Pupina Plomer, la historiadora que enseña con memes: “La historia la escribían los varones"

Tiene más de 70 mil seguidores en Instagram y utiliza las redes sociales para reivindicar a las mujeres del pasado que fueron silenciadas.

Cuando a Florencia Plomer le consultan por qué faltan mujeres en la historia, automáticamente reformula la pregunta: “Yo diría: ‘¿Por qué faltábamos?’, porque creo que hay una reconstrucción histórica sobre nosotras que nos está poniendo de nuevo en el discurso”.

Su respuesta tiene la solidez de quien sabe, y mucho, de lo que está hablando: conocida en las redes sociales como “Pupina”, la profesora, divulgadora y feminista se encarga de narrar ante sus más de 70 mil seguidores de Instagram aquellas historias que fueron silenciadas.

La extensa lista va desde Julieta Lanteri, la primera mujer que logró el voto femenino, pasando por Macacha Güemes, quien rompió con el estereotipo de mujer de principios del siglo XIX y colaboró con su hermano, Martín Miguel de Güemes, en las batallas del norte, hasta las mujeres enfermeras de Malvinas y las Abuelas de Plaza de Mayo. “Faltaban mujeres en la historia porque a la historia la escribían varones que no nos contemplaban como sujetos políticos”, dice, después de nombrar a algunas de ellas.

Pupina, que a sus 32 años fue oradora de una charla TEDx en Córdoba, su ciudad natal, además tiene su propio podcast en Spotify y se abrió camino en la virtualidad gracias a su participación en Filo News. Ahí mismo realiza cápsulas de cinco minutos contando las efemérides a través de memes y allanando el lenguaje de la historia para las nuevas generaciones.

“Hubo un boom que empezó con Felipe Pigna en los 2000, de narrar la historia de forma más accesible para la gente que no es especialista. Y por supuesto que ahora, con las redes sociales, eso se potencia más todavía”, explica quien supo romper con la solemnidad del aula y reivindicar a las mujeres del pasado.

–La mayoría de las historias relacionadas con mujeres fueron borradas del discurso oficial, ¿cómo las descubriste vos?

–Las encontré con el ojo entrenado de historiadora. A partir de los años 90 hubo un boom de estudios de género, lo que pasa es que muchos se quedaron en el mundillo de la academia. Están escritos en un lenguaje muy poco accesible para la gente que no es especialista o giran solamente en circuitos universitarios. Como historiadora tengo el ojo entrenado y sé a dónde ir a buscar

–¿Y a dónde podemos ir a buscar nosotrxs?

–Recomiendo mucho un libro que se llama La historia argentina contada por mujeres, de Gabriela Margall y Gilda Manso. Está bueno como un primer acercamiento. Si no, pueden esperar unos meses y leer mi libro, que es una revisión histórica de las olas feministas en Latinoamérica y la Argentina. Todavía no tiene fecha de lanzamiento, pero va a salir este año.

–¿Vos decidiste estudiar historia para reivindicar las conquistas de las mujeres o te diste cuenta de esta invisibilización mientras estudiabas?

–No, me di cuenta mucho después de recibirme, cuando me empapé de feminismo. Fue más o menos en 2017, en el primer paro internacional de mujeres. 

“En realidad, el origen del Día Internacional de la Mujer se celebra en conmemoración a las mujeres rusas que lograron el voto femenino en 1917.”

–Ya que estamos en tema, ¿me contás por qué se conmemora el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer?

–Históricamente, se dijo que un 8 de marzo de 1908 se había quemado una fábrica en Nueva York con trabajadoras textiles adentro, que estaban haciendo una huelga. Pero eso ocurrió el 25 de marzo de 1911, nada que ver con la fecha original. En realidad, el origen del Día Internacional de la Mujer se celebra en conmemoración a las mujeres rusas que lograron el voto femenino en 1917

–¿Cómo es eso?

–Cuando explotó la Revolución rusa, las mujeres salieron masivamente a las calles e hicieron una huelga de hambre para reclamar contra los estragos de la Primera Guerra Mundial y pedir por el voto femenino; y para sorpresa de muchos, lo lograron. Esta manifestación fue un 23 de febrero de 1917, lo que pasa es que Rusia usaba otro calendario. Nosotros usábamos el calendario gregoriano y Rusia usaba el calendario juliano. Entonces, cuando para Rusia era 23 de febrero, para el resto del mundo era 8 de marzo. Se eligió ese hito para conmemorar el día, pero jugó una doble invisibilización por parte de la historia: por un lado, el desinterés por saber por qué se conmemora el Día de la Mujer, y por otro, la invisibilización de las mujeres comunistas

–Otro de los grandes mitos es el del origen de San Valentín, ¿no?

