Julieta Díaz: "Este oficio es toda mi vida"

Entre estrenos de cine, un nuevo show musical con su dúo y un año personal lleno de desafíos, la actriz repasa tres décadas de trayectoria con sensibilidad, compromiso y una honestidad que no negocia.

El presente laboral de Julieta Díaz se mueve entre las vicisitudes de la actividad cinematográfica en la Argentina y el compás de la creatividad musical. Mientras prepara un nuevo show con la delicadeza sonora que la caracteriza, acaba de estrenar dos propuestas fílmicas muy disímiles. En "Gatillero" encarna a la Madrina, líder de un mundo criminal en decadencia, una presencia que se hace desear a lo largo del relato y remite al mejor Orson Welles de "El tercer hombre". En "Corazón delator" se adueña de la película como una madre coraje a la que todavía le queda mucho más que un poquito de amor para dar.

En ambos casos demuestra su sensibilidad para conectar con lo popular, una autenticidad y una garra interpretativa que la convierte en una de las mujeres definitivas del cine argentino de este tramo del siglo veintiuno. Alguna vez Jet Li propuso que Romeo debía morir, pero Julieta apuesta a la vida y comparte sus convicciones en esta charla con El Planeta Urbano.

–¿Qué te sedujo de "Gatillero" para participar?

–Con el director, Cristian Tapia Marchiori, ya habíamos hecho una película, en una circunstancia muy intensa y difícil, pero muy hermosa también. Fue en pandemia, en un momento en el que no se estaba filmando nada. Bueno, como ahora. Creo que se filmaba más en ese entonces, te digo (sonríe). Nos juntamos con un grupo de amigos y amigas cineastas e hicimos una película donde él era el asistente de dirección y además estaba en la producción. Se llamó "La forma de las horas", con dirección y guion de Paula de Luque, la misma directora de "Juan y Eva".

Cuando me llamó para esta peli, me contó la locura del plano secuencia y me habló del personaje, dije sí. La verdad es que yo estoy con muchas ganas de hacer más cine, también me interesa abrir el juego con otro tipo de historias. Siempre hice un poco de todo, pero hacía rato que quizás venía con relatos más desde la comedia o dramas que iban por lugares muy distintos a los de "Gatillero".

Una película independiente apuesta a otra mirada. Se da el lujo, en ese sentido, de poder contar lo que uno quiere de la manera que elija, de probar un montón de cosas desde la dificultad de hacer cine independiente, pero también desde su libertad. Me encantaron el personaje, la historia, la idea de rodar en plano secuencia, la energía que maneja Cristian, sus ganas. Y también me sumé porque es trabajo. Está bueno decirlo en voz alta: uno tiene que trabajar.

–Mencionaste un par de veces que la película está rodada en plano secuencia, algo que es buenísimo para el espectador, pero ¿cómo se vive desde el lado de los actores?

–Como en muchas películas, ensayamos fuera del día de rodaje y en la jornada de la filmación repasamos todo, pero hay algo que sucede con el plano secuencia y es que te exige encontrar un balance muy fuerte entre contar la historia desde la actuación, con lo que les sucede a los personajes, y priorizar sostener el mecanismo del plano secuencia, porque no hay edición, todo se hace en una sola toma. Yo no estaba acostumbrada a eso, es un desafío muy grande. Sobre todo porque "Gatillero" transcurre en una noche. Fueron todas jornadas nocturnas, la toma final fue la única donde se ve el amanecer y se hizo de 6 de la tarde a 8 de la mañana. Está narrada en tiempo real.

–Nombraste a Paula de Luque y es inevitable preguntarte que significó para vos interpretar a Eva Perón.

–Yo interpreté a María Eva Duarte en el momento en el empieza a convertirse en Eva Perón, a meterse en la cocina de lo que es el peronismo, de quién es Perón y de su propia cocción (sonríe). Y eso fue muy interesante, porque la película es "Juan y Eva", una historia de amor. Cuenta ese amor entre un militar con proyección política y una actriz entrando en la política desde ese lugar, como compañera de este hombre. Fue extraordinario para mí hacerla, una experiencia maravillosa.

El casting lo hice primero con Jorge Coscia, que iba a dirigirla, pero como terminó siendo Secretario de Cultura de la Nación no pudo, y Paula de Luque, quien era su mujer en ese momento, terminó siendo la directora. Hizo una reversión del guion y la unión de la idea original con la suya mejoró un montón el cuento, la manera de narrarlo.

