Sexo sustentable: juguetes biodegradables, lubricantes naturales y preservativos cruelty free

Las alternativas para cuidar el medioambiente ahora también llegaron a la cama y no hacen más que reafirmar que un orgasmo no debería costarnos el planeta. De qué se trata esta nueva tendencia que hace foco en la sustentabilidad sin dejar de lado el placer.

Si las nuevas generaciones reforzaron su compromiso con el cuidado del planeta y el nivel de conciencia sobre el tema logró permeabilizar distintas capas de la cultura, desde la alimentación hasta la arquitectura, pasando por la gastronomía y la moda, era cuestión de tiempo para que también se manifestara en la esfera del placer y del deseo.

Por eso, por más atípico que parezca el enfoque, en algunos lugares de mundo ya se habla de “sexo verde” o “sexo sustentable”, entendiendo que incluso las relaciones sexuales y la intimidad pueden volverse prácticas más amigables con el medio ambiente

Pero, ¿exactamente de qué forma? Las opciones para el que busca encender su vida sexual sin calentar el planeta son cada vez más, y las tiendas eróticas ya incluyen alternativas veganas, biodegradables y ecológicas entre sus productos. Así, es posible encontrar desde condones y lubricantes especiales hasta juguetes sexuales ecológicos

Sí, tu vida sexual podría estar creando más desechos ambientales de los que imaginás. 

¿Reciclar los sex toys?

Si bien una de las recomendaciones por parte de las empresas que producen sex toys es reemplazarlos con una nueva compra –intereses económicos de por medio–, también es posible pensar en otras soluciones más sustentables. En esta línea, la empresa londinense Lovehoney lanzó su modelo Rabbit Amnesty en 2013, motivando a los consumidores a devolver sus juguetes sexuales viejos a cambio de un descuento en su siguiente compra.

Por cada juguete reciclado, además, se realizó una donación de una libra a World Land Trust, una organización benéfica que recauda dinero para proteger tierras ambientalmente en África, Asia y América latina.

Localmente, el tema es incipiente, pero Carolina Meloni, sexóloga transfeminista y educadora sexual, propuso hace unos meses desde su cuenta de Instagram un proyecto para reaprovechar los juguetes usados. “Muchas veces mis amigas me planteaban: ‘¿Qué hago si se me rompe un juguete? ¿Lo meto en una bolsa y lo tiro a la basura porque me da vergüenza?’. Por eso surgió esta iniciativa.” ¿De qué se trata?

La idea es acercar dentro de una bolsita aquellos juguetes en desuso hasta Casa Áine, donde se encargan de recibirlos, lavarlos y buscar alguna manera de reciclar o separar sus materiales. Otra iniciativa lúdica fue la de contactar a alguna artista plástica para reutilizar los juguetes sexuales y hacer una obra de arte con dildos y hasta envases de lubricantes plásticos. 

Juguetes ecológicos

Los vibradores también pueden ser sustentables, y por fuera del país ya existen varias compañías que le dan espacio a esta demanda. La empresa de sex toys Blush Novelties desarrolló un vibrador biodegradable llamado Gaia, compuesto por bioplástico, que se degrada luego de unos cuantos días (relax: esto no ocurrirá en un cajón ni mientras esté en uso). Sin embargo, los fabricantes reconocen que trabajar con plásticos biodegradables y aptos para el cuerpo es complejo y aún falta investigación sobre el tema. 

Celeste Simón es licenciada en Psicología y sexóloga clínica, y desde Sutra Eroteca, su proyecto personal, opina sobre el tema. “Estoy al frente de un proyecto que nació hace tres años con el propósito de difundir educación sexual y sexología, integrado con una tienda educativa en la que los productos que se venden los diseño yo. Además de tener una tienda erótica, tenemos una tienda terapéutica. La idea es abordar la salud sexual de forma integral.”

En Sutra es posible comprar desde la Argentina el modelo Gaia, que es compostable y se degrada entre 50 y 90 días porque está hecho con biofeel, un material que no tiene petróleo y es a base de plantas (solo cabe recordar que utiliza pilas, que deberían ser recicladas por separado).

“La realidad es que en el mercado no hay muchos productos sustentables y, si bien se está mejorando la calidad de los juguetes en general y hay muchos complementos para el contacto erótico, la mayoría están hechos de silicona médica. Es difícil encontrar un producto cien por ciento biodegradable y ecológico”, opina Simón.

