Elogio del Beso: imágenes inmortales que celebran el amor universal

En el mundo del arte, este acto de conexión física y emocional ha sido fuente de inspiración inagotable y una excusa recurrente que trasciende barreras lingüísticas y culturales. Aquí, un recorrido por las obras y fotografías realizadas a lo largo de la historia que dejaron una huella en la memoria colectiva.

"EL BESO", DE GUSTAV KLIMT

La obra maestra del pintor austriaco Gustav Klimt fue creada entre 1907 y 1908 y es un óleo con láminas de oro y estaño sobre lienzo. La pintura, que está expuesta en la Galería Belvedere, en Viena, refleja las influencias del antiguo arte bizantino y egipcio, así como la fascinación de Klimt por la ornamentación y el simbolismo del arte medieval.

Se cree que está inspirada en un romance propio del artista con Emilie Flöge, una diseñadora de moda y musa del pintor. Durante la Segunda Guerra Mundial la obra fue confiscada por las fuerzas nazis y posteriormente recuperada por las autoridades austriacas.

"EL BESO", DE FRANCESO HAYEZ

Esta pintura es una de las obras características del Romanticismo, que se distingue por su profundidad emocional, la intensidad y la pasión en las expresiones de los amantes con gran dramatismo. Hayez creó varias versiones para coleccionistas privados, pero la más famosa y reconocida es la que se encuentra en la Pinacoteca de Brera, en Milán.

Ambientada en la era medieval, esta pintura está llena de detalles simbólicos, como la vestimenta del hombre, las manos entrelazadas de los amantes o el entorno oscuro y tormentoso, que alude al destino trágico y de condena por su amor prohibido. La obra se complementa con el contexto socio político italiano del Risorgimento y la larga serie de guerras con las que Italia se liberó de dominaciones extranjeras, por lo que, además de mostrar características de rebelión social, también presenta al amor como la base de la libertad.

"El BESO", DE AUGUSTE RODIN

Esta escultura también está inspirada en el poema “El infierno”, de la Divina comedia, a partir de la historia de amor entre Paolo Malatesta y Francesca da Rimini, quienes fueron condenados a sufrir en el infierno por su amor prohibido. Rodin creó varias versiones a lo largo de su vida, utilizando diferentes materiales, como bronce y mármol, así como también distintas escalas.

Cuando la presentó por primera vez en 1887, la obra fue recibida con cierta controversia debido a su representación apasionada y sensual. Sin embargo, fue innovador en su técnica escultórica puesto que, en lugar de seguir los estándares académicos de la época, el artista optó por un enfoque más naturalista y expresivo, capturando la intensidad emocional del momento a través de la textura y el modelado de las figuras. La escultura se encuentra actualmente en el Museo Rodin, en París.

"PSIQUE REANIMADA POR EL BESO DEL AMOR", DE ANTONIO CANOVA

Es una de las obras maestras más destacadas del escultor neoclásico italiano, realizada entre 1787 y 1793, y representa un momento icónico de la mitología griega: cuando Eros, dios del amor, despierta a Psique, una princesa mortal, con un beso después de que ella haya caído en un sueño profundo causado por el temor a que su amor no sea correspondido.

Además de la atención meticulosa con los detalles anatómicos, Canova utilizó mármol blanco de Carrara para esculpirla, lo que le permitió crear una sensación de suavidad y delicadeza en las formas de las figuras. Esta obra se encuentra en la Galería Borghese, en Roma, y continúa siendo una de las fuentes de inspiración más grandes del mundo del arte.

"V-J DAY IN TIMES SQUARE", DE ALFRED EISENSTAEDT

Esta fotografía, también conocida como "El beso", es una de las más reconocibles del siglo XX, símbolo de amor y esperanza en tiempos violentos. Fue tomada el 14 de agosto de 1945 en pleno júbilo y celebración en Nueva York, tras el anuncio de la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Alfred trabajaba para la revista Life y capturó el instante exacto donde un marinero besa apasionadamente a una enfermera en pleno Times Square.

Lo cierto es que la identidad de la pareja no fue revelada sino tiempo después, dado que ambos eran completos desconocidos para el otro. George Mendonsa, eufórico en plena celebración, se topó con Greta Zimmer Friedman, la tomó de la cintura y la besó espontáneamente.

"EL BESO DEL AYUNTAMIENTO (DE PARÍS)", DE ROBERT DOISNEAU

Tomada en 1950 por el fotógrafo francés Robert Doisneau, esta famosa fotografía en blanco y negro muestra a una pareja besándose apasionadamente en una calle de París, capturando un momento de amor y espontaneidad genuinos de la vida cotidiana, completamente ajenos al bullicio de la ciudad que los rodea. Doisneau fue contratado para tomar fotografías de parejas besándose en lugares emblemáticos de la ciudad y los eligió al azar mientras caminaba por las calles de París.

Aunque inicialmente su identidad era desconocida, más tarde se descubrió que sus nombres eran Françoise Delbart y Jacques Carteaud. La imagen se convirtió en un emblema de la ciudad, un símbolo de romance y amor en la cultura popular y fuente de inspiración en todo el mundo, desde la película Amélie (2001) a la canción “I Love Paris”, de Cole Porter.

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