La periodista Laura Marajofsky creó la primera plataforma de visibilización y empoderamiento femenino en el rubro gastronómico. Un espacio necesario para los (malos) tiempos que corren dentro de las cocinas latinoamericanas.


Trinidad Benedetti, la pastelera que hace cuatro años trabajó en La Panadería de Pablo, el local de Pablo Massey, fue la primera en alzar la voz en el mundo gastronómico. “Sin hacer quilombo, hablé con una de las encargadas y le dije: ‘¿Es normal que Pablo les toque el culo a las empleadas?’. Y me dijo que sí. Que había dos opciones: no hacer nada o pegarle una cachetada”, contó en un video que publicó en su cuenta de Instagram. Trinidad eligió no pegarle y quedarse hasta que consiguió otro trabajo, pero durante todo ese tiempo se sintió abusada e incómoda en presencia de su propio jefe.

Lamentablemente, este tipo de situaciones son las que muchas mujeres y disidencias viven a diario en las cocinas de nuestro país. Según una Encuesta de Género en Gastronomía que elaboró el Mapa de Barmaids & Afines, el 98 por ciento cree que no hay perspectiva de género en el ambiente gastronómico, casi el 30 por ciento sufrió algún tipo de abuso físico en su trabajo y cerca del 60 por ciento siente que no tiene las mismas oportunidades laborales que sus compañeros varones.

En este contexto de desigualdad y violencia sexista, la plataforma de visibilización y empoderamiento para gastronómicas profesionales liderada por Laura Marajofsky no sólo puso en evidencia una problemática que existe desde hace tiempo, sino que además brinda activamente capacitaciones de género y buenas prácticas en gastronomía a empresas privadas y agrupa a más de 500 mujeres en el rubro. “No sólo abarcamos la coctelería. Hay siete especialidades distintas: destilados, vino, café, cerveza, mate o té, cocina y emprendedoras. Es una red federal que va por toda la Argentina, y mi sueño es que se sigan anotando chicas en nuestro formulario online para ser cada vez más. Ahora también estamos trabajando en Perú, Chile, México y Uruguay porque queremos construir una red regional”, asegura la periodista.

“Imaginate que no hay charlas, debates o capacitaciones de temáticas de género en Masticar, que es la feria más importante de la gastronomía. ¿Me vas a decir que no es un tema interesante para hablar?”

–Alrededor de 370 personas respondieron la Encuesta de Género en Gastronomía. ¿Qué van a hacer con todos esos datos?

La idea es cruzar los datos y compararlos con lo que está pasando afuera. Pero además, para darle un carácter más oficial, estamos armando el Observatorio de Género en Gastronomía – Mapa de Barmaids. Quienes quieran responder la encuesta, pueden hacerlo en nuestro sitio web, mapadebarmaids.com.ar.

¿Pudieron comunicarse con Trinidad Benedetti después de la denuncia?

Sí, Trini nos contactó y nos pidió asistencia, básicamente. Lo hizo dos días después de publicar el video y nos sorprendió, porque asumimos que estaba cubierta y asesorada. Ella se acercó como cualquier persona que tiene una consulta, porque ofrecemos asesoramiento legal y psicológico con perspectiva de género gratuito. A Trini la derivamos con Abofem (N. de la R.: una asociación de abogadas feministas) y las chicas la ayudaron a radicar la denuncia en la Fiscalía de Género de Vicente López. Me parece superimportante ella como vocera, pero nada de lo que dijo nos sorprendió. Es lo mismo que venimos viendo desde 2017, cuando arrancamos con el Mapa.

¿Cómo repercutió la denuncia en el ambiente gastronómico?

Obviamente que en estas semanas nos escribieron muchas más chicas, y espero que sigamos viendo la ola que generó esta denuncia. Lo que sí me parece es que se le dio una cobertura bastante sensacionalista en los medios, y es una picardía cuando hay tanto para hablar. También me llamó la atención la ausencia de una voz más crítica de algunas de las principales figuras de la gastronomía. Es tu industria, no te podés hacer el distraído con lo que está pasando, y sobre todo si tenés un lugar con gente a cargo.

El rubro gastronómico es uno de los que más lejos está en términos de equidad de género. ¿A qué creés que se debe?

Yo siempre digo que la gastronomía es el último orejón del tarro. La complejidad es múltiple, porque todavía hay formas de pensar y estructuras de trabajo que vienen de otra época: poco diversas, no horizontales, no colaborativas, desiguales y degradantes. Pero si mirás para atrás y ves quiénes están a cargo de las cocinas, cómo se formaron y las experiencias laborales que tuvieron, entendés un poco más. Tiene que haber un recambio generacional, que recién ahora se empieza a dar.

“En la gastronomía se pone mucho el cuerpo, entonces se dan situaciones que en otros ámbitos ocurren menos. No es lo mismo estar en un espacio de 2×2 con 20 tipos laburando codo a codo que estar en una redacción o en una escuela.”

–La cocina es un espacio muy físico también.

En la gastronomía en general se pone mucho el cuerpo, entonces se dan situaciones que en otros ámbitos ocurren menos. No es lo mismo estar en un espacio de 2×2 con 20 tipos laburando codo a codo que estar en una redacción o en una escuela. Hay más riesgos, porque vivimos en una sociedad machista y eso no es nada nuevo. La realidad es que el Estado está ausente, el gremio está ausente, entonces las pibas están a la buena de Dios. Pueden hablar hasta cierto punto, porque encima tienen que denunciar a los mismos que les dan trabajo.

–¿Lo ideal sería tener un gremio presente?

–Sí, ¿no te parece una picardía? ¿No debería existir una campaña contra la violencia machista en todos los establecimientos del país? ¿No debería ser mandatorio, así como tener un matafuego o las condiciones bromatológicas al día, que haya un protocolo de género y de buenas prácticas? ¿Al menos una capacitación obligatoria anual?

–Es urgente que haya una política integral y federal.

Totalmente, pero imaginate que no hay charlas, debates o capacitaciones de temáticas de género en Masticar, que es la feria más importante de la gastronomía. Tuvimos que organizar nosotras un observatorio de género en el CCK, donde convocamos como a cien personas. ¿Me vas a decir que no es un tema interesante para hablar? Y más en este momento. Es complejo, recién ahora estamos articulando con la gente de BA Gastronómica, que son quienes ponen los fondos. Vamos a ver qué pasa, no tengo idea cuándo será el próximo Masticar presencial. Pero esto acopló todo: la falta de criterio en la curación, la poca conciencia sobre la necesidad de tratar el tema y la pandemia, con la imposibilidad de vernos las caras.