Así es "1037lab", el nuevo núcleo porteño de la moda under
Con raíces en la cultura skate y mirada contemporánea, el proyecto reconfigura el espacio comercial como un punto de encuentro para la nueva generación creativa.
Con una fuerte impronta de streetwear industrial donde, convive una estética nostálgica y el ADN del skatecore a la vez, el espacio 1037lab funciona como una curaduría en tiempo real del diseño y el arte argentino contemporáneo. El proyecto nace con una intención clara: reunir distintas capas de una misma escena, abarcando moda, objetos, gráfica y música, bajo una lógica común.
En un contexto donde producir y sostener una marca independiente se vuelve cada vez más complejo, la respuesta no es competir, sino encontrar un lugar en común para compartir recursos, información y comunidad. “Me di cuenta de que era bastante difícil abrir un local en este contexto”, explica Frank, fundador del proyecto. “Entonces dije: yo ya tengo un local, puedo facilitarle esa herramienta a un montón de diseñadores”.

Ubicado a metros de la reconocida galería Bond Street, la idea surge porque el creador creció dentro de DTS (Diez treinta y siete, por la altura de la calle) , uno de los primeros skate shops de Buenos Aires, creado por su padre en 1987. Desde hace años ese lugar funciona, como nodo cultural, donde circulan marcas, estéticas y formas de habitar la ciudad. Esa herencia le permite unir los dos proyectos bajo un mismo techo. “Siempre estuve conectado con ese mundo”, cuenta. “Pero ahora tenía ganas de conectar con marcas y diseñadores locales”.

Arte y objeto: un espacio expandido
El espacio, de impronta brutalista, combina bloques de cemento crudo con estructuras metálicas. “Muchos le dicen concept store. A mí no es una palabra que me encante, pero probablemente sea la que mejor lo define”, admite Frank. Y enseguida ajusta: “Yo diría que es una tienda multimarca con foco en streetwear y diseño argentino”.
Del universo del arte posee piezas artísticas particulares, como los ceniceros de escultóricos de Magdalena Jenik “Hizo 30 y 28 se vendieron en la semana del diseño de Milán. Ahora quedan estos dos en la tienda.”, explica el curador del proyecto. También, tiene diversos productos de Grupo Bondi como las hieleras de malvinas y el cementoso, que es una escultura de cemento que pesa 90 kilos pero da la ilusión de que es un muñeco de oso liviano y cotidiano.

En ese cruce entre arte y cultura urbana se inscribe también Dos Croma, artista que trabaja con aerógrafo y acrílico, cuyas obras conviven entre tablas de skate y prendas de indumentaria, reforzando la lógica híbrida del espacio.
Moda: escena local y circulación
Entre las distintas marcas de indumentaria se puede encontrar Embac , la firma de streetwear con guiños a la cultura pop local; Protesta, originarios de La Plata, que refuerzan mensajes vinculados a hechos históricos y sociales de nuestro país; NCNL, la marca de Paul Nicolino, que cuenta con prendas disruptivas y con narrativa propia; soultakers mafia, que es de los creadores de rip Gang, el nuevo colectivo artístico y musical de la new wave; y Buck, una marca creada por el mismo frank con foco en denim y piezas intervenidas.

“Me doy cuenta de que muchas de las marcas que tenemos hacen referencia a Argentina, y eso me re copa”, resume Frank sobre su universo que reúne diversidad de clientes que van desde skaters hasta gente alternativa, siendo un lugar abierto para todo tipo de perfiles.
Piezas de archivo como camperas universitarias o diversas prendas de los 80s/ 90s conviven con firmas de accesorios como los anteojos Robal y las piezas de joyería usadas por músicos de la escena local Panker.

