Arte Contemporáneo en Palermo: Herlitzka Co. y MONTE presentan una muestra pop-up única
Explora la fusión entre tradiciones rurales y vanguardias visuales en un refugio singular, ideal para descubrir piezas con historia.
En Salvador 4656 se encuentra MONTE, el espacio de Ricardo Paz que invita a sumergirse en el espíritu del norte argentino: una atmósfera suspendida en el tiempo donde el aroma a madera viva, el verde de los jardines y la calidez de los materiales nobles construyen un refugio singular. Textiles, objetos criollos, mobiliario y formas ancestrales de hacer conforman el universo sensible del espacio que invita a pausar en medio del barrio de Palermo.

En esta oportunidad el lugar abre sus puertas con diálogo inédito: aliarse con la galería Herlitzka & Co. Hasta el 11 de septiembre, ambas plataformas presentan un formato pop-up que reúne una cuidada selección de piezas contemporáneas en convivencia con el acervo criollo y popular que Ricardo Paz impulsa y preserva desde hace más de tres décadas. La iniciativa funciona como un gesto de reciprocidad: luego de que el taller de Paz fuera invitado a la sede de la galería, Herlitzka & Co. traslada ahora sus obras a los 400 metros cuadrados del espacio palermitano, tendiendo puentes entre la producción contemporánea y la memoria viva del monte santiagueño.
Lejos del cubo blanco aséptico, las obras seleccionadas por la galería habitan un territorio de frontera donde la materia, el ritual y la función se entrecruzan. En el recorrido destacan piezas como las tramas textiles de Carla Beretta (El agua, la Luna y los Irupes II) y las composiciones geométricas y rítmicas de Alicia Herrero (Ritmos e instrumental (4)). La impronta de la tierra y los símbolos andinos emergen con fuerza en el vellón de lana de Teresa Pereda (Wiphala #3) y en los potentes ensambles textiles de Candelaria Traverso, cuya obra de la serie Chakana apela a la memoria de la arpillera sintética.




A este cuerpo de obra se suman la gráfica y poética visual de Hernán Marina con Mano con mano de Buda, el brillo industrial sobre chapa de Hernán Salamanco en su serie Pájaros (Federal), y la resonancia inmersiva de la escultura sonora de Juan Sorrentino (#1 Mancuspia #7), junto a piezas de Martín Churba, Anabela Pérez, y Washington Cucurto. En conjunto, las obras entablan una conversación orgánica entre las mesas esculpidas en troncos recuperados por Paz, los retablos y los tejidos rurales.
Como señala Mauro Herlitzka, la propuesta busca repensar cómo el arte contemporáneo puede vincularse con otros saberes comunitarios y matrices culturales. A su vez, la mirada curatorial retoma las reflexiones de la historiadora Marta Penhos, quien advierte que categorías como “lo utilitario” o “lo puramente contemplativo” quedan obsoletas ante piezas donde la belleza, el oficio y la identidad son inseparables.