–En cuanto a otros proyectos, está también tu faceta musical como cantante y autora. ¿Hay un próximo show en Café Berlín?

–Sí, vamos a estar el 19 de julio a las 23 en Café Berlín con nuestro dúo junto a Diego Presa, pero en versión quinteto. Sumamos a Carolina Flechner, que es la baterista de Me Darás Mil Hijos; nuestro guitarrista, Nahuel Roth, y nuestro bajista, Juan Ravioli. Estaremos con la banda presentando los dos discos pero también varias canciones nuevas y habrá algunas sorpresas. Así que muy contentos.

–Hace poco también te vimos en "Corazón delator". Es tu quinta vez en el cine dirigida por Marcos Carnevale. En su trilogía de los corazones, arrancó y cerró con vos.

–¡Sí! Porque la trilogía es "Corazón de león", "Corazón loco" y ahora "Corazón delator", ¡es cierto lo que decís! (se ríe).

–Valeria, tu personaje, remite mucho a divas del cine italiano, como Anna Magnani. ¿Fue intencional o se dio naturalmente?

–Con Marcos, además de cinco películas, hicimos una obra de teatro y también trabajamos mucho en Polka, con él como autor durante años. Somos íntimos amigos. Nos conocemos un montón, él escribe para mí, yo actúo para él. Marcos sabe las tomas que necesito para llegar a la escena, conoce los colores, hay una cosa especial que sucede en nuestro trabajo juntos y se nos da muy bien.

Creo que nosotros nos encontramos en el melodrama, ¡y en la comedia también! Nos reímos muchísimo, él tiene un gran sentido del humor, pero hay algo del melodrama que nos une, yo soy gallega, él es italiano, es inevitable. Gracias por lo de Anna Magnani, es un halago, yo vi la película y me encantó la historia que pudimos contar con Benjamín Vicuña y con todos los compañeros.

–Vamos por la leyenda popular. ¿Benjamín rankea entre los mejores besadores?

–(Se ríe) Mirá, al principio yo sentía que era una pareja difícil de ser creíble por el choque de los mundos, pero nos llevamos muy bien con Benja. Cuando vi la peli me dejé llevar por la conexión que se va dando a través de ese corazón que los une, ese es el pegamento entre estos dos personajes aparentemente distantes. Trabajamos juntos, tuvimos charlas profundas y amorosas, nos queremos, nos reímos, es importante llevarse bien con los compañeros y compañeras.

–Leí que trabajar en la película te hizo bien porque estabas atravesando un momento complicado. También tuviste que bajarte de la serie de Yiya Murano por un tema personal. No sé si querés contar lo que pasó.

–Mi papá tuvo un ACV el 8 de enero. Cuando hice "Corazón delator" venía de una separación muy dolorosa, y mi hija, que es epiléptica, había tenido un período de muchas crisis justo antes de la filmación. Entre eso y la separación había quedado muy golpeada y triste. La película me hizo muy bien; mi viejo estaba atravesando algunos temas neurológicos y nos ayudó mucho trabajar con Marcos. Yo soy hija única y cuando mi papá tuvo el ACV, lo estuvimos apoyando junto con su compañera de vida y mi mamá. Ahora se está rehabilitando, pero fueron cinco meses muy delicados en terapia intensiva.

Cuando pasa algo así, estás todo el tiempo al borde del abismo. Fue un estresazo, y en ese momento no podía meterme a hacer algo tan maravilloso pero demandante como lo de Yiya. Ahora va lenta la rehabilitación pero mi viejo está mucho más estable. Me estoy empezando a recuperar. Vengo de un año difícil como alguna vez sucede en la vida. A veces te pasa todo junto, esperemos que haya sido eso y que ahora venga más mezcladito (se ríe).

–Parece mentira, pero desde que debutaste en "Bajamar" hasta ahora, pasaron tres décadas. Cumplís treinta años de trayectoria. ¿Cuál es el balance?

–Tenía 17 años en Bajamar, ay, ¡Dios mío! Ya treinta (se ríe). Siento un gran agradecimiento, he trabajado con gente hermosa, este oficio es toda mi vida. No tengo más que gratitud, me siento muy afortunada, pienso en todas las cosas de las que participé y digo: ¡Wow, qué lindo! Hice cine, teatro, televisión, hasta me di el lujo de estar en un musical, como "Los locos Addams". ¿Qué puedo decir más que gracias?

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