El intérprete nacido en París falleció la semana pasada a los 88 años. Protagonista de grandes filmes de la cinematografía francesa, fue también representante de un estilo clásico, cool y relajado a la hora de vestir. 


De hijo de una familia de artistas de la alta burguesía parisina a estrella inesperada de las primeras películas de Godard, uno de los directores fundamentales de la Nouvelle Vague (la “Nueva Ola” de cine francés surgida a finales de los 50); y de la rivalidad sin sangre con Alain Delon (uno tan perfecto en su hermosura varonil; el otro con sus rasgos toscos de boxeador sofisticado y bello) a la reconversión a héroe fílmico de acción en los 80, a Jean-Paul Belmondo le cupieron mil mundos y en todos vivió como quiso.

Falleció el lunes 6 a los 88 años y enseguida las páginas de aquí, allí y todas partes replicaron fotos de juventud, mediana edad o los últimos tiempos, cuando aún llevaba con hidalguía su porte característico. Así, verlo en las épocas lustrosas de Sin aliento, Pierrot le Fou, Una mujer es una mujer (inolvidable trío de filmes de Jean-Luc Godard que lo tienen como protagonista) resulta siempre magnético.

Pero, además de un gran actor, capaz de dotar de una serena masculinidad a sus personajes, Belmondo era en las cintas de Godard un epítome de estilo: trajes grandes, camisas blancas o a rayas, siempre el sombrero o la boina, zapatos impecables, pañuelos al cuello o en el bolsillo, infaltable cigarrillo en los labios. Eso iba de la mano con los personajes: salvajes atorrantes que eran capaces de robarse todas las miradas del público aunque sus contrapartes femeninas fueran las divinas Jean Seberg o Anna Karina.

Y si bien es cierto que la Nouvelle Vague fue un movimiento cerrado en sí mismo (influyó en muchas cinematografías, pero la réplica exacta siempre sonó a mera imitación), el estilo de Belmondo y demás musas inspiradoras traspasó fronteras y puede decirse que impuso, desde el guardarropas, una manera de mostrarse al mundo: eternamente clásico. Belmondo, además, cuidó que esa sintonía fina para la elección de prendas continuara en su vida personal, transformándose en un referente a seguir. Siempre relajado, siempre cool, siempre elegante.

Actor al fin, acá va una lista de películas donde encontrarlo, además del trío godardiano mencionado más arriba: Moderato Cantabile (1960), Dos mujeres (1960), Morir Matando (1962, de JP Melville y película de gángsters favorita de ScorseseCartouche (1962), El hombre de Río (1964), ¿Arde París? (1966), Borsalino (a dúo con Delon, 1970), entre muchas. Cierra la lista aquellas que le dieron notoriedad como hombre de acción en los 80, casi siempre interpretado a policías duros: El marginalEl as de los ases y su film más icónico de aquella etapa: El profesional.

Los acordes de «Chi Mai», tema principal del film, compuesto por Ennio Morricone (autor de la banda de sonido), sonaron en el homenaje que el jueves 9 se le realizó a Belmondo en Les Invalides presidido por Emmanuel Macron, presidente de la República Francesa: