Artistas en tiempos de hate: cómo enfrentan la violencia digital
“Saqué mis redes sociales porque hay un infierno prendiéndose fuego y ni siquiera quiero que me salte una chispa”, confirmó Cazzu en su participación en el ciclo musical ¡FA!, tras reaparecer públicamente después de la polémica en torno a su separación de Christian Nodal y al flamante matrimonio de su ex pareja.
Apenas unos días antes, María Becerra había confirmado en X que abandonaba todas las plataformas porque durante su gira por Europa había experimentado desde llantos hasta ataques de ansiedad y pánico por los comentarios ofensivos que recibía a diario en sus publicaciones, donde no solo cuestionaban su vida personal sino también su apariencia física y hasta sus gustos a la hora de vestirse.
Aunque la salud mental se convirtió en prioridad para gran parte de esta generación de artistas, preocupa cada vez más cómo esas mismas pantallas que supieron ser la llave para alcanzar sus sueños ahora sean las encargadas de destruirlos.

¿QUIÉNES SON?
“Mientras llevas todo el día ahí sentado/ ¿Qué? Que si fumo, que si vivo, que si digo, que si bebo/ que si a tantas me he besado/ Talk talk talk, pura mierda, bebé”, dice Lali en “¿Quiénes son?”, una de sus canciones más icónicas. La impunidad del anonimato es un factor clave para que, sin ningún impedimento, una persona se convierta en hater. Lograr llamar la atención y la aceptación de los demás, son algunos de los motivos.
Según un relevamiento realizado en 2023 por el Centro de Investigaciones en Estadística Aplicada (Cinea) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), las mujeres son las principales víctimas de las agresiones virtuales. Estas manifestaciones impactan concretamente en su comportamiento y autoestima, ya que provocan un efecto “aleccionador” tanto para las damnificadas como para su entorno, quienes por temor a sufrir una nueva hostilidad, tienden a la autocensura.
A principios de este año, la cantante fue el foco de un discurso de incesante odio público y generalizado que surgió a partir de dichos del entonces recién asumido presidente, quien despectivamente la había llamado “Lali Depósito” al cuestionar sus presentaciones en eventos organizados por los estados municipales y provinciales.

SABER CUÁNDO PARAR
“La verdad que estas últimas semanas me he sentido muy abrumada, muy cansada por todo el odio que he recibido en las redes sociales. Es un lugar hermoso donde yo puedo compartir con ustedes, donde puedo interactuar un rato y recibo muchísimo amor. Pero también a veces se transforma en un lugar muy oscuro, muy hostil y por eso les pido disculpas si desaparecí en algún momento”, decía Emilia Mernes en la inauguración de su .mp3 Tour en el estadio Movistar Arena, frente a miles de fanáticos que agotaron las diez funciones.
Y agregaba: “Si yo no hubiese hecho un trabajo por mí, si no hubiese hecho mi terapia, no sé si hubiese sido posible que hoy esté acá parada junto a todos ustedes”. Tal como menciona la cantante, la ayuda psicológica es fundamental para abordar de forma profesional la salud mental. A través de la terapia, muchos artistas pudieron hacerles frente a las situaciones de estrés y ansiedad que provocan la exposición masiva.

Tini fue otra de las figuras que se animó a mostrar su vulnerabilidad y así promulgar la salud mental a través de sus palabras y canciones. Este año lanzó Un mechón de pelo, un álbum profundamente personal que expone algunos momentos íntimos que marcaron para siempre su vida: “Me empecé a encontrar en lugares oscuros, a los que no sabía qué nombres ponerles, a quiénes recurrir o si contarlo o no”, le confesaba a Gabriel Rolón, el famoso psicoanalista con quien compartió una charla íntima que decidió transmitir en la previa de su último show en la Argentina para concientizar sobre los aspectos negativos de la fama. Allí reconoció que la terapia, la medicación y el poder poner en palabras lo que le estaba pasando, fueron las herramientas que tuvo a su lado durante esa etapa.
FANDOM: AMOR Y DESTRUCCIÓN
Pero no solo los haters y trolls son los que comparten comentarios hirientes en un puñado de caracteres; muchas veces son los propios seguidores quienes provocan el daño, ya que se sienten habilitados a cuestionar y opinar sobre las acciones de sus ídolos.
En ese mismo mano a mano con Rolón, Tini contó que había normalizado tanto los comentarios que recibía respecto a su cambio físico, que sintió que taparse para disimularlo era la solución: “Me empecé a vestir grande, a poner guantes, engordarme en las fotos… un montón de cosas que vivían dentro de mi cabeza”.

La Joaqui es otra de las artistas que, tras un diagnóstico de estrés postraumático, debió ausentarse de los escenarios y las redes. “Nunca me sentí tan horrible como este mes después de todas las cosas que se han dicho, que igual no importa, porque soy grande, voy a terapia, entiendo que elegí una carrera mediática y no, la verdad que no tengo ninguna cirugía estética hecha en la cara”, afirmaba en una storie de Instagram el año pasado. La pionera del RKT salió al cruce de sus propios seguidores que le insistían en que se mostrara más “al natural”.
Quién merece o no ser pareja de sus ídolas también es un aspecto en el que el fandom quiere tener voz y voto. La relación de Nicki Nicole con el cantante Peso Pluma mostró reprobación en su público de principio a fin. “Dijo mi mamá que Peso no es para vos. ¡Hacele caso a una vieja loca!”, le aconsejó a los gritos una joven que la aguardaba fuera del hotel en una de sus presentaciones, a lo que la rosarina (entre risas pero muy incómoda) le respondió: “Pará, es un montón”. Ese video no tardó en hacerse viral, provocando en pocas horas una ola de hate por parte de los fans del mexicano.
En 2019, cuando Oriana Sabatini confirmó su noviazgo con Paulo Dybala, también fue tal la opinión sobre su vida privada que llegó a desinstalar Twitter y a asegurar: “A mí me cuesta mostrar, si mi trabajo no lo implicara, no lo haría. De verdad, no me gusta. Si fuera por mí, también haría lo mismo con Instagram”.

LA VIOLENCIA DIGITAL EXISTE
Si bien las plataformas han hecho esfuerzos para combatir los comportamientos violentos, aún falta mucho por recorrer. Las medidas actuales, como los filtros de palabras claves y las opciones para reportar contenido abusivo, claramente no son suficientes. Según Amnistía Internacional, en la Argentina, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia en las redes sociales y el 59 por ciento recibió mensajes sexuales y misóginos. En 2023 se sancionó la Ley Olimpia, que incluye a la violencia digital entre las modalidades de violencia contra las mujeres, y decreta como delito a los discursos de odio, contenidos sexistas, acoso y espionaje.
Junto a ONU Mujeres, Amnistía lanzó la campaña “Hackeá la violencia digital”, donde se promueven estrategias y acciones para enfrentarla, y se exige al Estado y a las empresas que adopten medidas y se establezcan marcos jurídicos regulatorios. La violencia digital existe y las mujeres, una vez más, deciden alzar la voz para ponerle un freno.

