Marisa Andino, la misma pasión: "A mí dame siempre la adrenalina del noticiero"

La responsabilidad y el orgullo de representar un apellido histórico en los medios nunca le pesó. Para ella, el periodismo es el eje central de su vida y lo demuestra hace más de diez años al frente de Telenueve al mediodía. En diálogo con EPU, recorre una carrera marcada por sus tres amores: la familia, la comunicación y su querido Racing Club.

“Cuando se terminan las vacaciones, soy como los nenes ansiosos que se cuelgan la mochilita la noche anterior para empezar las clases. Yo preparo todo y no veo la hora de volver a trabajar. A mí dame siempre la adrenalina del noticiero”, confiesa Marisa Andino minutos después de llevar adelante una nueva edición de Telenueve al mediodía. La amplia sonrisa y el brillo en los ojos que aparecen cada vez que habla de su programa confirman que es cierto: ella vive para y por el periodismo.

Ese legado heredado de su abuelo, el primer Andino en elegir los medios, y luego potenciado por su padre, ahora también lo proyecta su hijo mayor (Juani Velcoff, al frente de Amanece por IP Noticias). En esta charla con EPU, la conductora se toma el tiempo de recorrer su propio camino y entender por qué el periodismo se convirtió en el eje central de su vida.

–¿Qué tiene esta profesión para que los Andino la elijan tanto?

–No sé (se ríe). De chiquita vivencié el periodismo gráfico y la televisión acompañando a mi papá, él siempre fue mi ídolo (N. de la R.: Ramón Andino, histórico periodista). Me sentía parte de ese mundo, primero como un juego y después ya queriendo estar ahí, sabiendo que iba a estar ahí. Y con Juani pasó lo mismo. Él y Tomás crecieron entre los pasillos de ATC jugando mientras yo trabajaba. Salvador también, así que imaginate, era obvio que alguno de los tres iba a continuar el legado.

–¿Y qué tienen de especial los noticieros? Todos se destacaron en ese formato.

–Creo que el hecho de hacer del periodismo un servicio, un bien común. Eso a mí me encanta: acompañar, entrar a un hogar, contar lo que las personas necesitan saber de una manera distinta, con buena onda, poniéndonos en su lugar. Esa es la clave de Telenueve al mediodía: nos elige mucha gente porque les gusta cómo tratamos las noticias, por un ratito somos parte de la mesa de una familia que está almorzando.

Me lo hacen saber a través de las redes e incluso hasta somos puentes, porque muchas veces nos han contactado para compartirnos algún dato o pedirnos ayuda visibilizando algún tema. Nos divertimos y humanizamos las noticias todo lo que podemos, y en estos tiempos es necesario.

–En eso pensaba. En esta época de ansiedad y sobreinformación, para resguardar la salud mental muchas veces se recomienda limitar el consumo de noticias y hasta evitarlas…

–Es difícil, por eso tratamos de ser lo más humanos comunicando. Si se me tiene que caer una lágrima en algún tema social, se me cae y listo, sigo. Todos sentimos, eso no lo podés evitar, solo que con tantos años de oficio aprendemos a medirnos y salir enteros de esos temas duros. Incluso con mi propia vivencia en un tema personal tan duro, como el cáncer de mama, el oficio me permitió comunicarlo de una manera humana.

–¿Cómo viviste la experiencia de pasar de ser la entrevistadora a la entrevistada narrando algo tan personal?

–Fue un desafío contar que había tenido esa enfermedad y que me habían operado tres veces. No pude hacerlo enseguida. Pero un día, colaborando en una ONG de concientización, escuché cómo varias mujeres exponían sus historias y eso me hizo un clic. Dije: “¿Pero qué estoy haciendo? Si yo soy comunicadora, ¿cómo no voy a informar lo que me pasó a mí y aprovechar el alcance que tiene mi lugar de trabajo para llegar a más personas?”, entonces ahí hablé con el gerente de noticias, le pareció una buena oportunidad, y después le pedí a Esteban, el co-conductor de Telenueve, que fuera él quien me entrevistara, que preguntara todo lo que quisiera.

Hablamos desde el punto de vista más técnico e informativo: cómo lo descubrimos, cómo fueron las intervenciones; y después, desde el lado humano: cómo se lo contaron a mis hijos, cómo me sentí antes de entrar al quirófano, todo. No tenemos que hablar de esto solo en octubre (mes de la concientización sobre el cáncer de mama) ni tampoco ponerle una carga dramática, podemos hacerlo de un modo informativo para que la prevención sea efectiva.

–Hace algunos años, cuando aún eras “una promesa del periodismo”, te hicieron una entrevista y te definiste como “la Susanita moderna que salió a trabajar”. ¿Te seguís viendo así?

