Carolina Kopelioff: "Actuar es meterse en mundos nuevos todo el tiempo"

En la cresta de la ola actoral, la artista revela su ocupado presente y confirma que la intensidad es su modo de estar en el mundo. Entre ensayos, funciones y estrenos, rememora su salto a la fama en el universo Disney y adelanta sus próximos desafíos: “No me imagino haciendo otra cosa”.

Aquella chica que irrumpió en la escena profesional como Nina, una de las protagonistas del fenómeno de Disney "Soy Luna" allá por 2016, hoy se prepara para encarnar a otra Nina: la de la emblemática obra de Chéjov "La gaviota", en el Teatro San Martín. Personajes opuestos, unidos por la sincronía del nombre. En la década transcurrida entre ambas Ninas, Carolina Kopelioff vivió un torbellino de roles y proyectos que la consolidaron como actriz. Se lució con su interpretación de Leila en la miniserie "Un león en el bosque", que abordó la temática del autismo, y también participó en producciones como "Supernova", "Cromañón" y "Cris Miró (Ella)", entre otras.

Con un presente laboral intenso, la intérprete acaba de regresar de Europa, donde filmó durante tres meses la segunda temporada de "Máxima". Inmediatamente se adentró en los ensayos de la obra "La ballena", con Julio Chávez y bajo la dirección de Ricky Pashkus, que estrenó el 1º de mayo en Paseo La Plaza. Pero la inquietud expresiva de Carolina no se detiene ahí: mientras palpita la salida de la segunda entrega de "En el barro", el spin-off de "El marginal", anhela sumergirse en la alquimia del séptimo arte. “Soy supercinéfila y estoy con muchas ganas de hacer películas con directores que sean grandes directores de actores. Me encantan los desafíos de composición de personajes y que me guíen para poder sacar lo mejor de mí”, confiesa con entusiasmo.

–¿Qué es lo que más disfrutás de ser actriz?

–Todo, es lo que me apasiona. Encuentro ahí un lugar de libertad, de estudio, de conocimiento, de entrega física y emocional. Me gusta la vida que llevo. Obviamente hay mucha incertidumbre y momentos en los que eso puede ser complicado, pero no me imagino haciendo otra cosa. Siento que la actuación trae mucho aprendizaje: es meterse en mundos nuevos todo el tiempo, leer cosas de las que por ahí no tenía ni idea, estudiar determinadas disciplinas.

Por ejemplo, para una película aprendí lenguaje de señas; para otro proyecto, me enseñaron a bucear; en "Soy Luna" aprendí a patinar. También me gustan los equipos que se generan, los amigos y amigas actrices, directores, productores que te vas haciendo. Me parece que hay una re linda comunidad en el mundo de la actuación.

–Mencionaste recién "Soy Luna" que fue tu salto a la fama masiva. ¿Cómo viviste esa explosión de popularidad llegando a una audiencia global?

–Es loco porque pasaron diez años y siento que pasaron mil (se ríe). Como que soy otra persona y, a la vez, la misma. Todo empezó cuando estaba en el colegio, ¡imagináte! Por más de que venía estudiando y deseaba actuar, nunca había trabajado profesionalmente, y de repente entré en uno de los tanques de Disney. Y eso venía con un combo de giras, discos, fans… fue muy fuerte. Se grabó acá en la Argentina; el elenco eran chicos de diferentes partes del mundo que se habían venido, pero yo seguía estando en mi casa, con mis viejos, mis amigos de siempre. Eso fue bueno, porque me ayudaron a bajar.

Creo que los proyectos nos encuentran y uno va con ellos. "Soy Luna" fue un camino de profesionalizar mi oficio, para entender que esto era un trabajo, y para aprender en cuanto a la disciplina y la responsabilidad. Éramos todos re chicos, nos tuvieron mucha paciencia, nos enseñaron un montón de cosas y se construyó un grupo hermoso. Cuando terminó, hubo un vacío de pensar “¿Y ahora qué?”, porque no habíamos hecho castings por cuatro años, y era volver a la rueda de audicionar. Por suerte me salió trabajo bastante rápido.