–Sí, en la Antigua Roma, durante la semana del 14 de febrero se realizaba una celebración llamada Lupercales, que era supersangrienta y constaba de despellejar animales y golpear mujeres por las calles. Cuando la Iglesia católica se consolidó en Roma, decidió reemplazar esa festividad por una cristiana, como para taparla con el tiempo. Esa lógica de tapar celebraciones paganas con ritos cristianos es muy común en la Iglesia.

–¿Hay otro de estos mitos que debamos saber?

–Está el mito de la “Argentina blanca”, que dice que la Argentina sólo desciende de inmigrantes europeos. Por detrás de eso hubo un proceso superconsolidado de invisibilización de la diversidad. Hubo una intención de eliminar la diversidad y lo que se hizo fue negar la ancestralidad afro o indígena de la Argentina. Ese fue el discurso hegemónico del Estado, decir: “Acá somos todos europeos”. 

–¿Y de dónde surgen todos estos mitos?

–Del que narra la historia, justamente. En el caso de la “Argentina blanca”, los que instalaron este discurso fueron Mitre, Sarmiento y Avellaneda. Como productores de conocimiento histórico, decidieron negar la ancestralidad de cualquier tipo de etnia o cultura diferente en el discurso. Es una intención del Estado y de los historiadores. Siempre que se niega o se instala algún mito sale de algún grupo de poder importante. 

–Algo parecido pasó con las brujas. ¿Quiénes fueron en realidad?

–Resumidamente, las mujeres a las que llamaron “brujas” y persiguieron en la Europa del siglo XXVI y XXVII eran personas que tenían algún tipo de conocimiento sobre medicina. Es cierto que había mujeres que adoraban a Satán, pero también había otras que tenían conocimiento sobre métodos anticonceptivos, métodos abortivos. El hecho de perseguirlas y cazarlas fue una forma en la que los Estados europeos y la Iglesia católica subordinaron a las mujeres y les quitaron poder reproductivo sobre su cuerpo, para de a poco ir transformándolas en meras máquinas de tener hijos.

–Todas estas historias las podemos encontrar en las cápsulas que armás junto a Filo News. ¿Cómo empezaste a trabajar ahí?

–Fue pura casualidad; una vez di una charla en Educando el Cerebro sobre cómo incorporar memes en el aula, y en esa charla estaba Fabricio Ballarini, que trabaja en Filo News. Justo había una sección vacante, buscaban a alguien que hablara de historia, y cuando me vieron, dijeron: “Mirá qué piola cómo habla”. Me llamaron y empecé a trabajar, pero yo no hacía nada para redes ni tampoco me lo había propuesto. De hecho, hasta ese momento tenía mis redes privadas. 

–¿Cómo incorporabas memes en el aula?

–Yo daba clases con memes, pero además les pedía a mis alumnxs que los hicieran para que pudieran incorporar una nueva dinámica al momento de la explicación. Para hacer un meme necesitás entender el tema, porque no podés hacer un chiste sobre algo que no conocés. En ese momento se re enganchaban, ahora medio que se aburren porque ya pasó el boom, pero les pido que hagan videos de TikTok. La idea es que puedan hablar de otra forma, que no sean las palabras del libro; que se apropien del conocimiento y puedan transmitirlo en un lenguaje más común para ellos, que es el de las redes sociales. Obviamente, a la par de eso viene la evaluación clásica, pero es una herramienta más a la hora de aprender. 

–Sos docente desde hace más de diez años. Imagino que te salís un poco de la currícula escolar al momento de dar clases, ¿no?

–¿Vos sabés que no?, porque la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) contempla que en todas las materias transversalmente se incorporen temas de género, y en el caso de Historia me viene al pelo. La mayoría de los profes no lo hacen, porque implica un trabajo extra, pero yo me ajusto mucho a la currícula de la ESI. 

–Qué bueno eso, porque a mí jamás me nombraron a una mujer en una clase de historia. 

No, ni hablar, a mí tampoco. Pero, por suerte, la ESI vino a cambiar eso.

“Yo daba clases con memes, pero además les pedía a mis alumnxs que los hicieran. Para hacer un meme necesitás entender el tema, porque no podés hacer un chiste sobre algo que no conocés.”

Créditos:

Fotos: Ludmila Carrizo, Nacho Lunadei.

Ilustración: Juan Ignacio Battilana. 

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