LA ARGENTINIDAD A PALO
VILLEGAS. Parrilla de productores

Son varios los valores agregados que este lindo restaurante de Puerto Madero suma a las excelentes carnes que despachan sus fuegos: que ese producto sale de campos propios ubicados en zonas privilegiadas de Entre Ríos y Córdoba, que ese detalle permite una trazabilidad controlada, manteniendo así la calidad, y que los precios son razonables. Queda entonces disfrutar de su carta, que no rehúye a las sorpresas (entradas como ravioles de vacío fritos o quesadilla de morcilla, una variedad de cinco provoletas o principales, como la delicada entraña a la manteca de hierbas) pero se siente segura en los clásicos, que llegan, eso sí, al uso: bife de chorizo de 400 g, T-bone de 700 y asado especial de 1 kilo. Los platos no cárnicos que completan el menú (pollos, pescados, pastas) son más que correctos, así como las ofertas de vino y postre.
Av. Alicia Moreau de Justo 1050, Puerto Madero. Tel.: 4343-0108

COMFORT FOOD
MOSHU. Encanto de lo simple

Lo dicen desde habitués hasta respetados críticos gastronómicos: “En Moshu hacen todo bien”. El diagnóstico es certero: perfectos desayunos, rica comida, notable pastelería ofrece esta ochava mágica de Saavedra. Aquí se persigue la buena calidad (tanto en lo que sale de la cocina como en la atención) y se la alcanza sin esfuerzo. Para beber hay café colombiano orgánico bien tratado y tés de Tehani. Campea la creatividad y la honra al buen producto en sándwiches (fríos o calientes, en panes de producción propia, elaborados con masa madre), ensaladas, tartas y sopas. La zona dulce del menú no se queda atrás: a los clásicos (carrot cake, lemon pie, cheesecake) se suma una muy buena versión de la Red Velvet, buenísimos muffins, cookies, scones y alfajores de masa sablée. Ah, y la vista al bulevar de García del Río que devuelven sus ventanales es relajante y encantadora.
Moldes 3802, Saavedra. Tel.: 4702-3683

VINOS
BEBÉ VINO. Arte en la copa

Martín Bruno está entre los 15 mejores sommeliers del mundo y es argentino. Su desempeño en el último Mundial de la categoría en Bélgica fue seguido con pasión por los connoisseurs, porque, antes que nada, sabían que Martín estaba a la altura, podía dar el batacazo y alcanzar el número 1. No fue así y no importó: su aporte al métier es ya definitivo. Otra de las caras de ese arte que domina como pocos es la que muestra regenteando este pequeño pero acogedor espacio en la no menos bonita galería del Patio del Liceo. Una vinoteca/cava donde el enfoque está puesto, obviamente, en el (mejor) vino, seleccionado por el dueño de casa, pero también en su más allá, porque a degustaciones y catas hay que agregarles talleres de literatura, periodismo, poesía o dibujo y ciclos de arte. Así es cómo Martín cierra un círculo virtuoso que demuestra que la alta sommellerie es cosa de almas inspiradas.
Av. Santa Fe 2729, Local 27, Barrio Norte