La colección nupcial de Atelier Pucheta Paz: "Lo luminoso y lo oscuro relatan el romanticismo de esta colección"
Gustavo Pucheta y Fabián Paz cerraron Bridal Runway Latam 2026 con una colección nupcial inspirada en El lago de los cisnes.
En la Mansión del Four Seasons y en el marco de la semana de la moda nupcial en Buenos Aires, los diseñadores Gustavo Pucheta y Fabián Paz cerraron la edición 2026 de Bridal Runway Latam con un despliegue de 20 diseños confeccionados artesanalmente junto a un equipo de más de 30 personas.
“Es la primera vez que esta semana de la moda de novias suma un tercer día y justamente ese día estamos nosotros solos para que se pueda desarrollar este show”, cuenta Fabián Paz sobre la presentación que ocupó los tres salones de la ex residencia Álzaga Unzué.

Por su parte, Gustavo Pucheta explica que, desde los comienzos de Atelier Pucheta Paz, la marca quedó vinculada a una estética de piezas suntuosas y escultóricas, convirtiendo esa impronta en su sello distintivo. “La sociedad conectó estos grandes vestidos con lo que tiene que ver con bodas, recepciones, graduaciones y quinceañeras, pero sobre todo con novias y novios. Se transformó en nuestro básico, en nuestro ítem, porque creo que la gente asocia este gran momento con la alta costura”.
Con una puesta en escena inmersiva y una primera fila integrada por celebridades como Stefania Demner, Juli Poggio, Florencia de la V, Moria Casán, Leticia Brédice y Graciela Borges, la dupla creativa eligió El lago de los cisnes como eje conceptual del desfile, donde “lo luminoso y lo oscuro relatan el romanticismo de esta colección”.

Esculturas vivientes y una performance teatral
Un grupo de bailarines de ballet abrió la pasarela al ritmo de una pieza emblemática de la danza clásica. Un juego de luces y sombras completó la escena, mientras el humo se colaba entre los pies de los presentes. Fueron 18 diseños en blanco y dos en negro, entre ellos tres propuestas de sastrería. El resto eran vestidos de confección minuciosa y grandes volúmenes, con metros y metros de tela que se extendían por los salones de la mansión.
“Hay mucha estructura y mucha capa. Más allá de la cantidad de metros de tela, hay muchas áreas de trabajo involucradas en cada vestido. Un vestido pasa por corsetería, corte, bordado, teñido y plisado. Hay muchas horas y mucho tiempo puestos ahí”, relata Pucheta sobre la confección de las piezas.

“Tenemos mucho volumen y muchas mezclas de texturas: tafetán, seda, encaje, gasa, micro tules, velos y crepé francés. Es una colección muy grande y con mucho dramatismo”, suma Fabián Paz sobre lo que se vio en pasarela.
Cada modelo llevaba maquillaje y accesorios alineados con la temática del desfile. Tocados que evocaban la silueta de un cisne, detalles en plumas y delineados dramáticos terminaban de construir la escena.

“Nosotros apostamos a la experiencia. Hacerse un vestido no es solo verse increíble o que el calce sea distinto. Hacerte un vestido es vivir la experiencia de transformarte en esa persona que ese día querés ser”, explica Gustavo Pucheta sobre el vínculo que construyen con cada cliente.
“Porque aparte de hacer vestidos para una ocasión tan especial, también está disfrutar el proceso de hacerse el vestido. Hay novias o novios que vienen a diez pruebas y otros menos, pero nosotros los mimamos para que se sientan especiales”, agrega Fabián Paz.
Créditos fotos: @photojohnnyok