–(Se ríe) Sí, viste que los pensamientos y las ideas van cambiando, pero me sigo sintiendo feliz por haber elegido ser una Susanita laburadora. Toda mi vida quise formar una familia y tener hijos, porque esa iba a ser mi base emocional para lograr ser la profesional que siempre soñé. Y alcancé ambas cosas sin tener que soltar ni una ni la otra, porque gracias al acompañamiento y admiración mutua que nos tenemos con mi marido, logramos construir una familia hermosa que nos potencia en lo profesional.

Cuando Juani y Tomi eran chiquitos, me habían ofrecido conducir el noticiero central, el de la noche; era el desafío más importante de mi carrera en ese entonces. Y dije que no, porque no quería perderme el momento de bañar a mis hijos, ese ratito de juego que era una especie de ritual, donde todo lo que vivía en el día quedaba afuera porque me concentraba solamente en ellos. “¿Pero cómo vas a resignar eso? ¡No te lo van a volver a ofrecer!”, me dijeron, el famoso “el tren pasa una sola vez…”, y afortunadamente no fue así. Muchos años después me lo propusieron otra vez, y como ellos ya eran grandes, acepté.

–En ese momento también hablabas de tu otra pasión, Racing, y decías que las mujeres en el fútbol estaban haciendo su propia revolución. ¿Cómo ves esa presencia femenina hoy?

–Se entendió que la pasión no tiene que ver con el género, y cada vez más las mujeres podemos disfrutar del fútbol sin tener que bancar ningún tipo de observación. Si vos vieras cómo la popular de Racing está repleta de mujeres fanáticas… ¡Cómo se van a privar de algo tan hermoso!

Yo tuve la suerte de conocer a mi marido que justo era un enfermo de Racing como yo, ¡no lo podía creer cuando me lo dijo! Desde ahí supe que era el destino y que no podía soltarlo (se ríe). A mí me gusta el fútbol como deporte y como pasión. Tuve tres hijos varones que estaban todo el día con la pelotita, nuestro día en familia son los domingos en la cancha, tengo mi platea… entonces el fútbol es parte de mi vida. ¡En la cancha me transformo, soy otra Marisa! Acá cuando doy las noticias deportivas, hablo con mucha pasión. Nadie jamás atinó a decirme “Callate, no opinés porque no sabés, sos mujer”, nunca. Saben que me gusta y sé de fútbol.

–Y que cada vez hay más comunicadoras que confirman que no hace falta ser hombre o haber jugado al fútbol para contar lo que pasa en una cancha…

–Exacto, y los comentarios y críticas que reciben no son por lo que hacen, sino simplemente porque son mujeres, debe ser una pelea dura para ellas. Por eso, desde nuestro lugar, tenemos que apoyarlas y marcarles a quienes critican, que lo hacen por machistas, dejarlos en offside. En mi casa, a los míos, los hago callar (se ríe).

–Hablando de hacer callar, en una presentación en el Cilindro, vos te plantaste y le pediste silencio nada menos que a la Guardia Imperial.

–(Se tapa la cara con ambas manos) ¡Sí, y al día de hoy mis hijos me dicen que se murieron de vergüenza! Además de haber sido voz del estadio en algunas ocasiones, trabajé ad honorem en Relaciones Públicas del club. Esa vez teníamos que presentar al nuevo equipo a cancha llena. Yo estaba en el medio del césped anunciando y con el ruido de los bombos y los cantitos, no se escuchaba nada. Entonces me fastidié y empecé a pedir silencio de frente a la hinchada: “¡Silencio, sino no empezamos!”. Mi marido y mis hijos querían esconderse debajo de las butacas, todos colorados. Che, pero se callaron… (se ríe).

–Con todos compartís esa pasión, pero con Juani, además, la profesión. Hasta llegaron a trabajar juntos, ¿cómo fue esa experiencia?

–¡Hermosa! El primer día estaba muy emocionada y nerviosa. Pensaba cómo presentarlo, qué hacer, yo le di mil vueltas pero él entró canchero y tiró: “Hola, má” (se ríe). Se dio tan natural y familiar que quedó así, real. Y nos llegaban un montón de mensajes diciendo que les gustaba la calidez que transmitíamos, porque no actuábamos nada, éramos madre e hijo siendo periodistas ante una cámara pero como si estuviéramos en la cocina de casa. Cuando le salieron otros proyectos y tuvo que dejar la columna, lloré un montón. Me encanta cómo le está yendo, pero yo quiero que vuelva conmigo.

–Cuando entrevistamos a Juani en EPU, nos dijo que para él era tan importante la televisión y Racing que los llevaba tatuados en la piel. ¿Qué tatuaje te harías vos?

–¿Tatuajes? A esta altura, ninguno, no hace falta. A Racing y al periodismo los llevamos en la sangre.

Fotos: Alejandro Calderone Caviglia

Coordinación general: Gimena Bugallo

Make up: @lalalound

Peinado: @jessicakeber

Agradecimientos: @unloboblanco

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