Richard Coleman: "La decepción no forma parte de la música"
El guitarrista, cantante y productor presenta el 27 de septiembre en Niceto su sexto disco solista , grabado entre Buenos Aires y Londres, con colaboraciones de lujo como Phil Manzanera, Flopa Lestani y Lidia Borda.
“La ambición está de moda/ la destreza ya pasó/ lo querías todo ahora/ la ansiedad se adelantó/ tu deseo está en peligro y el motor te pide auxilio”, escribe Richard Coleman en el tema "Salimos caminando" que abre su sexto álbum solista, El (In)correcto uso de la metáfora. Con el frenético acento de un cronista de realidades extremas, construye una plataforma de símbolos que se aproximan a un cielo de tonos oscuros y rayos intransigentes.
Otra vez el post punk como fondo estético de un artista que a pesar de la mutación lógica del paso del tiempo – cuatro décadas de trayectoria -, recorre los fantasmas actuales desde una trama poética que no se entrega a la urgencia de redes sociales y a los estruendos artísticos de, como diría Luca Prodan, no sé lo que quiero, pero lo quiero ya. “Se hizo carne todo el deseo/ se hizo fuego y se apagó/ lo que me saca es la nostalgia/ hay tantos grises cuando no hay sol”, refuerza en la canción "Como Antes".
“Excepto el caso de los melómanos o de los artistas, la gente consume música hasta cierta edad, hasta los 30 años. Y después, bueno, la vida lo lleva puesto, hay que hacer un montón de cosas, le queda cada vez menos tiempo de tener tiempo de calidad con la música y se queda con eso que lo movió, con lo que lo estructuró en un momento, con lo que le daba significado a su tribu o a su identidad personal”, explica Coleman a El Planeta Urbano, en sintonía con una reflexión que aborda los hilos de la nostalgia y el regreso de lo viejo disfrazado de nuevo.

“Compran el boleto a un momento mejor, que no tiene que ver con el presente. Ese momento mejor fue cuando tenía menos problemas, disfrutaba de la vida, tenía la remera, la sacudías, estabas con tu novio, chupabas. Tenías una tribu”, sostiene y arriesga algunas hipótesis más. “La nostalgia te lleva ahí, a un Soma en el cual estaba todo bien. Y vas ahí, lo garpas, te sacas la foto de que estuviste y qué tenés mañana. Mañana vas a laburar y no vas a escuchar una canción que escucha tu hijo. No vas a escuchar lo que suena en la radio, que es nuevo, porque no te llama la atención. No lo entendés, no tenés tiempo. No tenés tiempo de entender la música…Y para mí hay que entenderla también”.
El curriculum de Coleman es nutrido y describe una larga trayectoria que destaca su paso por Soda Stereo y formaciones célebres de la música argentina como Fricción y Los Siete Delfines con las que importó lo sonoro del post punk y la new wave, para fundar una forma de contar a través de sonidos incendiarios y letras abonadas a la densidad del amor, la tristeza, el dolor, en fin…la existencia. El tiempo lo puso delante de nuevos desafíos y los pasos artísticos viraron hacia territorio solista. Los caminos aunaron experiencia, una búsqueda incansable de reformular sonidos y nuevas formaciones.
“Siempre tengo un futuro, tengo un proyecto nuevo, tengo algo nuevo para hacer con respecto a la música. Hace un tiempo que me encuentro muy cómodo escuchando. No es un revival, sino puede tener más que ver con un retro. Pero en realidad es una influencia. La influencia que dio mi generación sobre la generación de músicos de 30 años. Post-punk británico de los últimos 10 años", explica acerca de lo que estimula la fibra de su sensibilidad artística y el legado de su repertorio. “Hay una música que es alucinante, que me encanta, que me siento identificado desde ahora. Y emotivamente el sonido lo reconozco rápido, me identifico”.

Con este disco, El (In)correcto uso de la metáfora que va a ser presentado oficialmente el 27 de este mes en Niceto Club, se asumen nuevos aires, texturas sonoras con tintes apocalípticos y letras cargadas de imágenes. Y resaltan participaciones como las de Phil Manzanera, histórico guitarrista de Roxy Music y colaborador de Brian Eno y David Gilmour. “Me grabó en las tres (canciones), me encantaron los temas, elegí lo primero. Entonces, me encuentro con que el disco tiene un valor agregado muy importante”, destaca Coleman sobre este destacado guitarrista.
“Él tiene 15 años más que yo. Es la generación previa a la mía. O sea, Roxy Music. Sin Roxy Music no habría Duran Duran, entre otras cosas. Con él, entré en un montón de cosas…Este rock, no este otro. Este rock, quiero decir. El rock de estudio, de grabación, el rock con sonidos, el rock no virtuoso…Y Phil Manzanera me aporta en este disco, hace algo completamente impensado para mí porque los arreglos que puso no eran previsibles de ninguna manera”.
- ¿Qué cosas te decepcionan de este ámbito?
-La música a mí no me decepciona porque yo no le pido nada. Me sorprendo cuando escucho algo lindo, que me gusta. La decepción no forma parte de la música. Pero, vamos a escarbar un poquito más…y acá soy bastante ortiva. Hay algo en la apreciación por ahí. Y no es porque yo no me sienta apreciado. No, voy a shows con mi hija, a shows de bandas nuevas…no sé si es la falta de apreciación real por ahí del público, eso pasó siempre… Hay más intensidad, es más efímero todo. No van a un show si no conocen los temas. Y por qué quieren conocer los temas. Porque los quieren cantar junto con el artista. Entonces, cuál es el sentido de que el artista haga una performance. El artista no va a mostrar su música, va a generar el ritual. El ritual es necesario, forma parte de todo, obviamente, pero está desvirtuado el ritual. Y eso me decepciona.

La falta de maduración, que no se le dé tiempo a las cosas, que no se entienda que las capas de elaboración son las que le dan la solidez y lo genuino a un proyecto artístico. Y hay que pasar las etapas, tiene sentido. Pasar de YouTube a un estadio, así, sin escala…
-El paso del tiempo está muy involucrado en tus canciones, ¿te genera temor la velocidad con la que avanza?
-Realmente lo que sé es que cada vez pasa más rápido. Es increíble lo que decían nuestros viejos del paso del tiempo…cuando era pendejo, los días eran eternos y estaban llenos de cosas y uno tenía la sensación de que pasaban cosas nuevas o producía millones de cosas. De grande, por ahí pasa un día y decís ya pasó, no me alcanzó para nada. Pero no sé qué es el tiempo, yo solo estudié física.
- ¿Cuántas veces pensás en la muerte por día?
-Bastante, más de lo que me encuentro pensando en eso. Seres queridos, amigos, uno mismo. A veces pienso cuánto me queda, cuánto me quedará…pero no quiero entrar ahí. Estoy muy contento con este disco.

