Recomendados EPU - Restaurantes: Presencia, La Dorita y Ultramarinos
Desde Recoleta hasta Palermo y el Barrio Chino, tres propuestas que combinan cocina de autor, parrilla tradicional y sabores del mar argentino.
PRESENCIA
En la siempre espléndida Recoleta abrió Presencia, un proyecto personalísimo de Nicolás Houweling, neerlandés que pasó de Los Ángeles a Buenos Aires convencido de que esta ciudad puede ser tan cosmopolita como cualquier capital europea. El restaurante ocupa un espacio imponente sobre la calle Montevideo, con barras, varios salones y detalles de diseño que parecen pensados para una velada elegante pero sin rigidez.
La cocina, en manos de Rodrigo Da Costa (ex Hyatt y Le Rêve), combina técnica francesa con guiños mediterráneos. Entre las entradas destaca la burrata, con trigo sarraceno crocante y un delicado ajo blanco que la envuelve en frescura. También el steak tartare, condimentado con precisión y coronado por una emulsión de yema ahumada y una tuile de parmesano que aportan carácter. Hay pescados a las brasas, pastas cuidadas y carnes servidas en su punto justo.
Los postres redondean la experiencia: tienta el choux craquelin con mousseline de almendras, crema inglesa y praliné líquido. Presencia responde a su nombre: se instala de inmediato en la memoria del comensal.
Montevideo 1789, Recoleta
IG: @presenciarestaurant

LA DORITA
En un barrio donde la oferta gastronómica cambia al ritmo de la moda, La Dorita mantiene desde hace más de veinte años un estilo personalísimo. Esta parrilla con alma porteña, de salón relajado, familiar y bullicioso donde la sobremesa se alarga naturalmente, combina porciones abundantes, calidez de servicio y una relación precio/calidad difícil de igualar.
El secreto mayor está en la calidad de la carne (Muge), asada con quebracho y a la minuta. Asado banderita, la solicitada entraña o un jugoso ojo de bife –todos de novillo Angus– servidos con complementos con una vuelta de tuerca pero siempre simples, como la provoleta con hongos y huevo mollet, las papas fritas bien logradas o un puré de papas realizado con esmero, resumen la propuesta: clásico, contundente y sabroso.
También hay espacio para los postres: flan con dulce de leche Chimbote, o un tiramisú que se termina de emplatar en la mesa con café y vainillas caseras. La amplia cava de vinos da la posibilidad de maridar sin caer en obviedades. Una suma que esta parrilla palermitana administra con autenticidad.
Humboldt 1892, Palermo Hollywood
IG: @ladoritaparrilla

ULTRAMARINOS
En el Barrio Chino, detrás de una puerta discreta, se esconde Ultramarinos, el segundo proyecto de Maximiliano Rossi. Allí, el chef despliega su obsesión por los productos del mar argentino, en un menú que viaja del Atlántico a los ríos del interior para reinterpretarlos con técnicas aprendidas a lo largo de su carrera.
La sala es cálida y sobria, con la cocina abierta como escenario vivo. La carta invita a explorar distintas intensidades: tiradito de pesca con ají amarillo y garum, fresco y vibrante; fresquísimas ostras de San Blas; o la potencia de unas costillas de pacú marinadas en yogur y especias. Entre los favoritos están las navajas a la brasa con salsa XO o los chipirones con sofrito de tinta y ’nduja. También hay opciones vegetales para acompañar, como los pimientos asados con olivas negras o la flor de alcaucil a la brasa.
Los postres, como el helado de quinoto con ricotta y miel, tienen equilibrio y ligereza. Un lugar para quienes buscan una cocina de mar profunda, técnica pulida sin concesiones y respeto por el producto local.
Arribeños 1980, Barrio Chino
IG: @ultramarinos.ba


