Inspirado en las coloridas variedades japonesas de carpas comunes, este street food asiático es un verdadero hit en la ciudad, y a fuerza de dumplings y ramen, avanza en la carrera por conquistar al público local.


Hace cinco años, cuatro amigos se fueron de viaje. Todos tenían 26 años aproximadamente. Delfina Spadavecchia era la chef del grupo, y les propuso un circuito gastronómico asiático en los Estados Unidos. Juan Manuel López quería buscar un modelo de negocio gastronómico no convencional y se asoció también con Nicolás Visentín y Sebastián Guido.

Siguieron la ruta de los dumplings, estas “empanaditas” de masa hervida como la de los ravioles sólo que en vaporeras de caña de bambú. En esa época eran bien novedosas como producto para argentinos, pero también familiares, ya que son una suerte de pastas rellenas con carne. Dos comidas que conocemos muy bien.

A estos dumplings les siguieron los baos, unas bolas rellenas taiwanesas de un pan muy suave, esponjoso y muy blanco, sin costras ni bordes, que envuelve el relleno (bao significa “envolver”). Generalmente están hechos de carne de cerdo, res o verduras con cilantro, pepinos pickle y salsas orientales. Los buns son otra variante de estos panes al vapor, la versión japonesa, pero se parecen más a un sandwichito o a un taco también de carne de cerdo, res o veggies.

“La apertura fue un éxito impresionante, fuimos de los primeros que explotamos el mensaje del producto en las redes sociales, y el día inaugural había cola de una cuadra.” (Juan Manuel López)

Juan Manuel López cuenta que recién cuando llegaron a Chicago terminó de surgir la idea del negocio: “Estábamos con hambre, caímos en un local de Wow Bao, llegamos doce menos cinco y nos sentamos, y a las doce, cuando levanté la mirada, el local estaba explotado de gente que laburaba por la zona”. Juan Manuel explica que esta propuesta cumple con las necesidades del que trabaja en la zona: no aburre, es nutritivo, se come rápido y hasta con las manos y, como frutilla del postre, va muy bien con el paladar argentino.

Cuando volvieron a Buenos Aires, empezaron con la idea de negocio. El primer local lo abrieron en Palermo Hollywood, en Gorriti y Carranza, con una carta basada en dumplings, baos, buns y cerveza tirada. “Fue un éxito impresionante, fuimos de los primeros que explotamos el mensaje del producto en las redes sociales, y el día inaugural había cola de una cuadra”, comenta Juan Manuel.

La propuesta se terminó de completar en julio de 2017, con la llegada del ramen, la sopa tradicional japonesa. Esta sopa que ahora es popular, en ese momento sólo la servían pocos osados, pero se ganó su lugar ya que representa algo bien equilibrado y contundente que combina fideos de arroz, caldo de pollo, carne y huevo. A la vista parece simple, pero resulta imposible de hacer en casa.

Ramen, la sopa tradicional japonesa con cada vez más fans en la Argentina.

“Nuestro ramen es reversionado, pero es uno de los platos más demandados, porque es muy completo y sabroso. Con un caldo de cerdo que lleva más de 72 horas de cocción, más proteína, el típico huevo, hongos y vegetales”, detalla el socio.

Juan Manuel comenta además que en los Estados Unidos hay bares de ramen en cada esquina, y en Japón está muy arraigado en la cultura del after office, donde la gente toma un ramen y una cerva y se genera algo muy íntimo entre el chef que cocina y atiende detrás de la barra y el cliente. Estos amigos quisieron replicar ese momento “ramen”, ese modelo, y ahora cuentan con un ramen bar en el Mercat, en Villa Crespo

Hoy, el grupo de amigos ya cruzó la frontera de los 30 años, adquirió un mayor conocimiento del mercado y, como le fue muy bien, apostó por más y creó un sistema de franquicias, que ofrece desde el modelo de delivery con plataforma propia, el ramen bar que funciona como una versión más acotada y el modelo full, similar al gran KOI de la calle Lavalleja, que está ambientado con lenguaje animé, los colores fuertes del pez koi, baldosas vainilla en los pisos que representan lo callejero y una atención tan personalizada y cálida que hace del spot un muy interesante restaurante. 

Hoy, el grupo de amigos ya cruzó la frontera de los 30 años, adquirió un mayor conocimiento del mercado y, como le fue muy bien, apostó por más y creó su propio sistema de franquicias.

Con el local en marcha y con todo el know how de la marca en poder del franquiciado, también se lo acompaña desde la comunicación, con acciones de marketing digital y notas en medios de prensa tradicionales. Además, las franquicias KOI recibirán los convenios y la estructura para poder desarrollar el sistema de delivery con el mejor canal de venta y condiciones de contratación, como lo es Rappi, y también el delivery propio de KOI con el soporte de Loveat

“La idea es acompañar al franquiciado desde un primer momento, capacitar al socio emprendedor, dar a conocer en profundidad la esencia y mística de KOI, ver los detalles financieros de la empresa, el producto, nuestro diferencial y todo lo que hace de KOI una propuesta única”, concluye Juan Manuel.