Así fue "Permanencia", la colección con la que Claudio Cosano celebró el brillo y la artesanía
Con una impronta teatral y trabajo artesanal, el diseñador argentino Claudio Cosano presentó Permanencia, su nueva colección atravesada por el maximalismo, el brillo y el ornamento. La propuesta, presentada en su emblemático espacio ubicado en Recoleta, abarcó sus diseños prêt-à-porter y alta costura.
Alejándose del formato de los mega desfiles, el couturier con más de tres décadas de trayectoria volvió a apostar por la intimidad de su atelier, donde los textiles podían observarse de cerca, las colas de los vestidos rozaban la punta de los pies y las modelos caminaban entre los invitados con una cercanía que recuperó cierta magia de los primeros desfiles de alta costura francesa.

Nombres como Ingrid Grudke, Soledad Villarreal, Barby Franco y Anabel Sánchez, junto a mannequins icónicas como Teresa Calandra, Evelyn Scheidl, Teresa Garbesi, Mónica Labari y Virginia Elizalde, y hasta figuras del periodismo, como Débora Plager, fueron las protagonistas de la nueva propuesta.
En primera fila disfrutaron de la presentación Mirtha Legrand, Elina Costantini, Teté Coustarot, Flor de la V, Mariano Martínez y Fabián Medina Flores, entre otros referentes de la moda, el entretenimiento, la política y la cultura.

Un recorrido entre décadas y artesanía
La pasarela propuso un juego de décadas que buscó “alejarse del Fast Fashion y dotar a cada pieza de un valor agregado propio, resultado del oficio del corte, la confección y las terminaciones completamente a mano”, explicó el diseñador.
Para la propuesta prêt-à-couture, Cosano apostó por dorados, pedrería, paillettes y bordados que construyeron el hilo conductor de la pasarela. El ornamento y las hombreras características de los años 80 dialogaron con la sastrería estructurada de los 70, mientras que las perlas y ciertos detalles evocaron guiños a la estética de los años 20.

La colección también puso el foco en la revalorización del oficio artesanal. Géneros como bouclet de pura lana, brocados de seda natural, organza, terciopelo y crepés marroquíes aparecen combinados con encajes, transparencias y aplicaciones realizadas completamente a mano. Los hombros marcados y las siluetas entalladas convivieron con guiños oversize que aportaron un aire más contemporáneo a la propuesta.
Los clásicos de alta costura del diseñador tampoco quedaron afuera. Vestidos largos cargados de pedrería, bordados y paillettes dominaron la escena en tonalidades azul, plata, dorado y negro, reafirmando el sello glamoroso que atraviesa su trayectoria. La sensualidad, otro de los códigos históricos del universo Cosano, apareció en corseterías, escotes profundos y aberturas estratégicas.

