Zoe Gotusso: "Soy una artesana de generar intimidad"
Dice que el éxito repentino la hizo olvidar, por un momento, que lo más importante era la música. Luego de atravesar un sinfín de vaivenes emocionales, la cantante y compositora lanzó su segundo álbum de estudio, Cursi, en el que busca resignificar esa palabra y revalorizar las pequeñas cosas de la vida. En esta entrevista con EPU, recuerda los inicios de su proyecto solista, cuenta cómo aprendió a lidiar con las exigencias de la industria y confiesa: “Ahora confío en el tiempo, no estoy apurada”.
"Cursi" es mucho más que el segundo álbum solista de Zoe Gotusso. Representa un cambio de ánimo, el volver a abrazar las pequeñas cosas de la vida cotidiana, un haz de luz tras la crisis existencial que atravesó tras la separación de Salvapantallas -el dúo que formó con Santi Celli- y que canalizó a través de su primer disco, "Mi Primer Día Triste", editado en 2020.
Experta en crear momentos íntimos, incluso en estadios -como cuando abrió para Coldplay en los shows que dieron en River hace dos años o la semana pasada, que teloneó a Paul McCartney en Córdoba-, con "El Planeta Urbano" se tomó el tiempo para abrirse y reflexionar acerca de todo el recorrido que hizo para convertirse en una de las principales referentes de una generación de artistas a los que todavía les importa la música.
- ¿Cómo pasaste de tu primer día triste a sentirte cursi?
-Hice mi debut solista separándome de Salvapantallas, que me generó dolor. Ese disco superó mis expectativas y lo estuve tocando durante tres años. No quiero decir que estaba orientada, porque en realidad estaba un poco perdida, pero en ese tiempo di muchos conciertos y gracias a la energía de la gente me sentía muy luminosa. "Cursi" es consecuencia del amor que recibí tocando mi primer disco.
- ¿Qué es cursi para vos?
-La palabra cursi tiene una connotación un poco negativa, pero para mí es muy positiva. Soy una persona blanqueadora de emociones, o sea, escribo directamente lo que me pasa y en este disco hay canciones para mi abuela, para mamá y para mi ex novia (N. de la R.: la cantante Lara91k). Yo no me animo a decirles esas cosas tan tiernas directamente, sino que la música es el canal donde puedo hacerlo; es un lugar bastante íntimo para mí donde puedo expresar las cosas que me pasan de forma natural. Eso es bastante cursi, pero es una manera de resignificar la palabra. También es cursi leer el diario, escribir en papel, tocar la guitarra… Siempre es lindo ver a alguien en contacto con algo analógico porque somos humanos.

-Tu música siempre fue intimista.
-Me gusta la cercanía, siento que soy buena en eso porque me sienta bien. Soy una artesana de generar intimidad, me gusta hilar muy fino, aunque seamos miles de personas. Yo era extrovertida, pero no con la guitarra ni con mi voz. Empecé a tocar sola en mi cuarto y dejé entrar a muy poca gente a ese universo. Pasaron muchos años hasta que me animé a cantar en cumpleaños familiares porque era muy tímida. Una canción también genera intimidad. Cuando me gusta una canción me la apropio porque la canté 60 veces en la guitarra sola en mi habitación. Por eso mucha gente piensa que es mía. Yo no sé por qué la versión que hicimos con Salvapantallas de “Fue Amor” se hizo tan viral, pero la toqué muchas veces en mi cuarto.
-Tu carrera empezó haciendo canciones de otros. ¿Cómo fue el proceso de abrirte y mostrar tus propias composiciones?
-Los videos de versiones que se hicieron virales en realidad los grabé con Salvapantallas para mostrar a los dueños de los bares para que nos dejaran tocar. Esto que voy a decir es un secreto, pero yo odié que nos hiciéramos conocidos así porque cuando empezamos a hacer shows la mitad de los temas eran covers y la otra eran propias. Entonces, me sentía muy mal vendiendo entradas por la viralización de unas versiones porque la gente las festejaba y una canción nueva no puede luchar contra un clásico.
Como solista empecé la batalla de salir a defender mis composiciones, pero todo pega la vuelta. Entendí que yo también soy intérprete y por eso en "Cursi" decidí grabar cuatro versiones. Me amigué con la idea de que si pongo mi voz en canciones de otros puedo viajar más lejos y no ser tan egocéntrica con que el disco sea cien por ciento mío. Sí, yo soy compositora, pero me encanta cantar.
-El ascenso de tu carrera fue meteórico. En muy poco tiempo lograste un montón de cosas, ¿cómo lidiaste con eso?
-Salvapantallas iba muy bien y hacernos virales nos cambió un montón porque tocábamos en bares, pero después empezó a quedar gente afuera y pasamos a teatros. En verdad, fue muy loco lo que nos pasó. Siempre quise vivir de la música y cuando cumplí mi sueño me angustié mucho. Primero tuve miedo porque no sabía si mi proyecto solista iba a funcionar, pero yo quería otra cosa. Pensaba que estaba orientada teniendo muchas fechas y mucho éxito, entre comillas, superficial, puse en juego otras cosas y me olvidé de que lo importante era la música.
Dejé de contestar a muchos amigos y de ver tanto a mi familia porque me creía muy importante estando tan ocupada. Esa frase que dice “a la cima pero sola” es real. Era chica y estaba cumpliendo mi sueño, pero hay que cuidar a los que uno tiene cerca y yo los descuidé.

