A fines de 2018, unidas por la vocación profesional, Agustina Flores y Antonella Veiras crearon una red de psicólogos que trabajan los distintos tratamientos de personas de manera conjunta, ágil y online.


Agustina Flores y Antonella Veiras se conocieron en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Compañeras de carrera y amigas, siempre se plantearon cuestiones sobre la práctica profesional y lo interesante que sería armar un dispositivo en el que se trabaje la psicología en red, en equipo. “La parte clínica de la psicología es muy solitaria, el único encuentro que hay, generalmente, es entre paciente y profesional”, dice Flores, y agrega: “Lo más enriquecedor es la consulta grupal, llevar un caso clínico a colegas en el marco de una supervisión”. El resultado fue Matema, una red conformada por psicólogos recibidos en la UBA con amplia experiencia tanto en el ámbito público como en el privado, que surge a partir del deseo de acercarles a las personas la posibilidad de tener un lugar propio donde, a partir de la contención y el acompañamiento profesional, puedan expresar aquello que los aqueja o dificulta en su día a día.

–¿Cuál es la principal característica de Matema?

–Nos caracterizamos por actuar en equipo. En primer lugar, porque quienes están interesados en comenzar un tratamiento psicológico pueden acercarse a nosotros y se les asignará particularmente un profesional teniendo en cuenta su perfil, la zona de preferencia elegida y la problemática a abordar. En segunda instancia, porque el trabajo en red no se termina en la derivación. Se realiza un seguimiento de los tratamientos que cada profesional tiene a su cargo, y en los casos que sea necesario puede realizarse una interconsulta con otras áreas de salud competentes, con las cuales nos proponemos trabajar interdisciplinariamente.

–¿Y el gran diferencial?

–Además del trabajo en red, nuestro otro gran diferencial es la posibilidad que les brindamos a nuestros consultantes de sacar turno online a través de nuestra página web. Es simple y en pocos pasos. También contamos con WhatsApp para recibir consultas sobre los turnos. Estos medios permiten concretar el inicio del tratamiento con gran rapidez. Cabe destacar que las solicitudes son recibidas por licenciadas de nuestro equipo, lo cual posibilita la mirada de un sujeto allí desde el primer momento y su acompañamiento. Gracias a las diferentes herramientas de la tecnología, realizamos también tratamientos con personas que viven en el exterior. No es fácil elegir un analista fuera del país, ya sea por cuestiones culturales o de idioma, así como también por honorarios altos que dificultan llevar a cabo un tratamiento.

–¿Cuáles son los principales motivos de consulta?

–Actualmente, los pedidos de consulta son en su gran mayoría por parte de adultos por ansiedad, estrés y ataques de pánico/angustia, como también por conflictivas vinculares, ya sea de pareja o familia.

–¿Cómo influyen la cultura y la coyuntura en estos problemas?

–Como dice Lacan, no se puede ser psicoanalista si no se está inmerso en la subjetividad de la época, es necesario tenerla en cuenta para hacer una lectura clínica. Día tras día, observamos como la globalización y la lógica de consumo, sumados al contexto socioeconómico actual, generan constantemente cambios a nivel mundial que repercuten en nuestra práctica clínica cotidiana. El consumo compulsivo, la eliminación de todo tiempo de espera, la vinculación instantánea y fugaz con un otro, la interconexión permanente y el sobreexceso de información como cuestiones propias de la época pueden generar malestar y sintomatología como la antes descripta. En esa lógica se produce una homogeneización del sujeto, es decir “el para todos”, sin tener en cuenta lo particular. Cuando alguien no se siente parte de ese “para todos”, el psicoanálisis viene a alojar lo singular dando lugar a la atención caso por caso.

–¿Cómo se llevan las nuevas generaciones con la psicología?

–Actualmente, hemos notado una creciente demanda para iniciar terapia por parte de adolescentes y jóvenes. Nuestra lectura al respecto tiene como base las ideas que postula Silvia Bleichmar, doctora en Psicoanálisis, acerca de la construcción de subjetividades y la relación que tiene con los procesos de devastación política y moral que atravesó nuestro país en los últimos 30 años. Tal como se dijo anteriormente, es necesario situarse en el tiempo histórico que se atraviesa articulándolo con aquella construcción de subjetividad para poder pensar la clínica psicoanalítica. Debido a los interrogantes que se observan en estos jóvenes al consultar, es fundamental resaltar este postulado, ya que la construcción de un futuro se puede ver obstaculizada por los determinantes de esta época, no sólo económicos, sino también por la ausencia de instituciones y personas que actúen como garantes y referentes que transmitan confianza.

–¿Cuánto influyó la psicología en el movimiento feminista?

–Todo movimiento, sea el feminista como cualquier otro, implica un cambio de paradigma. Por eso mismo, a nivel social se traduce en poder desinvisibilizar puntos ciegos que den lugar a un cambio en la posición de las personas y el modo en el que perciben la realidad. La psicología, particularmente el psicoanálisis, trabaja en pos de direccionar la cura de modo que la persona que consulta se sienta acompañada para decidir en pos de su deseo. Esto mismo implica el proceso de interrogar su propia realidad para poder tomar posición en los actos que realiza sin caer en decidir desde aquellos puntos ciegos que, muchas veces, ofrece el contexto.

“Como dice Lacan, no se puede ser psicoanalista si no se está inmerso en la subjetividad de la época, es necesario tenerla en cuenta para hacer una lectura clínica.”

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