Recorrido urbano: 4 bares y restaurantes para comer en la vereda

La vieja costumbre de comer al aire libre tomó fuerza con la pospandemia y cambió la cara de la gastronomía porteña. Ventanitas por donde despachar pedidos, barras que funcionan como vitrinas y decks protagonistas.

Sabemos que la pandemia cambió la cara de la gastronomía cuando, allá por 2020, empezaron las prohibiciones para reunirse en interiores. Los bares y restos que pudieron, rápidamente se aggiornaron y la vereda se convirtió en la nueva aliada. Así, aquellos que ya tenían mesas o decks al exterior aprovecharon para hacer uso del espacio, y los que no, comenzaron a cranear ideas para expandirse. 

Sí, sabemos que hay bares y restos que hacen uso de la vereda e inmediaciones desde siempre, y que la nueva camada de cafeterías y pastelerías de autor que pobló la ciudad en los últimos años también cuenta con espacios superreducidos y mayormente en exteriores.

Pero quizás la novedad, y lo que se ve ahora más que antes, son los lugares pensados casi íntegramente desde este espacio, con la vereda como atractivo principal, con ventanitas por donde se dispensa la comida, o bien, con barras que dan a la calle. Acá, un recorrido por cuatro spots donde la vereda y la buena gastronomía son las protagonistas. 

VEREDITA DE VINOS: VINOS DE PEQUEÑOS PRODUCTORES POR COPA 

Parece que ahora el romance es con los wine bars, y si sumamos vino + vereda, tenemos como resultado la combinación perfecta. Veredita de Vinos es un local que abrió a principios de este año en el barrio de moda, Chacarita, con una propuesta gastronómica bastante simple pero no por eso menos tentadora: el bar cuenta con más de 70 etiquetas de vinos de pequeños productores y más de 20 copas de vinos distintas. Lo interesante es que trabajan con bodegas boutique y que ofrecen la posibilidad de probarlos por copa, una manera accesible de acercar la cultura del vino a las nuevas generaciones.

La carta está dividida en vinos por copa (que van en promedio entre los $600 y $800), flights de vinos (tres copas de 100 cc, comandadas por el sommelier de turno) con cepas en boga, como el Pet Nat y naranjo, y también botellas. Para comer hay quesos jóvenes, fondue, charcutería, conservas y fermentos.

Además de tener el espacio calefaccionado, próximamente se viene Veredita Online, para comprar desde casa y suscribirse. “Bienvenidos todos los wine bars del mundo y sobre todo los de Argentina. Nuevas generaciones de productores con ganas de experimentar y romper los moldes abren las puertas a nuevos consumidores”, explican desde el proyecto.

Jorge Newbery 3867, Chacarita

@veredita.devinos 

GÜEY TAQUERÍA: EL PARAÍSO DEL TACO

En una esquina amplia del barrio de Núñez está ubicado este spot definido por sus propios dueños como “una taquería mexicana, pero de acá”. El proyecto es parte de la firma Fermento Lab, que también se encuentra detrás de éxitos gastronómicos como Cuadra Madre, Anti y Sanjo.

“Güey es una taquería de estilo street food en un pequeño local convertido cien por ciento en cocina, donde el foco está puesto en comer rico en la calle”, cuentan sus dueños, Rodrigo y Agustina Gutiérrez, en línea con otra tendencia que también se gestó en el último tiempo: los lugares only kitchens, pensados desde la practicidad y la necesidad de una gastronomía flexible pospandemia. Aquí mandan los tacos de todo tipo, bien sabrosos y con mucha variedad de salsas, pero el de pollo frito y el de cerdo braseado son imperdibles.

También hay burritos y quesadillas, aunque la última novedad son las “tortas”, una especie de sanguchito que puede llevar, por ejemplo, cerdo braseado, queso tybo, cilantro, salsa verde y pickle de piña. Si las bajas temperaturas te obligan a desistir de la vereda, no desesperes, también podés pedir estas delicias para llevar a tu casa. Hay bebidas tradicionales de México, como la horchata (a base de arroz) y el agua de Jamaica (una infusión hecha de cálices de la rosa de Jamaica), y cervezas.

Av. Congreso 2000, Núñez

@gueytaqueria

DIVIIINO: EL NUEVO POLO JOVEN Y GOURMET DEL VINO

Tres amigos unidos por el vino le dieron origen a este barcito donde la vereda es la protagonista. Pero acá, en vez de la charcutería, la apuesta comestible se vuelca hacia el vernáculo panchito y los sándwiches al paso. Ubicado a mitad de camino entre Colegiales y Palermo, Diviiino se luce con la onda, la atención, la comida y, por supuesto, el vino. Si bien cuenta con un espacio interior ínfimo compuesto mayormente por una barra y unas pocas sillas, toda la acción se desarrolla en la vereda.

Ahí mismo se pueden degustar panchos originales con pan de papa y salsa con kimchi casero; versiones veganas, como el korean fried tofu, y hasta platos, como alitas de pollo confitadas y fritas con miel de ajo y pimentón. También salen lo que los chicos llaman “prensaditos”, es decir, sanguchitos prensados livianos y deliciosos.

El espacio, que se llena pronto y es por orden de llegada (no toman reservas), rápidamente se convirtió en el preferido de muchos sommeliers de la nueva generación, por lo que vale la pena estar atentos (sobre todo si hay eventos, degustaciones de bodegas jóvenes y pop-ups).

Arévalo 1478, Colegiales

@diviiino

C.A.N.C.H.A.: CLUB SOCIAL Y GASTRONÓMICO DE PIZZA 

Sentarse en un cajón de Coca-Cola en plena vereda de Villa Crespo a esperar la porción más original de pizza ya es un clásico entre los vecinos del barrio. C.A.N.C.H.A. es un local con mostrador a la calle ubicado en la esquina de Loyola y Thames, de estilo club de barrio pero muy canchero y con personalidades conocidas detrás (la actriz y escritora Carla Quevedo es una de las dueñas).

Acá la apuesta es más bien jugada: pizzas con durazno (ricotta, miel, queso de cabra, duraznos asados y mentas), con gírgolas (salsa de tomate, kale, tomates cherry, pickles de cebolla morada, ciboulette y ralladura de lima) y hasta con kimchi, para los paladares más exóticos.

También ofrecen opciones veganas, todo cocinado en un horno de leña, que es la otra joya de la casa. ¿De postre? Pues también pizza, pero esta vez dulce, con crema de avellanas, pistacho, menta, oliva y sal marina.

Loyola 902, Villa Crespo

@canchapizza

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