Juan Pablo Zaramella: quién es el otro director argentino que también puede llegar al Oscar 2023

El ilustrador que ingresó en el Guinness World Records con el corto más premiado de la historia, es un fenómeno viral con sus tutoriales de animación y la segunda promesa argentina para el Oscar.

Juan Pablo Zaramella recibe a El Planeta Urbano en el estudio de animación donde sucede la magia. Un ámbito de trabajo en el que conviven los modos artesanales de producción, junto a los más avanzados recursos tecnológicos. Cajas, cables, escaleras, muñecos, maquetas y bicicletas comparten vivienda junto a computadoras y cámaras. Tal despliegue de objetos le confiere a la habitación un aura digna de un consultorio médico repleto de material quirúrgico, o de un laboratorio secreto a cargo de mentes brillantes a punto de realizar un descubrimiento científico.

Su taller de trabajo ubicado en pleno corazón de Boedo se impregna de una atmósfera juguetona que recuerda al niño que vuelve a casa con las manos sucias de plastilina después de haber desplegado toda su imaginación. Porque eso mismo es lo que él hace.

Mientras muchos ojos están puestos en Argentina, 1985 y su posible nominación al Oscar, el director, animador e ilustrador Zaramella realiza un trabajo más silencioso. Y alejado del mundanal ruido, fue preseleccionado en la Shortlist al mejor Corto Animado, un privilegio que comparte con otros catorce títulos gracias a Pasajero, un viaje en tren inolvidable para su creador.

Zaramella ingresó al Guinness World Récord gracias a Luminaris, que con 324 premios alrededor del mundo se convirtió en el corto más galardonado de la historia.

El otro hito en su carrera fue haber ingresado al Guinness World Récord gracias a Luminaris, que con 324 premios alrededor del mundo se convirtió en el corto más galardonado de la historia. Hoy, a sus 50 años, no oculta la satisfacción ni la ansiedad por que llegue el 24 de enero y finalmente saber si hará historia entre los cinco finalistas elegidos por la Academia hollywoodense.

-¿Cómo surge tu interés por la animación? Asumo que arrancó en la infancia.

-Si, en realidad, mi primer interés fue el dibujo. Yo era muy chiquito, tenía 2 o 3 años y dibujaba todo el tiempo. Mis viejos vienen del palo de la ciencia; mi mamá es profesora de Matemáticas y mi papá es químico, pero a los dos siempre les gustó el arte, así que me lo inculcaron. En la adolescencia fue que llegó el cine, me encantaba la animación como a todos los chicos, pero yo sentía que podía derivar en una profesión. Ahí comencé a ver otras cosas, aparte del cine de Hollywood.

-Veías de todo, no sólo cine animado.

-Si, de todo. En realidad, la animación apareció cuando terminé la secundaria, a principios de los 90. Yo quería estudiar Cine en la ENERC, di el examen para la Carrera de Dirección y no entré. En ese momento era muy difícil, había 200 inscriptos y seis vacantes nada más; entonces, para no perder el año decidí anotarme en Animación, en la Escuela de Avellaneda.

No estaba especialmente interesado, era para pasar el tiempo, pero cuando empecé a trabajar con la técnica de stop motion, me encantó, básicamente porque se parecía mucho al cine. Era cine en miniatura, podías hacer escenografías, puestas de luces, puestas de cámara, usar diferentes lentes y con el factor adicional de que no tenías límites. Podías contar cualquier historia, y ahí me enganché.

-Muchos cineastas de tu generación tuvieron la oportunidad de participar de Historias Breves, el tradicional concurso de cortometrajes del INCAA, y eso les abrió puertas. La animación no formó parte de esa movida.

-No, porque siempre costó mucho que el INCAA entendiera que un corto de animación no es lo mismo que uno de ficción, el proceso de producción es totalmente distinto. Es un formato diferente, con otros costos.

Chancho en restaurant. Epoxi mezclado con pintura acrílica.

-¿La aparición de canales como Paka Paka cambiaron en su momento esa situación?

-Paka Paka ayudó mucho, lo que pasa es que en general producía animación 2D, dibujo animado hecho en computadora que tiene un costo de producción mucho más bajo en relación al stop motion.

Lo más cercano a Papa Paka que hice fue El Hombre Más Chiquito del Mundo, una serie que se hizo en coproducción con Francia. Para ellos era una serie de bajo presupuesto, pero comparado con los montos que manejamos nosotros, el dinero que invirtieron rindió muchísimo.

