Lucía Puenzo y 'Señorita 89': "La normalización del cuerpo de la mujer era total"

Con el cine en standby, la talentosa escritora y directora argentina, estrenó una serie sobre el oscuro negocio tras los certámenes de belleza.

Escribiendo, dirigiendo y con el novedoso –para nuestros países– título de showrunner, Lucía Puenzo impulsa proyectos por toda Latinoamérica en los que, claro, deja su impronta autoral. Aguerrida, consciente de los temas que la realidad impone, abrazando conquistas de género y luchas para obtener igualdad en todos los ámbitos, Puenzo está, una vez más, de estreno. 

Starzplay, el servicio de streaming de Starz, produjo Señorita 89, una serie en la que se desnuda, desde el thriller, el oscuro negocio tras los certámenes de belleza, concursos que, lamentablemente, continúan realizándose y que supieron reunir a familias enteras frente a las pantallas.

Con las grandes corporaciones mediáticas como aliadas, estos espacios fueron los responsables de continuar con un adoctrinamiento y lavado de cabezas para vender la idea de cuerpo perfecto y qué debería ser una mujer en la sociedad.

Sobre Señorita 89, protagonizada por Ilse Salas, Natasha Dupeyrón, Ximena Romo, Bárbara López y Marcelo Alonso, entre otros, con producción de Puenzo y de Pablo y Juan de Dios Larraín, hablamos con la directora, que adelanta que en breve rodará dos series más en la Argentina.

–¿Qué recuerdos tenías de los concursos de misses y de moda?

–Ninguno, no tengo recuerdos de los certámenes más que fotos en alguna revista vieja. Tengo todos los prejuicios sobre los certámenes de belleza y los sigo teniendo tras hacer la serie. Sí tengo recuerdos de los programas de televisión masivos donde les cortaban las polleritas a las chicas y les daban “nalgaditas”, y éramos niños que mirábamos, hacían 40 puntos de rating, pero no teníamos noción del horror que estábamos viendo porque eso estaba normalizado. De eso tengo absoluto recuerdo y de eso habla la serie también, que, aunque no sea un concurso de belleza, está hablando de un pasado muy reciente, en el que crecí y en donde la normalización del cuerpo de la mujer era total

–Sabiendo todo esto, ¿por qué creés que sigue tan impregnada la idea de la mujer perfecta?

–Creo que los grandes grupos mediáticos, Televisa, Globo, por ejemplo, tuvieron mucho que ver con esto. Armaban estos certámenes para que vea toda la familia; necesitaban mujeres jóvenes que fueran “masticadas” de diferentes maneras, necesitaban ese glamour que podían darte mujeres perfectas, pero detrás de eso había muchas otras cosas. Los certámenes tenían que ver con las telenovelas, que veían pueblos enteros, tienen que ver con qué le daban de comer los grandes grupos mediáticos a su pueblo, es casi una respuesta política

–Y siguiendo con este punto ¿qué creés que aporta Señorita 89 al espectador en este camino de deconstrucción?

–Aunque sea un thriller político de época, es tremendamente contemporáneo y brutalmente moderno en muchas de las historias a las que les mete mano y en el enfoque que sus protagonistas les dan. A mí, más allá de que las protagonistas de La jauría (N. de la R.: serie que dirigió Puenzo para Chile) representan a las chicas en la calle hoy, me interesa mucho mirar hacia un pasado reciente, en el que el mundo era radicalmente otro, de 20 o 25 años en el pasado. Lo primero que me pasa es el azoro de abrir los ojos a cómo algo puede cambiar tan rápido, y a mí me divierte tanto mirar para atrás como para el presente o para adelante. Hay algo ahí, en las líneas de diálogos, con las conquistas ganadas hoy, con entender cosas que están pasando hoy, en la relación del espectador con el medio, en la relación del trabajo de las mujeres jóvenes y la fuerza de un colectivo, en relación con miles de cosas. Es una serie de época, pero muy moderna, muy actual, y en ese sentido va a hacer contacto con un público muy joven porque sus protagonistas son todas chicas de menos de 20 años.

–¿Cómo fue el trabajo en el set? Las protagonistas agradecen que hubiera mujeres tras las cámaras.

