En pleno auge del trap, la directora audiovisual de los videoclips de Nicki Nicole revela el detrás de escena de sus trabajos, vistos por más de cien millones de personas.


Disruptiva. Esa es la palabra que mejor describe a Jess Praznik, la directora audiovisual detrás de los videoclips de Nicki Nicole. Así empezó su carrera, dirigiendo un programa de televisión que les daba lugar a temas como el aborto y los abusos dentro del rock cuando nadie lo hacía (y con el mismísimo desafío de hacerlo dentro de un canal de música como MuchMusic). Cubrió la primera denuncia pública a José Miguel del Pópolo, cantante de La Ola que Quería Ser Chau, y la repercusión fue tal que desencadenó un maremoto.

“A partir de ahí, un montón de mujeres que también querían contar sus historias pudieron hacerlo porque se dieron cuenta de que no estaban solas. Por eso para mí la tele es un mal necesario, porque le llega a todo el mundo; te llega a vos, a tu tía y a tu abuela, a personas que tienen que escuchar para abrir la cabeza”, dice sobre el medio más masivo de todos. Aunque no el único que supo frecuentar, porque mientras producía el magazine diario también llegó a grabar un cortometraje propio, Pastel de cereza, sobre el romance de dos amigas en su adolescencia. Claro, con la ayuda de Mariana Point, su esposa y también compañera creativa, con quien trabaja hasta el día de hoy. “Lo que buscábamos era visibilizar y naturalizar la temática, tenía que ver con eso. Si en mi adolescencia yo hubiese tenido acceso a otro tipo de contenidos, no me hubiese costado tanto contarle a mi vieja que me gustaban las chicas. Hubiese sido buenísimo que ella viera una historia así en el cine”, cuenta años más tarde.

El corto llegó hasta la sección oficial del Bafici y fue exhibido en un cine comercial para gente de cualquier edad, género y orientación sexual. “Yo me cruzaba con abuelas a la salida de las funciones, y eso era lo que buscaba. Quería salir del nicho de los festivales LGBTIQ+, porque más allá de que está buenísimo que existan esos espacios para las mujeres y las disidencias, la idea era poder salirnos de eso.”

Jess fue avanzando de a poco hasta que pegó el gran salto de su carrera en Lauría, la productora encargada de la realización audiovisual de los mejores traperos de la Argentina. Primero, trabajó como editora; después, como productora en after shows. Hasta que llegó a su vida Nicki Nicole.

–¿Cómo fue que se cruzaron los caminos?

Cuando ella firmó con el sello discográfico, sólo había sacado el tema que la hizo conocida, “Wapo traketero”. Era superchiquita, tenía 18 años; entonces, con su personal manager pensamos que teníamos que registrar todo lo que estaba pasando, porque era algo que crecía cada vez más. Yo le hice una entrevista y era la primera vez que ella hablaba a cámara. Nos empezamos a conocer, armamos un pequeño video resumen de su primer año, y así me fui involucrando cada vez más.

–¿Cómo repercutió la pandemia en el laburo que venían haciendo?

Fue superdifícil, porque durante la cuarentena estricta no había forma de grabar y teníamos que hacer cosas nuevas. Tuvimos que poner mucho de cada una, porque trabajar a la distancia no es lo mismo que estar frente a frente con alguien, pidiéndole lo que vos querés. Pero eso fue lo que generó este lazo tan fuerte que tenemos. Fue un punto de quiebre, nuestro vínculo se fortaleció un montón.

–El primer laburo que hicieron en cuarentena fue el video de “Colocao”. ¿Cómo lo llevaron adelante?

Nicki quiso sacar la canción en el período más estricto de la pandemia, y sí o sí con video. Era complicadísimo, pero yo le dije que se quedara tranquila. En ese momento ella estaba con sus dos hermanos en la casa, entonces les mandamos una Osmo Pocket, que es una camarita que nosotras usamos mucho para backstage. Está buenísima y hay que saber setearla, pero es bastante más sencilla que una cámara manual. Yo armé en mi cabeza una puesta bastante simple, como para ayudarlos a llevar adelante la situación. Y así lo hicimos, lo grabaron Guido y Kevin con esa cámara y un celular.

–¿Vos te conectaste por videollamada?

Exacto, por eso fue todo tan chiquito. Laburamos con dos luces y algunos marcos que armé para que tuvieran referencia de dónde pararse para grabar. Lo fuimos armando con fotos y videos de la casa, porque yo tampoco conocía la locación. Fue mucho a prueba y error, así que imaginate la cantidad de material que me llegó cuando terminaron de grabar.

“Nicki Nicole es una artista muy integral, ella entiende que la canción no es sólo la canción. Ve la pieza completa, y eso está buenísimo. Yo creo que un buen material audiovisual te puede enriquecer o matar la pieza.”

–El proceso de edición debe de haber sido difícil.

Sí, y superinteresante, porque fue el primer video que hicimos con Nicki. Yo desde ese lugar no la conocía tanto, pero una vez que tuve el material y lo acomodé, fuimos compartiendo pantalla por Zoom y miramos toma por toma juntas. Así ella me pudo ir marcando lo que le gustaba hasta llegar a la versión final. Hubo muchas horas de edición, una especie de curso intensivo que después nos sirvió muchísimo para hacer “Mala vida”.

–Pasaron de grabar con una camarita y un celular a montar dos unidades de rodaje en simultáneo. Fue un salto enorme.

Sí, fue sarpado. Con “Mala vida”fue la primera vez que tuve alto presupuesto para hacer algo. Fue un video de un nivel técnico y de producción altísimo, que estuvo a la altura de una película. Como era el primer momento en que se habilitaba el protocolo para filmar y no sabíamos cuánto iba a durar, hicimos todo en una jornada de 20 horas. Fue re difícil porque había una cantidad específica de gente que podía estar en el set, por eso grabamos con dos unidades de rodaje. Mariana dirigió una y yo la otra, porque no nos daban las horas para hacer la cantidad de planos que queríamos. Tuvimos que adaptarnos y fue difícil. De hecho, fue una de las primeras producciones que hubo en pandemia.

–¿De dónde salió esta idea tan cinematográfica?

Nicki hizo la canción y nos dijo que quería hacer el trailer de una película. Entonces lo hablamos con Mariana, que es guionista, leímos la maqueta de la canción casi terminada, y con eso ella escribió tres historias. Nicki eligió la final, y fue un desafío enorme hacer que un videoclip se pareciera a un trailer.

–Muchos de los trabajos de Nicki superaron las cien millones de reproducciones en YouTube. Sin duda, los videos son su fuerte.

Lo que pasa es que Nicki es una artista muy integral; ella en su cabeza entiende que la canción no es sólo la canción. Ve la pieza completa, y eso está buenísimo porque hay muchos artistas que no le prestan atención a lo otro. Yo creo que un buen material audiovisual te puede enriquecer o matar la pieza.