-Ahora hay una gran expectativa por el ingreso a la Shortlist del Oscar. Ya habías vivido lo mismo con Luminaris, que estuvo cerca y no logró entrar entre los cinco nominados. Si esta vez Pasajero quedara entre las nominadas, o si ganara el Oscar, ¿creés que cambiaría algo en cuanto a la visibilidad del cine de animación en la Argentina?

-Espero que sí, hay una experiencia cercana en Chile, que ganó un Oscar por un corto que se llama Historia de un Oso y los presupuestos destinados a la animación cambiaron mucho a partir de eso. Ayudó a que la producción local creciera.

"Personaje del año, frase del año." Imagen que subió el ilustrador a su cuenta de Instagram: @jpzaramella

-Pasajero, como el nombre lo indica, habla sobre el viaje de un hombre en un tren. “Un viaje por la conflictiva relación entre un hombre, su entorno social y sus códigos”, decís vos. ¿Cómo surgió la idea?

-Mis primeras notas surgieron justamente viviendo la misma experiencia que el protagonista. Viajaba en un tren solo, y como todo dibujante siempre suelo observar mucho. Me gusta ver lo que la gente hace en lugares públicos, soy de dibujar basándome en eso. Mientras viajaba en ese tren solo, pensaba: “¿Qué pasaría si llega una persona y entre todos los asientos vacíos justo eligiera sentarse al lado mío?”.

Ahí se gestó la idea y empecé a pensar quién sería el personaje que viaja solo, quién sería el que se le sienta al lado, qué podía pensar el uno del otro, y así comencé a invertir las situaciones. ¿Qué pasa si el tipo se mueve a otro asiento o si viene alguien más y se le sienta al lado? Jugaba con esas situaciones y las reinterpretaba desde diferentes ángulos.

-¡Y así llegaste a juntar como 31 personajes! Vi el tráiler y tengo una duda, ¿los personajes están hechos de papel?

-Parecen de papel, de hecho, esa fue la idea original, pero el papel es muy difícil de animar. Ya había hecho animaciones con papel pero eran cosas muy sencillas y los controlaba. Este corto requería expresivamente cosas muy sutiles, como movimientos de dedos, por ejemplo, y me di cuenta de que el papel iba a ser poco preciso para eso.

Empezamos pegando láminas de aluminio contra papel y era demasiado duro, hasta que al final uno de mis socios me comentó que había un material llamado aluminium complex, que es lo que se usa para los capuchones de los vinos y está buenísimo, porque además las fábricas lo pueden imprimir del color que quieras. Yo quería una estética muy limpia, en blanco, para no sobrecargar y darle más lugar a la situaciones, y con eso lo logré, porque el material es medio mate y se parece mucho al papel.

-En trabajos como el tuyo uno queda muy fascinado por lo visual, pero, ¿como se trabaja el tema del sonido?

-Es importantísimo. En el caso de este corto, decidimos apostar también por el minimalismo. Una cosa que le pedí al equipo fue que buscara una banda de sonido que tuviera criterio musical, pero que se apoyara mucho en el sonido del tren. La cadencia del tren puede llevarte tanto a la tranquilidad como a la tensión, según la velocidad o cuánto los cargues de ese rechinar que tienen los trenes viejos. Yo soy del Oeste, viajaba mucho en el Tren Sarmiento y siempre me llamó la atención el ruido de las vías. Ellos usaron esos sonidos con una intención dramática.

"Cuando empecé a trabajar con la técnica de stop motion, me encantó, básicamente porque se parecía mucho al cine"

-Se da la coincidencia de que vos estás esperando la resolución de la Shortlist; Darín está en la misma situación con Argentina, 1985; venimos de ganar el Mundial. Estamos en un momento muy intenso de argentinidad.

-(Se ríe) Es lo que decimos con todo el equipo, ojalá que este envión triunfal de la Argentina haga que lleguemos a la nominación. Obviamente también estoy muy pendiente de Argentina, 1985. La semana pasada estuve hablando con Axel Kuschevatzky y no sé si es casual o no, pero decíamos que está bueno ver toda esta presencia argentina en diferentes ámbitos. Es como si las crisis nos potenciaran. Post dictadura La Historia Oficial ganó el Oscar y nominaron a Camila; parece que las crisis nos levantan, nos negamos a caernos.

Fotos: JJ Hanss

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