–Para empezar, son un grupo de mujeres muy inteligentes, muy corajudas, sin miedo a caminar por lugares incómodos, como el personajes de Ilse. Ella misma proponía para su personaje hacerla más amoral, para que sea suave y revulsiva, entendiendo el grado de complicidad que tiene con ese universo que la creó, u otras más jóvenes, como Leidi Gutiérrez, Jocelyn, que tenía pánico de las escenas sexuales brutales que tenía que hacer pero las pudimos transitar todos juntos como en un equipo, con mucho respeto de los técnicos, de poder conversar qué la hacía sentir cómoda a ella y qué no, en relación con abordar el rodaje con una escena brutal. La verdad es que fue un rodaje con muchos desafíos a todo nivel, filmamos en lugares de difícil acceso, en medio de una pandemia y con escenas brutales en su complejidad, y lo transitamos así porque el elenco era muy aguerrido y corajudo y se calzó al hombro la serie.

–Venís de impulsar proyectos en varios países. ¿Qué nos falta en la Argentina para hacer este tipo de producciones?

–Para empezar, no nos falta nada; de hecho, nos vienen a buscar. Sí hay un temor con el universo sindical del país, que yo lo defiendo como una de las mejores cosas que tenemos, porque he filmado por ejemplo en Colombia, viendo a técnicos desamparados y con las cabezas de empresa viendo si les pagan horas extras un sábado. Puedo decirte lo mismo de Chile, en menor medida de México. Te puedo decir lo mismo de casi todos los países, por eso levanto la mano por que los técnicos estén defendidos, pero, claro, a los grandes grupos eso les puede dar cierto temor. Están los vaivenes de la moneda, cuestiones que no hacen al talento argentino, y también están las modas. Yo estoy ahora con series para casi todas las plataformas, en todos lados, y ya tenemos series para filmar en la Argentina. Por suerte se está revirtiendo, se están viniendo a rodar series acá, y también en gran medida porque todos nosotros queremos filmar acá, yo quiero vivir acá y he peleado los proyectos, pitch tras pitch, para traerlos acá, y finalmente lo conseguimos. No fue fácil, pero lo estamos consiguiendo, y esto no te lo digo solo en mi nombre: hay todo un puñado de directoras y directores, productoras y productores que están trayendo los proyectos a la Argentina

–Antes hablabas de cómo te interesaba el pasado para construir ficciones que en el presente tengan un significado y que impulsen una mirada crítica, ¿qué encontrás en este proceso que lleva a que todo sea resignificado, además, de otra manera?

–Mi entrada a cualquiera de los proyectos, ya sea cine, serie o literatura, es a través de los personajes; si no, no puedo ni funcionar. Cuando la propuesta era pensar en la coralidad de este grupo de mujeres, lo primero de lo que nosotras, como grupo de autoras, empezamos a tirar del piolín, era el lugar común de que chicas jóvenes encerradas en un mismo lugar se iban a arrancar las cabezas por una corona. Trabajando en contra de esa premisa, sentí que estábamos hablando de lo que pasó en el presente, porque para mí no deja de ser muy conmovedor cuando empezaron a armarse todas esas redes de mujeres en todo el continente. Yo lo vi frente a mis ojos, alguien decía algo y estaban conectados no solo todos los puntos de la Argentina, sino todos los puntos del continente para funcionar con velocidad. Entonces, mirando con lupa una finca paradisíaca e infernal al mismo tiempo, con 30 mujeres encerradas, y cómo ellas encuentran la fuerza de funcionar colectivamente, para mí estás hablando del presente.

“Hay todo un puñado de directoras y directores, productoras y productores que están trayendo los buenos proyectos a la Argentina.”

–Te llevo a los Oscars, que una vez más tiene solo una mujer nominada en Dirección. ¿Qué falta para que lo reconozca la industria?

–Ya lo están reconociendo, falta que sigamos haciendo las buenas series y películas. Estamos haciendo las cosas muy bien, cada vez hay más mujeres técnicas trabajando excelentemente en sus puestos, y así en todas las cabezas. Creo que esto ya está en marcha, es una cuestión de tiempo, los grupos están muy organizados, mi sensación es que es algo que ya es imparable, y sí, sorprende que solo esté una mujer nominada en la categoría, pero que además creo que se lo va a ganar porque su película es excelente (N. de la R.: Jane Campion por El poder del perro). Sorprende, sí, pero es cuestión de tiempo nada más, y creo que nuestras series y películas hablan por sí solas.

“Las mujeres están haciendo muy buenas series y películas, sorprende que solo haya una mujer nominada en la categoría Dirección en los Oscars.”

Fotos: gentileza Starzplay

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