Recomendados EPU - Restaurantes: MN Santa Inés, Bordó y Naní Cocina Armenia
MN SANTA INÉS
En una antigua panadería de La Paternal, Jazmín Marturet encontró el escenario perfecto para desplegar su universo culinario. Desde hace seis años, MN Santa Inés sorprende con una carta audaz, ecléctica y sin fórmulas repetidas. Cada plato está concebido con un sello personal, lejos del “copy-paste” gastronómico, y con sabores decididos que despiertan al paladar porteño con carácter y personalidad.
La carta, que cambia cada cinco semanas pero mantiene una estructura clara
—siempre hay algo clásico, algo criollo, algo asiático, algo vegano y un toque de picante—, ofrece platos destacados como los ravioles de espinaca y seso, la deliciosa moqueca de lisa y langostinos fritos o el khao soi de pollo, picante y sustancioso. Cada preparación suma texturas y matices diferentes. Los postres, más clásicos, se destacan por su ejecución precisa: la infaltable pavlova, de textura ideal y repleta de fruta de estación; el flan mixto sin burbujas; la key lime pie.
Este enfoque artesanal, sin concesiones, le valió en 2025 un merecido lugar en la categoría Bib Gourmand de la edición argentina de la Guía Michelin. MN Santa Inés es una celebración de la cocina como viaje: desde el barrio al mundo.
Ávalos 360, La Paternal.
IG: @mnsantaines

BORDÓ
En el barrio de Colegiales, Facundo Kelemen –el chef que redefinió la cocina porteña con Mengano– presenta Bordó, un proyecto que combina restaurante y terraza en una propuesta de doble naturaleza. En el salón principal, el foco está puesto en el vino y en platos donde un único ingrediente lidera la escena, en una experiencia culinaria que honra la pureza del producto con creatividad y respeto. En esa línea, el menú ofrece opciones saladas como los langostinos con arroz frito y katsobushi, la chernia con caldo y nduja, o las mollejas tipo flan. El apartado de postres mantiene el sello del chef, con propuestas como el chocolate con semifreddo y mousse de dulce de leche.
La selección de vinos, curada por el sommelier Lucas Rothschild, refleja una búsqueda constante de etiquetas actuales pensadas para maridar a la perfección, con un guiño especial a los blancos y a los vinos de perfil amable.
En la planta alta, la terraza se transforma en un rincón ideal para el atardecer, con aperitivos, quesos y charcutería en clave distendida. Bordó invita a transitar distintos momentos del día en un mismo espacio, donde el vino, la comida y el entorno dialogan con armonía.
Conesa 1483, Colegiales.
IG: @el.bordo.ba

NANI COCINA ARMENIA
por Tomás Gorrini
En Villa Crespo se despliega el sueño de Natalia Demirdjian, hija y nieta de mujeres armenias de quienes heredó los secretos de la cocina ancestral. Con amor y respeto por las tradiciones, Naní ofrece recetas típicas de diferentes regiones y pueblos del país asiático, intervenidas con detalles personales de la anfitriona.
Entre los favoritos de la amplia carta se destacan el hummus cremoso con pan pita y el michugov kofte, un bocado de carne y trigo relleno de carne especiada. No faltan los falafels ni los borek de queso, aunque vale la pena probar el mante clásico: una pasta rellena de carne especiada, servida en caldo de osobuco con yogurt y manteca.
La propuesta dulce incluye postres típicos como la clásica blaklava (milhojas de masa philo con canela, nueces y almíbar), baklava de pistachos, shamali (tarta almibarada de sémola con almendras) y gadaif (roll crujiente de masa hilada con canela, nueces y almíbar). Naní también cuenta con una propuesta de almacén con preparaciones listas para consumir.
Gurruchaga 1088, Villa Crespo
IG: @nanicocinaarmenia


