Úrsula O'Kuinghttons: "La actual internet no es como se pensó"

Periodista, curiosa, motivada por el nuevo mundo financiero, la Directora de comunicación y Partnerships en la Fundación Web3 fue una disertante central durante el Polakot Decoded, que tuvo a Buenos Aires, por primera vez, como una de las cinco sedes para el mayor evento anual.

Polkadot brinda las soluciones técnicas para que la tecnología blockchain sea práctica y accesible generando un crecimiento en el espacio tecnológico descentralizado con la creación de la visión Web3, un protocolo tecnológico que da lugar a diversas redes de blockchain, permitiendo el trabajo conjunto en un entorno integrado. Dentro del ecosistema de Polkadot se puede acceder a gobernanza abierta, tesorerías en cadena, actualizaciones sin horquilla y procesamiento de transacciones para maximizar la escalabilidad.

“Todo esto funciona gracias a un sistema de gobernanza. Sin la gobernanza no podríamos tener una red tan descentralizada como la que tenemos”, dice Ursula O'Kuinghttons. Periodista, curiosa, motivada por el nuevo mundo financiero, la Directora de comunicación y Partnerships en la Fundación Web3 fue una disertora central durante el Polakot Decoded, que tuvo a Buenos Aires, por primera vez, como una de las cinco sedes para el mayor evento anual, también celebrado en Berlín, Ciudad de México, Nueva York y Shanghai. 

- ¿Qué significa el paso a la web 3.0? 

-La actual Internet no es cómo se pensó. Desde su comienzo sus creadores se imaginaron una red descentralizada y abierta. Y la realidad es que hoy en día tenemos básicamente tres grandes corporaciones que deciden cómo funciona la actual Internet. Web3 es volver al modelo inicial, de apertura e inclusividad, donde la concentración de poder no se concentre en las manos de unos pocos. Por ejemplo, si queremos innovar con nuevos modelos de negocios para la industria de los medios de comunicación, tenemos que dejar la dependencia de las grandes tecnológicas y  buscar nuevas vías de financiación a través de finanzas descentralizadas, donde la comunidad de lectores sean a su vez inversores y através de un sistema de gobernanza aúpen un proyecto periodístico. Eso es Web3. Ya existe una gran comunidad mundial que participa de la descentralización. Tanto artistas, como creadores de contenidos comienzan a experimentar con más fuerza con NFT. Aún estamos en fase muy temprana, pero está evolución irá creciendo en espero que en cinco años podamos tener aplicaciones y plataformas seguras donde los usuarios usarán Web3.

- ¿La web 3.0 brindará a los usuarios más poder y autonomía que la Web 2.0? 

-Básicamente los usuarios tendrán la opción de formar parte de una nueva economía, donde entrará a Twitter y sus twitts y contenido puede ser remunerado, ya hay experimentos al respecto. Donde su tiempo y ‘expertise’ pueden tener un valor. De ahí que todo lo que se construye en web3 está pensado en empoderar al usuario y no dejar que el monopolio de unas cuantas empresas utilicen sus datos –y atención– para hacerse más ricas. 

- ¿Cómo se va a costear la inversión en servidores e inversión en nuevas herramientas y aplicaciones, en ciberseguridad?

Mucho de eso se costea con la venta propia de token de cada proyecto. También, en algunos proyectos, hay VCs tradicionales. Ethereum, por ejemplo, fue el primer gran proyecto que realizó una venta pública de su token, eth.

- ¿Cuáles podrían ser las desventajas de la Web 3.0?

Está muy en pañales la regulación. Y las grandes organizaciones que trabajan con blockchain, deben trabajar junto a los reguladores locales, para que haya transparencia y colaboración. Hoy por hoy, el principal problema es la falta de educación en temas crypto por parte de los reguladores.

- ¿Quién garantiza la seguridad de todos esos activos criptográficos en la web 3.0?

-La misma criptografía, una de las tecnologías más seguras que por años ha funcionado. Las matemáticas y la criptografía son la clave de la seguridad. El único riesgo que se puede tal vez presentar en un futuro es la computación cuántica, que puede romper las claves encriptadas. Pero eso aún se ve como algo lejano y a medida que la computación cuántica avanza, también lo hace la criptografía.

-¿Internet va a continuar en las mismas manos?

No, porque la tarta se reparte y ya no son “sólo” las grandes tecnológicas quienes controlan Internet.

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