Juliana Gattas prepara su disco solista y avisa: "Hago lo que me divierte y lo que me da ganas de hacer"

Después de consagrarse con Miranda!, la referente indiscutida del pop argentino empieza a darle vida a su primer álbum solista mientras disfruta el privilegio de hacer exactamente lo que tiene ganas.

Por Gabriel Orqueda

Todo empezó con uno de esos “haikus ridículos de la estupidez”. Así les dice Juliana Gattas a los juegos de palabras de humor absurdo que inventa en Twitter. Se le había ocurrido “Liza Tinelli” en 2019 y, en la quietud del primer encierro pandémico, la hizo dibujo: la protagonista de Cabaret, con el micrófono y el porte del protagonista de Showmatch.

Así con muchos otros. “A mí me divierte bastante Twitter. Esa red social que todo el mundo usa para odiar, yo la uso para reírme un montón”, dice. El pasatiempo, que piensa convertir en un libro de ilustraciones, fue una de las válvulas de escape mientras la pandemia frenaba la actividad en vivo de Miranda! y de toda la industria de la música. “Hay cosas que nacieron en este paréntesis medio espantoso que sirvieron de algo”, dice desde la habitación de su casa dedicada al vestuario de la banda que tiene, hace más de dos décadas, con Ale Sergi

Se refiere también al nuevo formato de show de Miranda! que arrancó en algunas presentaciones online y ahora quedó para su regreso en vivo: la banda está tocando non-stop desde noviembre presentando su disco Souvenir. Juli y Ale tienen dos percheros a cada lado del escenario, y se cambian de ropa frente al público para cada canción. Para Juliana la perfo tiene algo de ese encanto de los días iniciales del grupo. “Me entusiasma haber rescatado cosas, volver a trabajar como amigos y divirtiéndonos. Conseguimos un show nuevo.” 

"En la pandemia reafirmé mucho mi personalidad y voy saltando de lo que tengo ganas de hacer a no hacer nada, que también es un derecho."

Dos décadas de carrera

En su 20º aniversario, después de ocho discos de estudio y el reemplazo de algunos miembros, Miranda! está sonando mejor que nunca. “El modus operandi funciona. Siento que se achicó a una versión de los comienzos, cuando éramos poquitos y todos amigos.” El grupo se sostiene en la sociedad virtuosa de Ale y Juliana. Él, más allá de ser un gran performer y cantante, es un erudito obsesivo del estudio y la composición. Ella, que no sólo le aportó voz, algunas letras y la mitad necesaria del dúo melodramático a esas canciones, es la principal responsable de que se manifieste como un artefacto pop de escenario.

“Amo la música, pero me encantan un montón de cosas en la misma medida: ver películas, bailar, vestirme, maquillarme, ver fotografías. En algunas etapas de mi vida esas cosas me acompañan mucho más que la música. Ale es tan musical, tan del laboratorio, que en esa diferencia radica un poco la química que hay entre nosotros. A mí cuando los músicos empiezan a hablar de acordes, me pierden para siempre.

Por fuera de Miranda!, Juliana tuvo diferentes colaboraciones a lo largo de los años, desde el proyecto Varias Artistas, de Lucas Martí, hasta las backing vocals de Latinoamericana, el celebrado disco de su amigo y referente pop chileno Álex Anwandter, pasando por colaboraciones con Coiffeur, Francisco Victoria, Potra, Rosal. Cuando le preguntan por qué todavía no dio su salto como solista, suele dar dos razones: una en la línea de “Miranda! satisface todo lo que tengo ganas de hacer en la música”, y la otra, la siempre simpática “soy muy vaga”.

Pero… ¿es tan así? “Lo digo en el sentido de que puedo estar mirando Instagram dos horas sin tener esa culpa de no estar haciendo algo productivo. En la pandemia reafirmé mucho mi personalidad y voy saltando de lo que tengo ganas de hacer a no hacer nada, que también es un derecho”, dice. 

"Amo la música, pero me encantan un montón de cosas en la misma medida: ver películas, bailar, vestirme, maquillarme, ver fotografías."

Fascinada con el mundo del arte

Juliana nació en el 78, en una familia no muy artística. Hija de un médico y una arquitecta, con un hermano que se convirtió en administrador de empresas, ella siempre vivió en su nube. “De chiquita me fascinaba el mundo del arte. Crecí buscando amistades que tuvieran que ver con eso y me armé mi propio mundo, siempre pasando por diferentes inquietudes.” Se siente actriz, pero las clases de teatro le parecieron aburridas e incómodas. Aprendió a tocar la guitarra principalmente con las revistas de acordes. No tiene más de cinco clases de dibujo encima. “Mi mamá me decía ‘terminá alguna cosa que empezás’”, recuerda. “Hoy entiendo que es una forma de ser.” 

