Recomendados EPU - Restaurantes: Gran Dabbang, Mago y Silvino
Un clásico insoslayable de la escena gastro porteña, la modernidad hecha parrilla y un espacio nuevo con calidez, comida reconfortante y alma de bistró.
GRAN DABBANG
Hay lugares que cambiaron la forma de salir a comer en Buenos Aires, y Gran Dabbang es uno de ellos. Un local pequeño y siempre lleno, donde Mariano Ramón lleva más de una década jugando con especias, picantes y texturas que parten de la cocina india pero reinterpretada con absoluta libertad.
El ritual arranca con clásicos: pakoras de acelga y dosa de garbanzos, para después zambullirse en curris potentes y cocidos durante horas, como el de pato o el de cordero. Los pancitos de mandioca, el labneh casero o el matambrito llegan para compartir, en un formato que terminó marcando tendencia. Aquí no hay concesiones: los sabores son intensos; las combinaciones, inesperadas, y cada plato lleva la firma personal del chef. El restaurante también supo abrir camino a pequeños productores, dándoles visibilidad y contacto directo con otros cocineros. Además, hoy suma bebidas propias que dialogan con su cocina de manera natural.
A once años de su apertura, Gran Dabbang sigue siendo un destino inevitable: el ejemplo de que un restaurante chico con ideas grandes puede transformar la escena gastronómica.
Av. Scalabrini Ortiz 1543 (Palermo)
IG: @dabbang_

MAGO
Esta parrilla contemporánea entiende de atmósferas y de tiempos. El salón, amplio, espejado y con una cava de vinos vidriada en el centro, equilibra elegancia y calidez. Su propuesta parte de un pan recién salido del horno y sigue con entradas que seducen de inmediato: chistorra ahumada con puré de papas al pesto y huevo frito, o empanadas de asado ahumado, que reafirman la identidad local.
Las carnes son protagonistas, cortes clásicos y otros no tan habituales, como la ceja de bife o la pamplona rellena de hongos y provolone. De guarnición, brillan las papas fritas de triple cocción
–crujientes de verdad– o ensaladas como la de rúcula, queso azul y peras asadas. El capítulo dulce es igual de cuidado, con un lingote de chocolate intenso o un flan de coco que está entre los favoritos. La carta de vinos, curada por Marcela Rienzo, recorre todo el mapa argentino con etiquetas que invitan a descubrir productores menos conocidos.
Mago es, al fin y al cabo, una parrilla aggiornada que combina brasas, hospitalidad y un aire de modernidad sin perder raíz.
Monroe 1595 (Belgrano)
IG: @magoparrilla

SILVINO
El chef Gaspar Natiello vuelve a ponerse al frente de un restaurante después de años de asesorías y cartas ajenas, en este espacio con alma de bistró donde la premisa es simple: comida casera, elaborada con producto de estación, que reconforta con sensibilidad y sin vueltas. El lugar respira cercanía: cocina a la vista, mesas de madera, lámparas cálidas, un espejo largo que agranda la sala y buena música. Todo dispuesto para generar un clima de barrio con espíritu actual.
La carta es corta y precisa, y apela tanto al gusto clásico como a la creatividad: paté de pollo con dulce de peras y mostaza antigua; estofado de ternera con puré de papas; buñuelos de kale coronados con alioli y boquerones. Entre las pastas, destacan los cavatelli, que salen con sopa de cebollas, olivas, hongos y abundante queso sardo. El mar también dice presente: ajoblanco con calamar y uvas encurtidas, o pesca a la plancha con estofado de alubias.
A los postres sorprende “La parte rica del flan”, relleno con crema de dulce de leche y señal de que, en Silvino, lo cotidiano puede tener un guiño personal.
Guevara 421 (Chacarita)
IG: @silvinoquerido


