Patrimonio Cultural Alimentario y Gastronómico de la Argentina, el manjar que es embajador de los sabores argentinos en el mundo celebra hoy, como cada 11 de octubre, el World Dulce de Leche Day.


Leche, azúcar, vainilla, bicarbonato de sodio y mucha paciencia. La combinación de estos ingredientes es lo único que se necesita para crear este manjar, uno de los más apreciados en el mundo. Con él, todo: alfajores, tortas, piononos, panqueques, merengues, masas finas y secas, licores, flanes, budines de pan y un largo etcétera. Un goce que, si de sortear acompañamientos se trata, tiene una instancia que es como el non plus ultra del goloso: la cucharada furtiva en medio de la noche, iluminada nada más que por la lamparita de la heladera.

Oscuro, consistente, untuoso, el dulce de leche es consumido en muchísimos países, donde existe bajo diferentes nombres. Por supuesto que abunda la leyenda local de rigor, que asegura un nacimiento puramente criollo. Cuenta que en junio de 1829 el Gral. Juan Lavalle llegó hasta una estancia de Juan Manuel de Rosas en Cañuelas y, ante la ausencia de éste, se tiró en un camastro a esperarlo.

Alertada por la presencia del hombre en las habitaciones de su patrón, la criada del Restaurador dejó olvidada en el fuego la lechada (preparación de leche y azúcar, por aquellos tiempos muy usada para agregarle al mate) y cuando regresó se encontró con que la preparación había ganado consistencia, textura y color.

En resumen, que así, involuntariamente, había inventado el dulce de leche. Una historia encantadora que, sea cierta o no, en el libro de 2019 Dulce de leche (Editorial Planeta) el pastelero Luciano García atribuye a una investigación de la experta Emmy de Molina.

Referencia ineludible: el libro del pastelero Luciano García, editado por Planeta en 2019.

También García desgrana –antes de desplegar en las páginas del hermoso volumen una serie de recetas deliciosas fotografiadas bellamente por Pablo Bacarat– otro posible origen, atribuido a La Perichona (esposa de Thomas O’Gorman y amante del virrey Liniers), quien elaboraba la delicia en una olla de cobre especial.

Y así siguen las referencias, algunas desperdigadas en frases, reflexiones, anécdotas, fragmentos de narraciones o entrevistas por notables que amaron el dulce de leche como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, María Elena Walsh o Silvina Ocampo.

Claro que el deseo de pertenencia –traccionado por una preferencia innegable de parte de los argentinos por el dulce de leche a la hora de elegir sus productos favoritos– a veces debe enfrentarse con la realidad y ésta marca que la preparación tiene representantes en el resto del mundo.

En ese sentido es nuevamente el libro de García el que marca la cancha, enumerando no solo las diferentes denominaciones que recibe a lo largo de América (“arequipe” en Colombia, “manjar blanca” en Bolivia, “bollo de leche” en Nicaragua, “manjar” en Chile y Panamá, “cajeta quemada” en México, “doce de leite” en Brasil, y siguen los nombres y países, que incluyen hasta Portugal o Francia) sino también agregando que así como hay leyendas argentinas que justificarían un “patentamiento”, también otras naciones tienen teorías valederas donde apoyarse.

Por ejemplo Perú, donde se cuenta que tal vez se haya creado en los conventos franciscanos de Arequipa; o Chile, tras el hallazgo de registros de su consumo en la nación trasandina desde fines del 1600. De todos modos, Argentina y el dulce de leche están indisolublemente unidos y no hay visitante que deje el país sin llevarse un frasco o contarles a quienes quieran oírlo que pocas veces comió algo más rico en su vida.

Algunos datos

Las últimas estadísticas señalan que cada argentino consume 3,10 kg de dulce de leche por año, ubicándolo como el cuarto producto lácteo más consumido, después de la leche, los quesos y el yogurt. 

El dulce de leche es de los sabores de helado preferidos por los argentinos. Según la Asociación Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (Afadhya), el Dulce de Leche granizado es el gusto más pedido, seguido por el Chocolate con almendras y, en tercer lugar, el Dulce de Leche común.

¿Por qué se celebra este Día? En 1998, el Centro Argentino de Promoción del Dulce de Leche y Afines (Capidya) estableció la fecha con el objetivo de promocionar la producción y el consumo, así como también posicionar el Dulce de Leche en todo el mundo como un producto de bandera.

Para celebrarlo como es debido, una receta de Panqueques con dulce de leche (ese final goloso de tantos almuerzos) provista por Establecimientos San Ignacio, principal exportador de dulce de leche argentino:

Ingredientes (para 4 personas):

• 3 huevos 

• 500 cc de leche

• 250 gr de harina

• Manteca, c/n

• Dulce de leche tradición San Ignacio, c/n

Procedimiento:

1. Batir los huevos con la leche. 

2. Luego añadir poco a poco la harina mientras continuamos batiendo para que se incorpore a la mezcla.

3. Una vez que incorporamos toda la harina, calentar una sartén antiadherente con un poco de manteca. 

4. Luego verter un poco de masa con la ayuda de un cucharón (la cantidad de masa va a depender del tamaño de la sartén). Ir moviendo la sartén para que se reparta por toda la superficie.

5. A partir de ese momento, cocinar a fuego medio, durante un minuto o hasta que el borde se dore y comience a despegarse de la sartén. Dar vuelta el panqueque con cuidado y seguir cocinando.

6. Por último, servir acompañado de mucho dulce de leche.

Fotos: gentileza San Ignacio