Laurencio Adot, diseñador de estirpe

Laurencio es sinónimo de estilo. De hecho, no hace falta decir nada más para que se lo reconozca. Y eso que estamos hablando de un apellido arraigado en el mundo textil y que goza de gran prestigio. Laurencio Adot es una marca, es un símbolo social, es un sello de garantía. Detrás de todo esto y a la cabeza también por supuesto, el hombre, el creativo, el alma de todos y cada uno de sus vestidos. El talento y la distinción en un discurso que se lee con claridad. Éste es Laurencio Adot, en primera persona. ¡Diez declaraciones imperdibles!

UNO

 

–Hace tres años descubrí que Laurencio Adot no es un look book o un desfile. Las mujeres compran a “Lauren”. Recorriendo el país vi que soy el hijo de muchas madres, el sobrino de muchas tías y el hermano de muchas mujeres que ven en mí una persona real, con educación, con ganas de cambiar las cosas, aggiornándome constantemente desde el trabajo y no desde lo mediático.

 

 

DOS

 

–He ganado más de nueve Tijeras de Plata y una de oro, hace dos años. Hoy me fui de la cámara porque no estoy de acuerdo con su forma de ver la moda. Vengo de familia de ingenieros textiles y cuando quebraron, me puse los pantalones y salí a vender la ropa que hacían mis padres. Creo que la unión hace la fuerza y de alguna manera yo me hice con mi madre, con mis tías y sus clientas. Hice mi ojo caminando y escuchando a las mujeres.

 

 

TRES

 

–Hoy las cosas cambiaron en el mundo de la moda, los perfumes y accesorios sostienen esta industria y por este motivo estoy lanzando el mío en estos días y mi línea de gafas de sol en septiembre. Laurencio Adot novias sigue igual que siempre. Se pide turno, vienen, yo las atiendo y sigo el paso a paso de sus vestidos. Alta Costura también se mantiene como siempre y Dot se convierte en la línea más accesible. Hoy la alta costura propone un gran cambio que se dirige hacia la simpleza. Dejar de hacer disfraces y crear prendas que se puedan usar en la calle.

 

 

 

 

“Extraño mucho a grandes amigos que se fueron. A Javier Lúquez, a Patricia Miccio, a Juan Castro, a varios. Ellos fueron embajadores del lujo, de lo chic, de lo clásico. Hoy todo cambió”.

 

 

 

CUATRO

 

–Yo apuesto a la Argentina. Desde comprar todas las telas aquí, hasta desarrollar mi plan de negocio pensando primero en nuestro país y después en otros países latinoamericanos. Me encantaría hacer los uniformes de Aerolíneas Argentinas, me gustaría que cuando llegues al país te encuentres con gente vestida de diseñador. Sería una primera imagen muy contundente.

 

 

CINCO

 

–Creo que hoy el lujo es el tiempo. Poder disfrutar de descansar, de mi pareja, mi familia, mis sobrinos. Eso es el lujo hoy. Soy como un nuevo clásico. Estoy donde creo que tengo que estar. Abandoné el celebrity y elijo los lugares a donde voy. Tengo 45 años y elijo como distribuir mi tiempo porque no se puede estar en todos lados.

 

 

SEIS

 

–Me aburre el gueto de la moda de Buenos Aires. En Europa no existe. Conozco a John Galliano, Valentino, Alexander McQueen, Marc Jacobs, a Isaac Mizrahi… no sé, a miles. Y lo que te hace ser vos es tener tu personalidad y que tus vestidos tengan tu impronta. Me encantaría estar en ArteBA haciendo shows con artistas, o en la Bienal de Venecia. Cosas modernas, nuevas. Y al mismo tiempo no perder lo que me define. Yo corto cada vestido de cada clienta y eso para mí es muy importante.

 

 

SIETE

 

–No me fui del país cuando las papas quemaban. Fui con mi valijita por toda la Argentina y Latinoamérica. Trabajé con el Ministerio de Cultura, con fundaciones y ONG tratando de hacer lo que estaba en mis manos para ayudar. Y lo sigo haciendo. Trabajo también con hospitales.

 

 

OCHO

 

–Viví la buena época, me divertí, fui un socialité y estuve en cuanta inauguración y fiesta había. Hoy prefiero quedarme en enero en Buenos Aires trabajando y salir de vacaciones fuera de temporada a lugares como Fernando de Noronha donde nado con delfines. En la moda pasa lo mismo. Hoy siento que es momento de devolver. Estoy grande.

 

 

NUEVE

 

–Creo que 2013 es un año para volar bajo, para no mostrar demasiado. El mundo entero está en crisis. En Europa no se vende y en Estados Unidos cuesta un montón. Este escenario nos lleva a buscar el bienestar en lo real, en los afectos. Mi fantasía es retirarme a los 50, escribir sobre moda y recorrer el mundo. Antes soñaba con tener un hijo, hoy cambié y me atrae más tener una facultad.

 

 

DIEZ

 

–Siento que estoy en la madurez de la marca, entonces me quiero divertir, quiero disfrutar, quiero devolver, quiero hacer cosas que lleguen a muchas personas y enseñarles a soñar, porque eso es lo que soy, un diseñador de sueños.

 

 

 

Paso a paso

 

Mi entras hacías las fotos me senté en una chaise longue antigua que tiene en su atelier. No paramo s de hablar de bueyes perdidos y cono ci dos en común. Mientras tanto, Laurencio tomó un rollo de tela y lo dispuso sobre un maniquí. Lo observó unos minutos y con su emblemático alfiletero, que en realidad es una réplica en miniatura de una silla Luis XVI, comenzó a jugar. Sin perder el hilo de la conversación, en minutos lo transformó en un diseño. Creó un vestido delante nuestro. Y cuando las fotos terminaron, con una son risa se sentó en su escritorio, lo dibujó y nos lo regaló.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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