Darío Lopilato: "El éxito y el fracaso te dejan grandes enseñanzas"

De Casados con hijos a Antígona en el baño, su carrera lleva el signo del trabajo arduo y el sello de una simpatía arrasadora. Parte de una familia de artistas todoterreno, se prueba los distintos trajes de la comedia y todos le calzan a la perfección.

Hay alguien que puede ser el superagente Mojarrita, Linterna Verde, una sorprendente versión joven de Emilio Disi y también el Coqui de la gente; un pibe inocente, enamoradizo y bastante menos bobo de lo que marcó la cultura popular en "Casados con hijos". Ese actor es Darío Lopilato, y en la charla suelta su risa contagiosa, la que nos tienta a todos.

Tiene la chispa de un comediante experimentado, el ingenio para el remate preciso pero también una escucha atenta y formas muy alejadas del divismo: esos buenos modales propios de un trabajador que sabe lo que es laburar desde chico. Mientras anuncia su incorporación a la gira nacional e internacional de "Antígona en el baño", la exitosa y ácida comedia basada en la tragedia griega donde comparte un desopilante trío edípico con Verónica Llinás y Héctor Díaz, se toma su tiempo para ser anfitrión de la conversación. “No conozco a nadie que no quiera a Darío Lopilato” dice su hermana Luisana. Y tiene razón.

–Primero "Casados con hijos" y ahora "Antígona...", ¿pasamos de papucho a mamucha?

–En un momento le pregunté a Vero Llinás: “Che, te digo mamucha?”, y me contestó que era mucho (se ríe). Estaba terminando una temporada en Mar del Plata y mi representante me dijo que existía la posibilidad de hacer "Antígona en el baño". Yo había visto la obra con Vero, Héctor Díaz y Esteban Lamothe; me gustó mucho, pero no entendía bien por dónde venía la convocatoria hasta que me aclararon: “Es para hacer de Lamothe”. Yo me veía re distinto, obviamente, pero se dio la oportunidad de encarar una gira y me subí.

Esto es como hacer un toro, porque recién vuelvo de México donde estuve grabando un programa para Prime Video con Susana Giménez y también participé en otro con Marcelo Tinelli, pero no puedo contar mucho de qué se trata.

–No estamos en condiciones de confirmar ni de desmentir pero con esas pistas, ¿vamos a reírnos fuerte?

–¡Yo no dije nada! (sonríe pícaro). Pero bueno, tuve la posibilidad de hacer la coconducción con Susana. Nos conocemos mucho, así que cuando surgió la propuesta dije: “Dale, vamos”. La verdad que se dio todo junto, en el medio apareció lo de "Antígona…", lo que significaba trabajar con Verónica Llinás, ¿entendés? Para cualquier actor es un sueño, siempre querés cruzarte con alguien tan grosso en la profesión. Así que pensé: “No sé cómo pero voy a tratar de estar a la altura, con mi metro y medio” (se ríe).

Llinás, Díaz, Lopilato, trío de oro para Antígona en el baño

–Hablando de estar a la altura, vamos a decirlo: Lamothe hacía un desnudo total. ¿Te animás a lo mismo, o sale reversión?

–Mirá, la obra es tan genial que podés mostrar sin mostrar tanto. Eso le quita algo, pero también le da otra intensidad. Mi personaje, Junior, hijo del ex representante de la protagonista, es un pibe bastante sometido, pero cuando estalla se desencadena la obra, y, sin spoilear, es muy fuerte porque para el público yo doy más “mamucha”. Hay otro morbo ahí.

–¡Te persiguen los temas familiares! Los Lopilato son muy queridos, ¿cuánto hay de ficción y cuánto de realidad en esas juntadas con Luisana y Bublé que la gente imagina?

Somos tan simples y normales como todas las familias. Lo que pasa es que quizás uno no toma magnitud. Después de hacer "Casados con hijos", que fue un batacazo impresionante, una bendición de Dios, ahí tomás conciencia. En el teatro no solo estaba Luisana sino la familia completa: mi cuñado venía todos los días, mis sobrinos, mi hermana mayor también, siempre nos acompañamos.

