Laura Oliva: "Se vive muy tranquila sin redes sociales y no pasa nada"
Entre el estreno de Company en Calle Corrientes y las funciones de La Ballena en Mar del Plata, Laura Oliva atraviesa un presente intenso y feliz. Actriz, directora de actores y dramaturga en formación, habla sobre vínculos, teatro musical, sueños pendientes y por qué decidió no abrirle “la puerta de su casa” al mundo digital.
El estreno de Company, el clásico musical con canciones de Stephen Sondheim y libro de George Furth, llegó a la Calle Corrientes protagonizado por Fer Dente. En paralelo, Laura Oliva continúa con La Ballena, donde comparte escena con Julio Chávez.
En uno, dirige actores. En el otro, encarna a la enfermera y amiga del protagonista. En medio de ensayos y viajes, conversó con El Planeta Urbano.
—¿Cómo estás viviendo este momento tan intenso entre el estreno de Company y la temporada de La Ballena?
—Es un momento muy intenso, pero muy feliz. Estamos ensayando Company desde principios de diciembre, de lunes a sábado, todo el día. Cuando se acerca el estreno, se genera ese “cuello de botella” típico. Y a eso se le sumó el reestreno de La Ballena en Mar del Plata. Por suerte, se pudieron compatibilizar perfectamente.
—¿Cómo te organizaste para poder con todo?
—Conozco muy bien los períodos de ensayo. El 90% de mi energía estaba puesta en Company, que había que montar desde cero. La Ballena ya venía con funciones desde mayo, era un reestreno. No es simple, pero la obra ya estaba muy afianzada entre nosotros. Estrenamos Company un jueves y al día siguiente viajé a Mar del Plata. Es mucho trabajo, pero es un ritmo que conozco.

—Hoy, ¿cómo es tu dinámica semanal?
—Voy jueves y domingos a ver Company y viernes y sábado viajo para hacer La Ballena. Los días que estoy en Buenos Aires veo la función, tomo notas y hago devoluciones. Es el rol que ahora estoy ocupando: directora de actores.
—Company es un clásico de los años 70. ¿Cómo fue traerla a Buenos Aires hoy?
—La transpolamos a Buenos Aires, pero no la aggiornamos en el tiempo porque no creemos que haya envejecido. La temática de los vínculos es universal. Las parejas que aparecen en la obra siguen existiendo: la que se chicanea pero se conoce profundamente, la que se lleva mejor separada, la que prueba algo nuevo y vuelve a su rutina.
Es cierto que es una obra binaria, hombres con mujeres, y hoy los vínculos se ampliaron. Pero eso no significa que lo que cuenta haya perdido vigencia.
—Sos una referente del musical en Argentina. ¿Extrañás subirte a hacer un musical?
—Sí, lo extraño porque es un género que amo. Mientras ensayaba, miraba y pensaba “qué lindo cantar esta canción”. También vamos a empezar los ensayos de Hairspray, que ya hice, y seguramente me vuelva a pasar.

Pero mi actriz está completamente feliz con el rol que tiene en La Ballena. Busqué mucho un personaje así, más dramático, para compensar tantos años de comedia. Estoy del lado que quiero estar.
—Además de actriz y directora, está la Laura dramaturga. ¿En qué momento estás con la escritura?
—Estoy cursando la Licenciatura en Escritura en la UNA, voy por la mitad. Eso incentiva no solo la dramaturgia sino la escritura en general. Ya estrené dos obras y tengo otra en preproducción.
Mi actriz, mi directora y mi dramaturga no se pelean. Todo abona a la misma veta artística.
—A lo largo de tu carrera mantuviste tu vida privada muy resguardada y no tenés redes sociales. ¿Es difícil sostener esa decisión hoy?
—No es tan difícil si uno realmente lo cree. Se vive muy tranquila sin redes sociales y no pasa nada. Uno sigue conectado con la gente que quiere estar conectado. Para mí los vínculos son un trabajo, hay que ponerles voluntad.

Las redes sociales son como abrirle la puerta de tu casa al mundo entero para que opinen de vos. A mí me parece un delirio habilitar una vía directa para que cualquiera, desde el anonimato, diga lo que quiera.
—¿Nunca te tentó tener aunque sea una cuenta “anónima”?
—No. Me impresiona la cantidad de tiempo que la gente pierde ahí. Además, en 30 años de carrera, jamás alguien me dijo algo feo cara a cara. Porque cara a cara hay que bancársela.
Sé que quizá pierdo ciertos beneficios, como canjes o regalos, pero me parece un precio muy alto. No es una postura ideológica: simplemente no me interesa.

—¿Hay algún personaje que siga siendo un sueño pendiente?
—La Yoli, de Made in Lanús, era mi rol soñado. Me lo propusieron y no se pudo concretar. Pero yo siempre leo todo lo que me envían, venga de quien venga. Puede aparecer algo que me sorprenda.
Me pasó con La Ballena. Cuando vi la película, pensé: “Qué hermoso hacer esto”. Y cuando surgió el proyecto teatral, lo dije en voz alta. También hay que animarse a expresar el deseo.
Fotos: Bruno Imanol

