Agustina Cherri: "Aprendí a abrazar el paso del tiempo con tranquilidad"
De ícono frente a cámara a creadora de su propio proyecto, la actriz que marcó a una generación hoy explora la cosmética natural y celebra su recorrido. En esta nota habla de la importancia de acompañar a su hija Muna en sus primeros pasos en la música y de aceptar el paso del tiempo como una forma de volver a sí misma.
Desde los seis años, Agustina Cherri viene construyendo una carrera sólida y sostenida en el tiempo. A lo largo de estas décadas frente a cámara, atravesó distintas etapas, proyectos y búsquedas que la fueron moldeando y que hoy se reflejan en su modo de trabajar y en la manera en que se relaciona con su oficio. Ahora, con cuatro hijos y una experiencia que la coloca en un momento vital diferente, da un nuevo paso: la creación de Mundía, su línea de cosmética natural elaborada a partir de reishi y otros activos seleccionados con extremo cuidado. “Mundía lo diseñé para mí. Quería una rutina real y sostenible. Con mi ritmo y mis hijos, a veces solo logro lavarme la cara. No quería mil productos que no necesitaba”, explica, remarcando que el proyecto surgió de una necesidad auténtica, de la simplicidad y del respeto por el cuerpo y por la naturaleza.
También reconoce que esta nueva etapa está atravesada por la maternidad: “Muna se transformó en una gran compañera”, dice sobre su hija mayor. En este momento de su vida, Cherri transmite una certeza: aceptar los cambios del tiempo, honrar el propio ritmo y crear desde un lugar profundamente propio.
–Trabajás desde muy chica y creciste frente a cámara. Hoy lanzás tu línea de cosmética. ¿Qué significa emprender algo nuevo después de tantos años?
–Desde hace años quería algo propio, pero cuesta salir del lugar cómodo. Estoy bien en mi carrera, con propuestas que me interesan y hasta con la posibilidad de frenar si lo necesito. No sé si fue madurez, la vida o un poco de ambas cosas, pero finalmente me animé. Para hacerlo tuve que pausar todo lo demás. No quería una línea convencional: quería que cada decisión tuviera sentido. Me asesoré con desarrollistas especializados para crear fórmulas que realmente representaran lo que deseo comunicar después de tantos años de trabajar con mi cara, de exponerla, de cuidarla, de entender qué me funciona y qué no.

–Una línea que se amoldara a tus necesidades desde la simpleza.
–Con tanta información sobre el cuidado de la piel, pensé: “¿Por qué no compartir mi mirada y crear el producto que yo misma usaría?”. Quise una línea práctica de cuatro productos, nada más. Me importa tanto lo que tienen como de dónde vienen los ingredientes. Eso me identifica: soy así en todo, desde la alimentación hasta la educación de mis hijos. Mundía nace de esa profundidad y de abrazar mis propias transformaciones, de aceptar quién soy hoy y cómo quiero cuidarme sin caer en exigencias externas. Los productos no son “anti-age”: acompañan lo que te pasa hoy, sin promesas irreales.
–¿Sentís que hoy te aceptás de otra manera?
–Sí. Siempre fui cuidadosa de mi cara y mi cuerpo, pero nunca quise modificarme. Busqué alternativas naturales; la belleza en lo verdadero. Lo verdadero es que tengo 42 años y no tengo la misma cara que a los 15, y me gusto más. No sé si me quería tanto como ahora. Aprendí a abrazar el paso del tiempo con tranquilidad.
–¿Cuándo empezaste a incursionar en el universo de los hongos? ¿Qué te atrapó del reishi?
–Hace mucho que el mundo fungi me fascina. Soy curiosa, y cuando algo me atrae lo investigo a fondo. El reishi me deslumbró: tiene propiedades extraordinarias para la piel y una historia milenaria. No había encontrado otro ingrediente que reuniera tantas cualidades. Por eso hice mi propio cultivo, un proceso largo y muy minucioso para que fuera apto para cosmética. Sumamos otros activos naturales para potenciar cada crema. Detrás de todo eso hay muchísimo: pruebas, texturas, fragancias, fórmulas sin alérgenos ni alcohol, hasta llegar al producto final que hoy puedo mostrar con orgullo.

–¿Por qué creés que tanta gente se acerca al mundo fungi?
–Es una herramienta al alcance de todos y aun poco explorada. El micelio es una red que regula el ecosistema. Ese tesoro lo descubrí y lo presento. También refleja algo que muchas mujeres sienten: ritmo intenso y sobreinformación en skincare. No busco borrar arrugas, sino sentirme bien y verme bien. El reishi reactiva de manera natural lo que la piel necesita desde su función misma, acompañando procesos en lugar de forzarlos.
–¿Qué significa Mundía y qué conexión tiene con tu hija?
–El nombre nació con Muna, que tenía unos ocho años cuando le conté mi deseo de crear algo propio. No sabía que serían cremas ni que usaría reishi, pero sí que quería una marca que me trascendiera. Ningún nombre me convencía hasta que una mañana Muna me dijo: “Mamá, ya sé cómo se tiene que llamar”. Y apareció Mundía.

–¿Y qué sentiste?
–Me impactó. La palabra no tenía significado específico y podía dárselo yo. Al arrancar el proyecto volvió a mi mente. Le pregunté a Muna si recordaba el nombre, y sí. Lo más maravilloso: desde el teléfono de su papá creó el Instagram de la marca en 2020, con diez años. Tuvimos que rastrear la cuenta, pero hoy se ve que la marca nació en 2020 con ella.
–Muna eligió un camino artístico, igual que vos a su edad. ¿Cómo vivís que se esté formando afuera?
–Siempre tuvo claro que su mundo era la música. Compone desde los cinco, estudia desde los seis y se forma constantemente. A los diez u once quiso mostrar su música, no por aparecer, sino por compartir. Fue lógico apoyarla, y su recibimiento superó nuestras expectativas. Hoy trabaja en su disco, viaja y prepara novedades que la entusiasman.
–¿Cómo es acompañarla ahora que crece?
–Muna se volvió una gran compañera. Este proyecto llegó en el momento perfecto: aunque me ocupa mucho, me da flexibilidad para estar presente en todo lo que ella hace –reuniones, viajes, composiciones–, algo que con teatro o televisión no podría. Tiene 16 años y sigue siendo una niña. Es importante estar, acompañarla y sostenerla.

–Tu vínculo con la actuación sigue vigente. ¿Qué te gustaría hacer ahora?
–Mundía me devuelve la libertad de elegir. Ser actor no es fácil: hay que sostener la carrera, a veces haciendo cosas que te gustan y otras no tanto. Ahora siento alivio: logré lo que quería y puedo crear desde otro lugar. Puedo dirigir, producir, actuar… sin depender de nadie. El riesgo es mío, pero también la libertad de elegir.
–¿Cómo ves la situación del cine y la televisión hoy?
–El medio cambió mucho. Ya no hay canales que produzcan ficción como antes y las oportunidades se redujeron. Por eso la autogestión es fundamental: muchos producen sus obras y buscan sus proyectos. Hay que reinventarse para seguir trabajando. Yo hago un corto para mi marca, sigo con ficción y sufro como todos, pero mi bandera es seguir creando sin depender de otros.

–¿Qué te emociona cuando mirás tu recorrido?
–Haber cumplido mis metas. Como actriz llegué al lugar que quería y me siento reconocida. Este proyecto lo demuestra: mi público me apoya y eso refleja la confianza construida. Formé mi familia, tengo mi carrera y ahora puedo estar más presente. Me siento completamente feliz.
Fotos: Caro Patlis