La historia de origen de Miranda! incluye seis meses iniciales de noviazgo con Ale a finales del 99 y principios de 2000, su proyecto de jazz y electrónica llamado Lirio, algunos delirios escénicos de Omar Chabán en Cemento, donde Ale empezó a musicalizar bajo el alias de DJ Miranda. No mucho tiempo después estaban empezando a circular los primeros tracks de Es mentira por eventos porteños, y el resto es el conocido ascenso de una de las bandas más disruptivas del rock nacional. Una que se inscribía en una tradición iniciada por Virus y otros grupos que usaron el humor, la androginia y el pop, pero que representó una necesaria bocanada de glam para una generación.

En retrospectiva, Juliana siente que quizás no pudo disfrutar tanto de esa explosión y existía un miedo a no estar a la altura, algo que la respuesta amorosa del público fue disipando. Las cosas se pusieron todavía más desafiantes cuando, en plena llegada de Miranda! a los estadios, Juliana quedó embarazada, pero se acomodó y no paró la marcha. “Tuve críticas cuando dije que decidí no abandonar mi carrera musical porque no quería generar rencor con mi hija”, recuerda sobre el después de una nota en Página/12.

“No existía tanto feedback por redes cuando lo dije, pero sí me acuerdo de muchos comentarios. Hasta el productor de un show, que me dijo: ‘Andá buscándole terapia a tu hija’. Y yo, tipo: ‘Sí, yo también hago terapia, así que si tenés alguna pasame’”, se ríe. “Cosas así sólo por decir que no dejé de trabajar, ¿entendés? Me pone la piel de gallina que hoy haya relatadas otras madres como la de [la película de Netflix basada en el libro de Elena Ferrante] La hija oscura. Me encanta Ferrante desde antes, pero me alegra ver que está llegando a otro lado, que se está hablando de esto.”

Juliana nunca fue de participar de manifestaciones ni es proclive a las muchedumbres, pero le pareció importante estar en las marchas por Ni Una Menos y por la legalización del aborto con Juana. “Sentí que tenía que estar y transmitírselo a mi hija. Tengo una certeza absoluta de querer manifestarme a favor de esas cosas que deberían haber pasado hace años. Es ridículo que recién ahora haya salido la libertad de decidir sobre nuestro propio cuerpo.”

Disco propio en el horizonte

Juliana siente que Miranda! representa una burbuja en la que hay libertades y una forma lúdica de ver el mundo a las que por fuera todavía no se llegó. Ocasionalmente sale de ese microclima y también se pone a prueba. Como cuando, después de haber pasado por la tele como jurado/coach en La voz y Elegidos, se animó a la conducción en un magazine en la TV Pública, en 2016. “Eso, definitivamente, fue lo más freak que hice”, dice. “Yo no estaba convencida, pero me dio ese vértigo de hacer algo que no sabés. Quería vencer el miedo y no quedarme en ese lugar de cagona que después te deja una sensación fea.” 

Ahora está de vuelta frente al vértigo. Hace unos años, hablando con Álex Anwandter surgió la conversación de siempre: ¿por qué no un disco solista? La respuesta de Juliana fue la habitual, pero Anwandter le propuso escribir para ella. Juliana dudó, pero pensó en la relación artística entre Leo García y el periodista Pablo Schanton, autor de la mayoría de sus letras desde los días de “Morrissey”.

“Pasaron cuatro años y surgieron cosas increíbles. Este año van a materializarse. Me siento como una actriz fetiche con su director”, adelanta. “Tengo esa alegría y suerte de trabajar en un proyecto en el que me puedo dedicar a diferentes cosas. Hago lo que me divierte y lo que me da ganas de hacer. La única forma que tengo de hacer un par de cosas bien es haciendo todo lo que me gusta. Es mi máximo privilegio y mi máximo orgullo.”

Créditos:
Fotos: Belén Asad @belenasad
Dirección de producción: Gimena Bugallo @gimebugallo
Estilismo: Camila Mariani @camilagmariani
Make up: @macu.atauri
Pelo: Gabriel Baldassini @gabrielabaldassini
Realizador audiovisual: Chanas Scigliotti @chanascigliotti
Agradecimientos: Nicky Harrison @nicky.bsas, Las Pepas @laspepasinst, Evelyna Campos @evelynacam, Lila Blake @lilablakeok, Toribia Choque @toribiachoque y Amores Trash Couture @amorestrashcouture

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