Caro Domenech: "Disfruto mucho aprender"

La actriz, que dio sus primeros pasos junto a Cris Morena y en la pantalla de Disney, está a días de su debut en cines con Volver a los 17, y, mientras prepara su próxima obra en Microteatro, se anima a explorar nuevos territorios creativos.

La historia de Caro Domenech con la actuación comenzó de manera casi fortuita: Cris Morena la llevaba todos los miércoles, junto a su nieto Franco Yan y otros amigos del colegio, a estudiar teatro y comedia musical en el centro Anthropos en San Isidro. Pero fue en una obra de fin de año donde el ojo de lince que caracteriza a la productora confirmó lo que intuía: Caro tenía algo especial. Así fue que la llamó para el casting de "Aliados" y empezó su recorrido en el mundo audiovisual.

Desde entonces, hasta convertirse en protagonista de producciones de Disney, como "Entrelazados", la joven actriz supo abrirse paso en la pantalla y en los escenarios teatrales más importantes de Buenos Aires. Ahora, llega al cine con "Volver a los 17", la nueva comedia romántica de los hermanos Gonzalo y Sebastián Badilla, que explora con humor y sensibilidad las segundas oportunidades y ese deseo tan humano de volver al pasado para hacer algunas cosas de manera diferente.

–Fue curioso cómo terminaste interpretando el papel de Delfina Pacheco en la película.

–Sebas estaba buscando una actriz y consultó con Manu Viale, a quien conozco desde los 12 años por "Aliados". Ella mencionó mi nombre y Sebas me contactó para ofrecerme un personaje, aunque no era ese. Justo estaba volviendo de un viaje, me mandó el guion y entre escala y escala lo leí. Me pasó algo curioso: a mí me gusta leer con lápiz en mano para ir haciendo anotaciones, y todo lo que escribí era para Delfina. Instintivamente, le iba sumando cosas, aportando chistes. Terminé y le escribí a Sebas: “Me encantó el guion, pero me gustaría interpretar a Delfina”. Él me dijo que se imaginaba más grande al personaje y yo le juré que ella tenía ese universo más joven que yo le podía aportar. La peleamos un poco y logré que me diera el papel.

–¿Qué pudiste aportarle al personaje desde tu lugar como actriz?

–Lo que tienen Sebas y Gonza Badilla es que son muy permeables a las propuestas de los actores. Ensayamos muchísimo y todo el tiempo estuve sumando ideas: chistes, mucho humor negro, que a mí me re divierte. También queríamos que tuviera un momento de vulnerabilidad donde se sincerara consigo misma, que no fuera el típico personaje medio malito que mágicamente cambia y listo, sino que tuviera un arco narrativo. Lo fuimos creando juntos durante toda la filmación, no es que llegamos a grabar con el personaje cerrado. Creo que por eso Delfina salió tan divertida y fresca. Agradezco mucho que me hayan permitido jugar.

–La película habla, entre otras cosas, de las segundas oportunidades. En tu vida personal, ¿tuviste alguna experiencia del estilo?

–Sí, cuando estuve en "Aliados" yo era muy chiquita, tenía 12 años. Se me pasó muy rápido, sobre todo la época del vivo en el Gran Rex, y siempre pensaba: “¿Cómo no lo aproveché más? ¿Cómo no fui más consciente en ese momento?”. Lo disfruté tanto que se me pasó rapidísimo. Por suerte, con "Entrelazados", cuando hicimos los Rex, entré al teatro diciendo: “Voy a exprimir cada momento de esto porque no quiero que me vuelva a pasar eso de sentir que no gocé la experiencia lo suficiente”. No hice nada muy especial, pero solo estar sentada en el escenario mirando las butacas o conectando con mis compañeros mirándonos a los ojos, trayendo al presente lo que estaba viviendo, fue transformador. Creo que esa fue una linda segunda oportunidad.

–Recién decías que te divierte el humor negro. Hubiera creído que tenías otro perfil.

–Me pasa un montón eso. Con mis amigos que ya me conocen no, pero cuando traen gente nueva al círculo íntimo, me dicen: “Yo te tenía a vos como la chica Disney y sos terrible” (se ríe), y es verdad. Me encanta ese tipo de humor, siempre y cuando sea desde un lado respetuoso, nada denigrante. Hago humor terrible de mis propias desgracias; me parece que es una manera de sanar también.

–¿Te gustaría explorar ese género a futuro? ¿En qué otros proyectos te imaginás?

–Sí, me gustaría muchísimo hacer más comedia, pero bizarra, de humor negro. Me atrae ese mundo, me gusta improvisar, y la comedia trae eso. Disfruto mucho aprender, ahora estoy estudiando portugués. Entonces, me gustaría hacer algo en otro idioma, puede ser en portugués o en inglés también. O algún proyecto que me haga viajar.

–Después de involucrarte tanto en el guion de "Volver a los 17" y la construcción de Delfina, ¿pensaste en escribir algo propio o dirigir?

–Sí, escribo y dirijo también. Tengo un grupo con dos amigos: Juaco Ochoa, que estuvo en "Aliados" conmigo, y Manuela Menéndez, con quien compartimos "Entrelazados". Los presenté y armamos una especie de compañía para hacer obras en Microteatro. Vamos rotando roles: en la primera, Consuelo, actuamos nosotras y nos dirigió Joaquín. Yo hablaba con mi consolador, interpretado por mi amiga; fue muy divertido. La segunda la escribió y dirigió Manu, y la actuamos con Joaquín. En la tercera los dirigí yo con un texto que escribieron ellos. Lo que me encanta de Microteatro es que tiene que ver con la autogestión. Me parece súper importante que cuando el actor no está actuando para las grandes productoras, no se quede esperando a que lo llamen. Micro es una buena oportunidad para que estemos activos, armando nuestras propias compañías y propuestas.

–¿Y ahora qué se viene?

–Ahora estoy con el estreno de esta película que me tiene muy emocionada. Le tengo un poco de miedo también, sobre todo por esto del humor negro, es algo nuevo para mí mostrarme desde ese lado, pero me divierte. Grabé una serie que se llama "Noa", con Agus Bernasconi, Noa Kirel (la popstar de Israel), El Purre, Kevsho y Mica Suárez. Y acabo de terminar de grabar una serie de Underground para Netflix, "El tiempo puede esperar", con Carla Peterson, Luciano Castro, Valen Zenere y Jerónimo Bosia. Además, en enero reestrenamos "Hisopado con final feliz" en Microteatro, donde dirijo. Me acuerdo de que de chiquita me preguntaban: “¿Que se viene?” y no se venía nada, pero yo decía: “No te puedo contar” (se ríe). Por suerte ahora tengo un montón de cosas.

Fotos: Sebastián Arpesella / Nico Viglietti

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