuando terminó el partido contra México contó que después del partido frente a Arabia Saudita se puso a hacer terapia. Es muy sincero a la hora de declarar.

–¿Qué fue lo más loco que te tocó vivir en Qatar?

–Me pasó que un qatarí me regaló un celular porque me subí a su Lamborghini, estábamos en vivo para Perros de la calle, en Urbana Play. Otro día nos llevó a todos a comer porque pegamos buena onda y nos dijo: “Al que me gana en el bowling le regalo un iPhone”. Le gané y me lo regaló, amigazo (se ríe).

“Me tatué el ‘Todos juntos’ porque era algo que decían los jugadores, un mensaje de unión, que fue lo que tuvo la Selección: entre ellos, con la gente, con el cuerpo técnico. Eso es algo muy difícil de conseguir, en el 86 no había esa unanimidad.”

Se me vienen un millón de imágenes a la cabeza: desde el primer partido contra Arabia Saudita, un sol tremendo y de repente esa desilusión. En ese momento dije: “Listo, se me viene el castillo abajo, los jugadores no van a hablar”. Y Leo salió, vino directo hacia mí, le hice la primera pregunta y todos los periodistas se me vinieron encima. Yo quedé casi en el piso con el micrófono. No sabíamos si esa iba a ser la última vez que Leo iba a frenar para hablar. En la final, me acuerdo como grité los goles: el 3 a 2 fue un desahogo atroz. En el penal final, me acuerdo de mirar al cielo y decir: “No puedo creer que esto esté pasando”. Leo pasó con la Copa del Mundo en una mano, con la otra me chocó los cinco, y me guiñó el ojo; eso fue un escándalo.

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