Un proyecto de Getty Images y Adolescent Content busca poner a los jóvenes detrás de la cámara para crear una representación auténtica y diversa de los millennials y centennials.


En una reciente asociación entre Getty Images (líder mundial en comunicaciones visuales) y Adolescent Content (una compañía de medios que representa a la generación Z y a creativos millennials), un proyecto nace con el objetivo de modernizar la representación de los jóvenes en imágenes de archivo, otorgándoles las herramientas para representar del modo más auténtico a sus colegas generacionales. Para ello, la fotógrafa argentina Violeta Capasso, representante de la agencia juvenil, realizó un trabajo basado en la interpretación de su generación y de sus pares.

–¿Qué características de la nueva generación buscaste retratar?

–Para esta colaboración con Getty Images trabajé con las temáticas de belleza, amor y nuevas masculinidades. Busqué retratar los detalles y las distintas formas que pueden tener los tres tópicos. Los puntos en común que los unen son los múltiples estereotipos con los que podemos encontrarnos cuando pensamos en imágenes bajo estos temas. Siempre me pareció agotador que los únicos resultados visuales de la palabra “amor” fueran explícitos. El amor también es un amigo haciéndome café cuando estoy triste, o los pies entrelazados de una pareja de amigas. Para trabajar sobre el concepto de nuevas masculinidades hice una búsqueda minuciosa de personas que no encajaran en el espectro de la hombría cisgénero. Por eso, la mayor parte de los retratados son varones trans o amigos gender fluid que viven sus identidades de formas mucho más amplias.

¿Qué valor agregado tiene retratar a personas de tu misma generación?

Fotografiar a mis pares es poder contar nuestra propia historia con nuestra visión. Para mí, poder entrar en el mundo de personas para mostrar sus identidades, intereses y realidades es un compromiso muy grande, y trato de hacerlo a través de un lente de respeto, diversión y compromiso. El objetivo siempre es lograr imágenes que interpelen.

¿Cuánto influyeron la tecnología y, sobre todo, las redes sociales en el modo de retratar la vida?

Apoyo la masificación de herramientas de producción de imágenes. Me parece elemental para desmitificar el arte y las formas de creación elitistas. Durante un tiempo, en el ámbito fotográfico, creo que hubo una banalización sobre el registro continuo o la supuesta pérdida de intimidad con las redes sociales. Ahora estos recursos digitales son útiles para el arte, empiezan a aparecer trabajos fotográficos increíbles hechos con smartphones, capturas de pantalla, cuentas de Instagram. A fin de cuentas, sea cual sea la formación artística que tiene cada uno, quienes fotografiamos hacemos lo mismo que hacen todos: registramos momentos, personas, lugares, objetos. Mi tipo de fotografía es cotidiana e íntima, la misma temática que puede aplicarse a las fotos de una abuela de vacaciones con una cámara compacta pocket en los 90, a una persona de la generación Z en 2019 o a la obra inmensa de artistas del registro, como Nan Goldin.

“Fotografiar a mis pares es poder contar nuestra propia historia con nuestra visión. Para mí, poder entrar en el mundo de personas para mostrar sus identidades, intereses y realidades es un compromiso muy grande, y trato de hacerlo a través de un lente de respeto, diversión y compromiso.”

–En general, ¿qué te inspira a la hora de fotografiar?

–Me inspira la búsqueda constante de guiños cotidianos, que comuniquen el contexto social, territorial y la identidad de cada fotografía. Estos aspectos siempre tienen que ver con contextos políticos fuertes y presentes, territorios latinoamericanos e identidades diversas. Para mantenerme inspirada consumo fotografía local y latina, o autores estadounidenses que trabajan mucho “la deriva” fotográfica, los suburbios, el no-sueño americano. El cine y la calle siempre serán mis escapes hacia otras realidades.

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