Camila Peralta: "Me gustaría pasar de ser una buena alumna a convertirme en una artista que crea con el director"

Dueña de un talento capaz de habitar múltiples personajes, su recorrido la lleva de las salas independientes a los sets de grandes producciones como Puan, Una muerte silenciosa o la serie En el barro. En esta nota, habla con honestidad sobre sus búsquedas, sus miedos, el deseo de crecer en el oficio y el poder del arte para seguir diciendo lo que otros callan.

A pasos agigantados, Camila Peralta está haciendo un curso acelerado para dejar de ser el secreto mejor guardado de la escena nacional. Para los cultores del cine argentino, su presencia en títulos como Puan, Cambio cambio, Clara se pierde en el bosque y la reciente Una muerte silenciosa, la convirtieron en un rostro reconocible e identificable.

Posee una maestría en el arte de hacer voces, un talento extraordinario que despliega en ese auténtico fenómeno teatral llamado Suavecita. De espíritu inquieto, también ha desarrollado un notable recorrido en el mundo de las series con propuestas como División Palermo, Casi feliz y Envidiosa, que terminará de coronar cuando se estrenen las dos temporadas de En el barro, en la que integra un elenco internacional con figuras como Lorena Vega, Rita Cortese, Juana Molina, Valentina Zenere, la colombiana Carolina Ramírez y la actriz española Ana Rujas, que formarán parte del universo carcelario creado por Sebastián Ortega.

–Este año se estrenó Una muerte silenciosa, ¿filmaste en el Sur con Joaquín Furriel y todo el elenco?

–Sí, filmamos allá. ¿Podés creer que todavía no pude ver la película? Estaba con muchas cosas y no encontré el momento para hacerlo, pero vi las partecitas en las que aparezco. La experiencia del rodaje estuvo buenísima porque implicaba ir a San Martín de los Andes para hacer una película de dimensiones muy grandes. Fue genial, conocí a Joaquín, nos llevamos re bien y fue un lindo proyecto.

–¿Qué predomina cuando decidís aceptar un proyecto como ese, las ganas de hacer cine, el hecho de viajar, el dinero, la experiencia, Furriel?

–Un poco todo lo que mencionás. La hicimos hace bastante, a mí todavía no me habían ofrecido algunas otras cosas donde tuve más peso en la historia. También, desde que empecé a hacer cine, estoy en un momento donde le digo que sí a todo. Lo mismo me pasó en el teatro donde hice muchísimas obras independientes hasta que llegó Suavecita y me encontró con una madurez actoral. Ese recorrido que experimenté con el teatro quiero repetirlo en el audiovisual, tener horas de rodaje encima, ganar experiencia, generar vínculos con los compañeros, interactuar con gente que quizás te intimida un poco.

No es lo mismo filmar un corto con pares que hacer una película con Furriel. Para mí todo es una oportunidad para estar delante de las cámaras, probar cosas, conocer directoras y directores, porque creo que todavía no tuve un papel donde haya llegado al nivel actoral que me gustaría.

–Hiciste personajes muy recordados en películas como Puan. ¿Por qué sentís que todavía no llegó tu gran personaje en cine?

–Fue hermoso hacer Puan, fue una de mis mejores experiencias pero ya sea porque aún no tuve tanto protagonismo, porque no hubo tantas conexiones con la directora o el director o porque yo todavía no estoy lista para eso, no tuve aún ese personaje definitivo. Así que muy conscientemente decido hacer todo para estar preparada el día que llegue ese gran proyecto, donde me guste el personaje, la historia y la gente con la que trabajo.

Fluir a full cuando aparezca la oportunidad de un papel que tenga la responsabilidad de llevar la película adelante. Me gustaría pasar de ser una buena alumna a convertirme en una artista que crea con el director como en el teatro, donde propongo y me meto a fondo.

–Hace poquito se estrenó Nancy en el BAFICI, ¿cómo fue esa experiencia?

–Se rodó justo a fines de 2023. Me acuerdo que filmamos en Villa Gesell y volvimos justo el fin de semana para votar. Ganó Milei, después pasó todo lo que ya sabemos y esa fue la última película independiente que filmé. La producción de cine independiente está detenida en este momento. Quiero mucho a la película, Nancy es un personaje con muy poco diálogo, es más de situaciones y fue hermoso transitar eso. El texto te enfrenta a otros miedos, al de equivocarte, a que pueda salir mal, estar en silencio me hizo muy feliz porque yo podía pensar en lo que le estaba pasando al personaje. Ahí siento que voy encaminada hacia lo que quiero transmitir, la peli está muy bien.