–Hablemos de tu presente: "La ballena" te encuentra en el escenario con Julio Chávez. ¿Qué tal está siendo esa experiencia con figuras tan relevantes?

–Estoy feliz. Mi personaje, Ellie, está buenísimo para jugar, es muy rico y complejo. Es una historia de despedida, a mí me conmueve un montón, y tener la posibilidad de estar y aprender con Julio, Laura Oliva, Maxi Meyer, Emilia Mazer, toda gente supertalentosa que admiro, es hermoso. Los ensayos fueron muy intensos y muy increíbles en cuanto al aprendizaje y al debate. Ricky Pashkus y Julio hacen un equipo bárbaro, porque tienen miradas muy distintas de ciertas cosas y se complementan.

Trabajar con alguien como Julio, que tiene un entendimiento tan profundo de la actuación y te lo comparte, es muy zarpado. Es un trabajo supercolectivo: todos llevamos propuestas y después se va armando el rompecabezas, que se sigue completando con las funciones.

–Vi en tus redes sociales que fuiste elegida para interpretar a Nina en "La Gaviota", en el San Martín. ¿Cómo fue ese proceso de selección y qué significa para vos ser parte de este clásico con Muriel Santa Ana a la cabeza?

–No puedo creerlo. Me lo preguntás y siento nervios, emoción, todo junto. Para mí realmente este personaje es un sueño. O sea, vas a una clase de teatro, te piden que lleves un monólogo y llevas uno de "La gaviota". Fue una convocatoria abierta: había que mandar primero un video y seleccionaban a treinta y dos personas. Después, fue una semana de un workshop-audición en el teatro, con el director Rubén Szuchmacher, Muriel y Gustavo Schraier, el productor. Fueron días de mucho entrenamiento físico, de preparar escenas, monólogos… Me parece muy importante que el teatro oficial dé estas oportunidades y abra convocatorias para conocer a nuevas actrices y actores.

–¿Qué me podés contar sobre tu participación en el universo de "En el barro", el spin-off de "El marginal"?

–Yo estoy en la segunda temporada. Hay que esperar a que se estrene la primera todavía. No quiero spoilear nada, pero lo que te puedo contar es que fue un proceso espectacular, porque todas las áreas eran alucinantes: la producción, los directores, las actrices. Trabajar con todas ellas, que son unas bestias, fue una maravilla (N. de la R.: forman parte del elenco Ana Garibaldi, Valentina Zenere, Rita Cortese y Lorena Vega, entre otras).

Había mucha posibilidad de improvisación, de crear en conjunto, y aprendí mucho. Terminé de grabar en noviembre y me fui directo a Europa. Estuve en Bélgica, Holanda, Barcelona y Girona, porque filmé la segunda temporada de la serie "Máxima". Volví hace tres semanas y empecé con todo esto de teatro… una locura.

–Te gusta la intensidad.

–¡Eso desde ya! (se ríe). Es algo de toda la vida, así que estoy acostumbrada.

–Tenés una labor muy activa en teatro, cine y plataformas. ¿Dónde sentís qué podés explorar más como actriz?

–Depende mucho del proyecto y de la dirección. Me decís la palabra “explorar” y enseguida pienso en teatro, porque creo que ahí tenés más espacio y revancha para la prueba y el error, gracias a las funciones. Siento que en el teatro hay un conocimiento profundo y un manejo de las herramientas propias que te permiten bucear en cualquier situación.

Pero también tuve experiencias así en lo audiovisual. Estuve en "Supernova", la serie que dirigió Ana Katz, que es una directora de actores impresionante y me llevó a explorar un montón de cosas inesperadas en mí, lo cual fue maravilloso, porque te transforma como actriz y como persona. Me gusta todo ese trabajo e intento trasladarlo a los diferentes proyectos.

Fotos: Manuela Díaz LIma

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