Por último, creado por Womanizer, existe un juguete sexual llamado Premium Eco. Este producto está hecho de biolene, un bioplástico compuesto en un 70 por ciento por materiales naturales (principalmente, almidón de maíz), lo que lo hace totalmente reciclable una vez que se desmonta. 

Otros materiales para el placer

Los materiales alternativos, como cerámica, u otros más naturales, como piedra y cristal, también están de moda. A nivel local, existen varios emprendimientos que están comenzando a utilizarlos, y uno de ellos es Flama Placer.

“Flama es un emprendimiento de juguetes eróticos realizados en cerámica, que están pensados tanto para estimulación interna como externa. Somos dos artistas ceramistas y trabajamos juntas desde hace diez años, aunque comenzamos este nuevo proyecto en 2020”, cuentan sus dueñas, que además rescatan el slow-sex, otra práctica sustentable desde lo conceptual.

“El sexo no está exento de la aceleración que vivimos en nuestras sociedades. Ante la oferta de juguetes que prometen generar orgasmos en tres minutos, desde Flama la propuesta es conectar con otras posibilidades del disfrute con uno mismo o con otros, desde tiempos más personales, de exploración de lo sensorial y del encuentro con lo placentero.” 

La cerámica es una excelente alternativa a los juguetes de plástico tradicionales, y un material que hoy en día es el más utilizado en la industria de sex toys a gran escala (además de ser estéticamente linda). “Al ser un material resistente, si se cuidan de caídas o de golpes, pueden durar muchísimos años. Trabajamos de manera cien por ciento artesanal, haciendo producciones reducidas porque realizamos los objetos uno por uno, lo cual genera menos impacto ambiental. El packaging que utilizamos es reciclado y está pensado para ser utilizado como lugar de guardado del dildo y no para ser descartado. Además, son aptos vegan.” ¿El plus? Por la particularidad del material, la porosidad es mínima, así que son superfáciles de limpiar con agua y jabón.

También existen las opciones de sex toys que no requieren pilas o baterías, es decir, alimentados por luz solar. Una alternativa innovadora y sustentable a los juguetes sexuales estándar es CalExotics, el primer estimulador totalmente alimentado por energía solar renovable. Incluye una celda solar que le permite convertir la luz del sol y la luz artificial en energía.

Alternativas verdes para todos y todas

Aparte de los juguetes sexuales en todas estas variantes eco, también se pueden pensar en elegir lubricantes fabricados con ingredientes seguros para el cuerpo, naturales y cruelty free. El lubricante Pjur o los lubricantes de Lubrets son opciones que velan por el medioambiente. Otra manera de aportar sustentabilidad a tu vida sexual es consumir lencería libre de cuero, PVC y fibras artificiales.

La marca italiana Cosabella vende lencería sensual hecha a mano que utiliza tintes naturales y trabaja con materiales reutilizados, y la española Bijoux Indiscrets ofrece equipos BDSM cien por ciento veganos y hechos con materiales reciclados. 

Un ítem polémico que no se puede dejar de lado son los preservativos biodegradables, que aún no han llegado al país. Sin embargo, en el exterior ya hay marcas como HANX (Reino Unido) que se degradan en tres meses, Fair Squared (Alemania), Loovara (Alemania) y Sustain (EE.UU.), con certificaciones diversas que garantizan desde ser free parabenos o glicerina hasta no tener ningún derivado animal o cafeína.

Eso sí, atención con el descarte de estos productos: que sean biodegradables no significa que puedan ser arrojados en cualquier lugar. Distintos países tienen leyes específicas respecto a dónde se puede y dónde no desechar los condones usados.

“Entiendo que cuando un consumidor cualquiera compra condones es porque va a salir con una pareja que le gusta y quiere tener sexo, no quiere ponerse a pensar en todos estos temas de sustentabilidad, pero dentro de algunas décadas es probable que estemos demasiado ocupados huyendo de inundaciones e incendios forestales como para tener sexo”, afirma Stefanie Weiss, experta en vida sexual sustentable y autora de Eco-Sex.

Así como algunos hábitos sustentables se volvieron costumbre, como utilizar bolsas de tela para ir al supermercado, vasos térmicos para tomar café o apagar las luces cuando no están en uso, es hora de ir pensando alternativas ecológicas a la hora del sexo. Mejor arrancar ahora.

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