Cuando saqué mi primera canción, “Ganas”, miraba cuántas visitas tenía, estaba muy resultadista y me frustré porque la comparaba con la que se había hecho viral. Después pasaron tres años, me invitaron a cantarla en diferentes lugares, la toqué abriendo para Coldplay. Me dije: “ah, las cosas tardan”.
Me di cuenta de que el éxito no tenía nada que ver con eso, sino simplemente con sentirse bien con lo que uno hace. Agradezco haber llegado hasta acá, pero lo mejor que me pasó, más que abrir para Coldplay, cantar en los Latin Grammys o ganar un Gardel, es que me llegara de verdad mi primer día triste. Fue una buena tormenta donde finalmente me respondí que todo lo que necesitaba era una casita, unos libros y una guitarra. Ahora confío en el tiempo, no estoy apurada. Eso aprendí cuando estaba deprimida, porque la verdad es que ir tan rápido le hizo muy mal a mi corazón.
-Definitivamente, los artistas más jóvenes, acostumbrados a la vorágine de las redes sociales, no piensan así.
-Llorar tanto me enseñó esto. El tiempo es sabio y recién estamos empezando. Me encantaría que mi mejor momento llegara a los 30 o 40 años -porque me veo tocando hasta los 60- y que me descubran habiendo sacado muchos discos, viendo que soy una artista que hizo una búsqueda. Esto también es cursi (se ríe), pero prefiero que me descubran cuando yo ya me haya descubierto un poco más. La tecnología y acontecimientos como abrir para Coldplay en River pusieron mucha luz sobre mí y eso me mareó un poco.

-¿Cómo fue llevar tu música a un estadio repleto?
-Fue una locura. No me sentía tan importante porque la gente no me venía a ver a mí, así que aprendí a sacar mi ego y me convertí en animadora. El público era amoroso y muy familiar y creo que mi música logró generar un clima íntimo en un lugar tan grande. De hecho, Coldplay venía con un show increíble y yo decidí ir casi acústica en un formato chiquito. También me equivoqué. Un músico se enfermó, vino otro a reemplazarlo y no ensayamos. Empezamos a tocar un tema y sonaba pésimo, así que paré todo y seguí cantando a capella. Encontrar una oportunidad en un error es algo grandioso, y si lo haces frente a 50.000 personas está bárbaro porque perdés el miedo.
- ¿Cómo te acompañó tu familia en todo este proceso?
Mi familia es clave. Antes de hacer este nuevo álbum, cuando estuve muy mal, volví a Córdoba dos meses a estar con ellos. Mi mamá es docente, mi papá es arquitecto, tengo un hermano y una hermana y yo soy la del medio. Mis padres son muy melómanos, por eso en casa había muchísima música: The Beatles, Foo Fighters, Mercedes Sosa, Fito Páez, Soda Stereo, el italiano Pino Daniele y mucha bossa nova por veranear varios años en Brasil. Disfruto mucho cuando a ellos les da placer las buenas noticias que comparto con ellos. Cuando grabé con Jorge Drexler o con Paulinho Moska lo que más feliz me hizo fue mostrarle a mi mamá lo que había hecho. Ellos no lo saben, pero cuando les conté estas cosas por el grupo de WhatsApp me puse a llorar de la emoción.

-Sos parte de una nueva generación de músicos que están revitalizando la música. ¿Cómo ves la escena actual?
-Me entusiasma tener 27 años y estar viviendo esta ebullición nueva de músicos. Siento que mis colegas son estrellas, en el sentido de que brillan de lo talentosos que son, y que muchos van a ser responsables de lo que vaya a hacer la próxima generación de artistas. La Argentina siempre ha tenido muy buena música, pero hoy es un momento muy fértil, donde se está exportando mucho hacia afuera y en eso voy a destacar al género urbano porque yo aunque estoy en otro lugar como cantautora, el boom de esa música también nos beneficia porque al final lo que queremos es que la música llegue más lejos. La gente necesita ídolos y hay artistas como Emilia, Tini o Duki que están ocupando ese lugar.
Fotos: Pali Mendez
Make up: Yamo Zarlenga
Estilismo: Luna Alvarez Castillo