Yo digo que Daniela es mi hermanaza y Luisana también, pero además es mi amiga y compañera de trabajo, tanto con ella como con mi cuñado Mike hablamos mucho de laburo, lo charlamos en la mesa. Con ellos conversé lo de "Antígona…", porque además de Llinás está Héctor Díaz, con quien había hecho durante tres años "Bajo terapia". Es un genio, lo amo, lástima que sea de Boca...

–Ya que traés el tema del fútbol, lo que te hicieron en "Casados con hijos" no está bien: tu personaje en realidad se llama Alfio, como Basile y le dicen Coqui, por el Coco. ¿Te racinguizaron siendo tan hincha de River?

–Terrible (se ríe). Mi fanatismo por River viene prácticamente desde la cuna. Con mi viejo siempre hemos compartido momentos muy lindos en la cancha. Desde que tuvimos ese desliz de bajar y subir de categoría me parece que vivimos las cosas desde otro lugar. Si bien la pasión está siempre, uno aprendió que la vida continúa y que la cancha no se diferencia tanto del resto de tus cosas.

Hay buenos y malos momentos, partidos donde sentís que estás jugando como el Real Madrid y otros donde parece que faltaron todos los jugadores. Lo mismo pasa con el teatro: hay funciones donde estuviste mal aunque te digan lo contrario; somos humanos, y a la hora de gritar un gol también es importante saber que te pueden meter uno. El éxito y el fracaso te dejan grandes enseñanzas.

–Con respecto al humor, hay dos cosas indiscutibles de "Casados con hijos": una es el amor del público y la otra que el episodio “Flores chotas” es muy superior a la película "Flores rotas", ¿será?

–(Se ríe) ¡Es que justo ese humor que parodiaba a la película de Jim Jarmusch tenía tantas cosas! Son capítulos que quedaron grabados en la argentinidad. En cuanto al amor de la gente, no te imaginás lo que era la salida del teatro, se cortaba Corrientes hasta Las Cuartetas, más de una vez le pedí a mi viejo que manejara y yo salía por el techo del auto para saludar a la gente... Hasta que se enteró Yankelevich y me retó. Tenía razón.

–No te tomaron en serio cuando dijiste que en Nochebuena cantás mano a mano con Bublé. Pero digamos que vos hiciste "Hello, Dolly!" y él no.

–¡Es verdad, ahí tienen! (se ríe). Hello, Dolly! fue un algo hermoso. Y tengo otra anécdota: cuando surgió ese proyecto, el productor llamó justo en el medio de una cena familiar para decirme que me querían y yo le corté, no te miento. Volvió a llamarme, y cuando en la mesa tiré “Hello, Dolly!” mi cuñado casi me mata: “What do you say, the Broadway musical?! ¡Metete ya!”.

–Dicen que hace unos años se te daba muy bien la venta de fotos en el hall del Gran Rex gracias a un currito que te consiguió Luisana. Si tuvieras que elegir tres fotos que ilustraran tu vida, ¿cuáles serían?

–Tengo pruebas de cuando vendía las fotos de "Rebelde Way" en el stand del Gran Rex, después te las mando. Lo que pasa es que siempre me gustó laburar para cubrir mis gastos. Mi viejo, para sacar algo extra, compraba maples de huevos y los fines de semana salíamos a venderlos; siete años tenía yo, íbamos puerta a puerta. Mirá que locura, cuando me crucé con Cris Morena en el teatro a la salida de "Casados con hijos" nos acordábamos de eso, de cómo en la vida podés pasar de vender fotos a protagonizar un superéxito, y todo en el mismo teatro.

¿Cuáles serían mis fotos? No pueden faltar una con mis sobrinos, los amo a los seis; otra hermosa con mis viejos y una con mi novia. También quiero mucho una que tengo en el camarín, de Casados con hijos, vestido de Hulk. Ese día fui muy feliz simplemente porque estaba haciendo lo que me gustaba.

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