Nancy relata el mundo de una empleada doméstica, ¿cómo la encaraste?

–Es la historia de una chica que vive en Gesell y en Mar de las Pampas limpiando casas de gente con mucho dinero que solo usa esas propiedades durante sus vacaciones. Explora ese vínculo que con los años se convierten casi en familia pero al mismo tiempo no. Hay cierta confianza fingida y en realidad desconfían de los que trabajan en el hogar. Además Nancy atraviesa una historia personal muy fuerte, es alguien con mucho adentro y fue lindo transitarla.

–Hablemos de Un tiro cada uno, ¿por qué está bueno hacer esa obra?

–Somos tres mujeres, Fiamma Carranza Macchi, Carolina Kopelioff y yo que interpretamos a varones recién salidos de la adolescencia, en los inicios de la adultez. Ellos comenten un femicidio y es muy interesante cómo se cuenta esa historia desde el lado del horror, si fuera una película sería desde el ángulo de los malos. Esta decisión de que sean tres mujeres haciendo a tres hombres evidencia algo de cómo se construyen socialmente los varones. Terminan siendo esa clase de personas no porque sea algo intrínseco del ser humano sino un efecto de los mandatos sociales. Esos pibes podrían ser tus amigos, gente que conociste en tu infancia y te caía bien y ves cómo terminan cometiendo un hecho terrible por intentar seguir a una especie de manada donde se cree más hombre el que se anima a cometer actos atroces.

–¿Es importante ver una obra así cuando el tema de la violencia contra la mujer está fuera de agenda?

–Me parece importante que se siga hablando de eso porque siento que la agenda era mucho más feminista, creímos que ciertas cosas ya estaban habladas y entendidas pero de repente veo cómo se retrocedió en muchos aspectos. Incluso muchos pibes en las redes sociales dicen que la mujer debería estar en su casa, volvieron esos discursos. Si bien el teatro no puede llegar a una masividad, me gustaría que aunque sea entre nosotros podamos seguir reflexionando sobre estos temas, recomendársela a la gente que tiene hijos para estar atentos a esas situaciones, ahora se está conversando más sobre este asunto por la serie Adolescencia. Es importante no olvidar que estas cosas siguen pasando y que no son obra de tres locos sino que como sociedad toda somos un poco responsables.

–Este año vamos a verte En el barro, ¿estás en las dos temporadas de la serie?

–Sí, en la primera mi personaje es más pequeño pero en la segunda crece bastante en la historia por el nivel de cosas que le pasan. La primera temporada cuenta cómo un grupo de mujeres ingresa por primera vez a la cárcel, soy una de ellas junto con Ana Garibaldi, Valentina Zenere, Érica de Sautu Riestra y Carolina Ramírez. Una vez ahí empiezan a vincularse con la cantidad de hechos que suceden dentro del penal. Mi personaje es una simple raterita que termina presa casi por casualidad, no es una delincuente fuerte y tiene que aprender a manejarse para sobrevivir ahí dentro. En la segunda surge su historia personal.

–Lo bueno de una serie como esa es lograr que no te maten en la primera temporada.

–(Se ríe) Uf, ¡no sabés! Cada vez que llegaban los guiones era buscar y decir “a ver si me mataron”. Hay una violencia impresionante, montones de muertes, así que ni te cuento los nervios cuando llegaba el texto. En la serie están la China Suárez, que entra en la segunda, Lorena Vega, Rita Cortese, Juana Molina, que es tremendo lo que hace, Carla Pandolfi, Payuca, Inés Estévez, es un grupazo espectacular, aprendí muchísimo. Me sentí muy cómoda porque éramos las mismas actrices en la misma locación todos los días de la semana. Ahí te relajás y empezás a sentirte en confianza, es como actuar con tus amigos de toda la vida.

–Tu personaje en Suavecita es una trabajadora sexual muy particular. Anora, una película cuyo centro es otra trabajadora sexual ganó hace poco el Oscar a Mejor Película. ¿Sentís que el tema está en el aire?

–Puede ser, y celebro que suceda porque durante mucho tiempo fue un tema que se decidió meter debajo de la alfombra y ni siquiera pensarlo. Me parece importante que se abran todas las voces para conversarlo, es un trabajo que existe, que no va a dejar de estar y pienso en que lo mejor sería que todas puedan tener derechos laborales como cualquier trabajador. Anora fue recontra vista y me parece importante empezar a hablar de cosas que siempre se callaron.

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