Recomendados EPU - Restaurantes: Grau Cebichería, ADA y GĀO Restó
Tres propuestas con identidad propia: en el Abasto, frescura marina y abundante; espíritu noble y artesanal en Recoleta, y cocina china auténtica en Belgrano.
GRAU
Grau no es solo una cevichería, es una verdadera oda al producto de mar. Raúl Zorrilla Porta, chef curtido en La Mar, Sipán y otras cocinas, desembarca con una carta que celebra el producto fresco y exhibido a la vista, representada en platos típicos pensados para compartir.
El chupe con pesca del día –una sopa sustanciosa con arroz, de sazones intensos y tamaño generoso– es el plato ideal para el invierno. Buen comienzo son el infaltable ceviche, de ejecución impecable, o el tiradito de lenguado con salsa de ají amarillo, picoso y bien salseado. Geniales el tacu tacu a lo macho, con frejol, arroz al ajo, chipirones y langostinos en salsa picante, o los pescados enteros, como el mítico Pescado a lo Betty: mero frito con salsa de camarones, homenaje a su hermana. Los picarones bañados en miel de chancaca o el tradicional suspiro limeño coronan una travesía que no pide pasaporte.
Azul profundo en las paredes, mural de Miguel Grau y barra lista para limonadas potentes y cócteles como el Santo Moradito. Grau es sabor fresco, abundancia honesta y la certeza de que el océano puede caber en un plato.
Guardia Vieja 3372, Abasto
IG: @graucebicheria

ADA
ADA es un gesto noble hecho restaurante. En Recoleta, Ezequiel “Pocho” Álvarez y la chef Constanza Cerezo Pawlak levantaron un refugio donde comer bien es rutina, no lujo. Por la mañana, café de especialidad y pastelería casera: rolls de chocolate, alfajores de frambuesa, medialunas que obligan a quedarte.
Al mediodía, menú del día con guiños saludables, como el plato macrobiótico o un ojo de bife con papas de triple cocción. La tarde pide sándwich de pastrón con pickles y alioli de mostaza, mientras la Burger ADA –doble carne, doble cheddar– sale con papas que crujen como si hubieran firmado contrato.
De noche baja la luz, se enciende la cava con vinos boutique y la cocina sube el volumen: pesca con crema de castañas, cavatelli con pesto de crucíferas y un flan con caramelo de oporto que roza la insolencia. ADA no pretende ser tendencia, es simple, fresco y honesto. Un lugar donde el pan, las conservas y los fermentos se hacen en casa, y donde lo noble no se anuncia, se sirve.
Libertad 1198, Recoleta
IG: @ada.buenosaires

GĀO
La multifacética Karina Gao soñó GĀO como la casa perfecta: sin clichés, con memoria y sabor real. Este, su primer restaurante, es una carta de amor a la cocina china, alejada de lo predecible y con énfasis en recetas familiares.
La experiencia arranca con arrolladitos primavera al vapor, tal como en Shanghái, con los ingredientes dispuestos para que cada comensal elija su propia aventura. Son buenas las albóndigas perladas de cerdo y langostinos, así como la bondiola laqueada con miel. Los fideos son otra cosa: el Zhàjiàng miàn, con estofado de cerdo, es pura caricia salada, y el Hóngshāo niúròumiàn, con costillar estofado, un mimo para los días grises. Otro favorito es el pollo tres aromas, bien aromático, delicioso y servido con arroz, o el Gõngbaõ bien crocante. También hay espacio para las verduras: coliflor agridulce y cazuela de berenjenas con un toque ahumado.
Y cuando llega el helado chino –multicolor, teatral y compartido – se entiende que Gao no solo cocina, también narra un idioma donde el picante conversa con la dulzura y todo tiene nombre propio. GĀO propone un viaje en porciones que logran algo simple y extraordinario: acercar a Buenos Aires el verdadero lenguaje de una mesa china.
Cazadores 1911, Belgrano
IG: @gaoresto


