Adriana Marina, creadora de Animaná y Hecho x Nosotros: el sueño de una industria textil sustentable

Un desafío al paradigma para unir naturaleza con ciudad, artesanos locales con ventas internacionales y moda con sustentabilidad.

Adriana Marina nació en Puerto Santa Cruz, creció rodeada de paisajes naturales y tuvo así la posibilidad de conocer el mundo de los artesanos. Descubrió que el proceso de aquellos productores era bien distinto al que percibía en la moda, específicamente al del fast-fashion. También advirtió la desinformación que existía en aquella industria, considerada la segunda más contaminante del mundo

Adriana Marina, doctora en Economía y licenciada en Sistemas, encontró en la moda algo más que mera estética y glamour, porque bien sabe, conlleva importantes consecuencias sociológicas y económicas. Fue así como fundó Animaná y creó la ONG Hecho x Nosotros, empujando la industria -a veces fría- de la moda, hacia un desarrollo más humano y sostenible

Adriana Marina desafió el paradigma para unir naturaleza con ciudad, artesanos locales con ventas internacionales y moda con sustentabilidad. Por eso confía en la posibilidad de trabajar por una industria ética, transparente e inclusiva y posicionar las prendas de su marca como una de las más sustentables de la región y el mundo.

La creadora de Animaná va más allá y muestra cómo generar alianzas para lograr que la sustentabilidad ya no sea una meta sino una realidad. Por este motivo, decide abrirle las puertas a una iniciativa que se alinea de forma intachable con sus valores: Perú Moda una plataforma comercial cuyo objetivo es difundir el algodón Pima y la manufactura peruana en el mundo. Así fue como, meses atrás junto con Adriana Marina, lanzaron una colección con certificación Made in Perú y exhibieron desde su boutique en Palermo productos y tejidos peruanos en lo que fue el Showroom Peru Moda & Deco 2021.

—¿Cuáles son los valores y la ideología de Animaná? 

Animaná es una marca de moda de lujo inclusiva. Cuando decimos que es inclusiva, hacemos referencia a la fuerza de la colaboración y de la integración. Desde el comienzo, en 2009, logramos reunir a cooperativas, artesanos, productores, académicos, diseñadores internacionales, organizaciones civiles y ONGs, para co-crear nuevas formas de producción. Creamos alianzas con los mejores artesanos de los Andes y así instauramos una colaboración directa con cada una de las comunidades locales.  Gracias a este enfoque sin intermediarios, las comunidades andinas con las que trabajamos, llegaron a triplicar su capacidad de producción, generando mejores ganancias y hasta convirtiendo a familias de artesanos en empresarios locales. Esto permitió contribuir al desarrollo económico y humano de cada comunidad, retomando el orgullo de sus artes, fibras y el valor de su sabiduría ancestral. El rol del artesano en la Patagonia y en los Andes es esencial, no sólo por su labor, sino también por lo que simbólicamente significa su técnica en un mundo de consumo inmediato y no duradero. Los artesanos son economía familiar, son guardianes de la biodiversidad

—¿Cómo nace la marca?

Nace del amor a la naturaleza, a las técnicas sin tiempo, al detalle, a la calidez y riqueza de las fibras naturales con la misión de crear productos atemporales, duraderos, únicos y con historia. Estos productos transmiten un mensaje de sostenibilidad en acción, uniendo pasado y presente, naturaleza y consumo urbano y cosmopolita. Nuestro trabajo promueve una industria de la moda circular y una economía circular en el marco de un ecosistema evolutivo en donde la tecnología es usada como medio para establecer lazos entre todos los actores, democratizando cadenas de valor y reuniendo al consumidor con la historia del producto. 

—Animaná logra productos de lujo sustentable. ¿Cómo lo hace?  

Creamos prendas pensadas para perdurar más allá de las modas, que se adapten a distintos cuerpos, ocasiones de uso y climas. Además, aprovechamos la gama de colores naturales, que expresan la riqueza de las fibras con las que trabajamos. Todos los productos tienen el atractivo de aunar el trabajo artesanal, las fibras naturales más finas del mundo y el reflejo de unos estándares de estilo contemporáneo y lo que llamamos lujo simple.  

—Imagino que debe ser complejo producir moda de lujo sustentable. 

Sí, en la industria textil, los extremos de la cadena de valor son los más desconectados, por eso la tecnología es central. Principalmente para lograr transparencia, a través de herramientas de trazabilidad, como códigos QR o tecnología de “Blockchain”, que pueden agregar transparencia a todo el proceso. Por ejemplo, desde un código QR o un número de serie, el consumidor puede saber exactamente el origen de los materiales, quién y dónde confeccionó esa prenda, incluso antes de comprar.  Eso aporta mucho a la acción de una compra consciente. Otro dato no menor es la importancia de modelos regenerativos para  producir moda sustentable. Llevar adelante este modelo es responsabilidad de todos los actores de la industria, los consumidores somos los mayores responsables. Saber qué impacto tienen nuestros consumos, pasar de ser responsables a ser agentes de cambio, ejercer nuestro derecho a conocer la historia del producto y cuál es su  modelo de negocio. La trazabilidad y transparencia de las cadenas de valor con uso de tecnología adecuada y estándares de referencia son el camino.

—En ese sentido, ¿cómo se comportan los consumidores de Animaná?

Los consumidores se acercan por el interés en los productos, por la atracción de la calidad, no sólo en el diseño sino también en la presentación, la atención, la información, entre otros factores. Para nosotros, cada producto es una forma de diálogo, de conexión. Nuestros clientes se interesan por la moda sustentable y por eso generamos información, para que todos sean parte del cambio al momento de comprar una prenda. Los consumidores conscientes que son parte de Animaná se “autofidelizan”, tienen un comportamiento de compra más pensado y cuidado, menos compulsivo

—¿Cómo es posible que la moda sustentable y la atemporalidad de las prendas sean compatibles con las nuevas generaciones? 

La moda tiene un impacto en la vida de muchas personas, especialmente en la vida de los jóvenes, que son los que mayormente consumen y, por lo tanto, los grandes hacedores del cambio sistémico que se necesita. Tanto el que compra como el que vende tiene una voz universal y tiene el poder no sólo de crear conciencia sobre la emergencia climática, sino de demostrar cómo podemos adoptar estilos de vida más sostenibles. Cada uno de nosotros es un ejemplo andante de que es posible un futuro diferente, y más que una elección, es una responsabilidad. A través de la moda sostenible creamos realidades posibles, nuevas y necesarias. Ya sea desde una conferencia global con los líderes más poderosos de cada país, o desde una tienda que vende y produce moda lenta y sostenible; desde un congreso con políticos que imponen medidas que garantizan una producción responsable, o desde comunidades que crean prendas con técnicas ancestrales. Detener el desastre es posible, pero nos requiere compromiso y responsabilidad social. Mientras no exista una masa crítica que pretenda comprender cómo funciona la industria de la moda y a la vez exija la transparencia de toda la cadena de valor, el greenwashing seguirá creciendo y no habrá cambio alguno. Es indispensable que la innovación digital llegue a las comunidades para mostrarle al mundo que otra forma de producir sin atentar contra la naturaleza es posible


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